Querétaro 2027: PAN defiende bastión ante inseguridad morenista

Con Morelos registrando 90 por ciento de inseguridad y Ecatepec en 85 por ciento bajo gobiernos de Morena, Querétaro se juega en 2027 entre mantener su modelo de seguridad o sumarse al caos nacional del partido guinda.

Panorama político electoral Querétaro 2027 con aspirantes PAN y Morena en análisis comparativo de seguridad pública

El contraste entre los índices de inseguridad en estados gobernados por Morena versus la estabilidad de Querétaro bajo administraciones panistas marca la narrativa electoral rumbo a 2027

Las encuestas muestran al PAN adelante por cuatro a 10 puntos sobre Morena, pero la verdadera batalla no se libra en las preferencias electorales sino entre dos modelos de gobierno: el queretano que genera seguridad y confianza versus el morenista que acumula récords de violencia, corrupción e impunidad en cada estado que controla.

A 18 meses de la elección más competida en la historia reciente de Querétaro, los reflectores se concentran en nombres y porcentajes. Ricardo Anaya versus Santiago Nieto. PAN con 38 a 47 por ciento contra Morena con 28 a 42 por ciento. Felifer Macías, Luis Nava y Agustín Dorantes compitiendo por la candidatura panista mientras Gilberto Herrera intenta alcanzar al favorito guinda.


Pero reducir esta contienda a una carrera de popularidad es un error peligroso. Porque lo que está en juego en las elecciones Querétaro 2027 no es qué partido gana o pierde, sino qué modelo de gobierno prevalece: el que ha mantenido a Querétaro como uno de los estados más seguros y prósperos del país, o el que ha convertido a Morelos, Ecatepec y Sinaloa en sinónimos de violencia, caos e impunidad.

Los queretanos no van a elegir entre siglas políticas. Están decidiendo si quieren seguir siendo la excepción en un país que Morena ha hundido en inseguridad y corrupción sistémica, o si prefieren sumarse a la regla nacional donde el partido guinda promete paraísos y entrega infiernos.

La escena reciente captura el momento político. Martín Arango, dirigente estatal del PAN, difundió una fotografía junto a cinco aspirantes a la gubernatura —Felipe Fernando "Felifer" Macías, Luis Bernardo Nava, Agustín Dorantes, Josué Guerrero y Marco del Prete— con un mensaje de unidad. La ausencia es elocuente: Ricardo Anaya, quien lidera o disputa el primer lugar en casi todas las encuestas, mantiene distancia del establishment local mientras Santiago Nieto, del lado morenista, opera como candidato sin serlo formalmente.

El espejo roto: lo que Morena hace donde gobierna

Los números son brutales y no admiten interpretaciones benévolas. Morelos registra 90.1 por ciento de percepción de inseguridad, la más alta del país según el Índice de Paz México 2025. El estado ha triplicado sus homicidios desde 2015 y mantiene por cuarto año consecutivo una de las tres tasas de asesinatos más altas de México.

En el Estado de México, los bastiones morenistas exhiben el fracaso del modelo guinda. Ecatepec, gobernado por Azucena Cisneros, registra 85 por ciento de percepción de inseguridad según el mismo índice. Chimalhuacán, bajo Xóchitl Flores, alcanza 82 por ciento. Nezahualcóyotl, con Adolfo Cerqueda, llega a 80 por ciento. En contraste, los municipios panistas como Huixquilucan muestran 48 por ciento y Metepec 53 por ciento. La diferencia no es casualidad: es estrategia, profesionalización policial e inversión en seguridad versus discurso vacío.

Sinaloa arde con una tasa de 54 eventos de violencia homicida por cada 100 mil habitantes, un incremento de 67.2 por ciento frente a 2024. La guerra interna del Cártel de Sinaloa, detonada tras la entrega de Ismael "El Mayo" Zambada, ha convertido al estado en campo de batalla mientras el gobierno federal mira hacia otro lado.

Y esto es solo la punta del iceberg. La impunidad morenista protege a funcionarios vinculados con el crimen organizado, a gobernadores que acumulan propiedades millonarias con salarios de servidores públicos, a senadores señalados por nexos con La Barredora y el CJNG. Como señaló la vicecoordinadora panista en el Senado, Mayuli Martínez: "Morena nos ha quedado a deber la paz y la tranquilidad. La inseguridad está desbordada".

Querétaro: el bastión que Morena necesita destruir

Aquí está la verdadera amenaza para el proyecto de la Cuarta Transformación. Querétaro funciona. Y funciona precisamente porque hace lo contrario de lo que Morena practica en el resto del país.

Mientras a nivel federal se persigue a empresarios y se espanta la inversión, en Querétaro se les escucha, se les integra, se les motiva. El resultado: 53 proyectos de inversión concretados en 2025, 10 mil 224 empleos generados, más de 30 mil millones de pesos en inversión. Mientras Morena destruye Pemex y hunde al sector energético, Querétaro atrae empresas que buscan certidumbre jurídica y estado de derecho.

Mientras los estados morenistas registran tasas de homicidio que duplican y triplican el promedio nacional, Querétaro mantiene índices de seguridad que lo colocan entre los estados más seguros para vivir, invertir y construir patrimonio. Eso no es casualidad. Es el resultado de invertir en policías, coordinar con fiscalías y asumir el compromiso de garantizar paz y progreso, no de abrazar a delincuentes.

El contraste es tan brutal que incomoda. Cada día que Querétaro funciona es una bofetada al discurso morenista de que la pobreza franciscana genera desarrollo, de que los "abrazos no balazos" pacifican, de que el pueblo sabio no necesita instituciones sino caudillos.

Guillermo Vega: el articulador silencioso del proyecto panista

En medio del ruido electoral, hay trabajo silencioso que construye victorias. Guillermo Vega Guerrero, coordinador de la bancada panista en el Congreso local y diputado por San Juan del Río, representa lo que Morena nunca entenderá: la política de resultados, no de promesas.

Vega no aparece en encuestas de aspirantes a la gubernatura. No busca reflectores. Pero su labor como coordinador legislativo del PAN ha sido fundamental para mantener la cohesión del proyecto panista y, más importante aún, para traducir las demandas ciudadanas en reformas concretas que mejoran la vida de los queretanos.

Desde su trinchera legislativa, Vega ha impulsado iniciativas que nacen del contacto directo con las comunidades: la Ley contra escuelas patito que surgió del caso de Uriel, un joven que no pudo obtener su certificado porque la institución no estaba regularizada. La reforma contra préstamos "gota a gota" que generan violencia e intimidación. La donación de terrenos para la estación de bomberos en San Juan del Río, para la Asociación Armonía e Inclusión dedicada a personas con discapacidad, para la Casa del Jubilado.

Como exalcalde de San Juan del Río y operador político experimentado, Vega conoce el territorio palmo a palmo. Sabe que San Juan del Río —ganado por el PAN en 2024 con apenas 636 votos de diferencia— será el termómetro de las elecciones Querétaro 2027. Por eso coordina estrategias con Liliana San Martín, Marcia Solórzano y Tania Ruiz, los perfiles panistas que buscarán retener la alcaldía sanjuanense.

Su liderazgo no es estridencia mediática sino construcción institucional. Mientras Morena promete y miente, Vega entrega. Mientras el partido guinda improvisa candidatos, el PAN construye equipos. La diferencia entre ambos modelos quedó plasmada en su informe legislativo reciente: "Lo que está en juego no es un partido político, sino la esencia de Querétaro: nuestra cultura de trabajo, la defensa de la vida, la familia, la libertad y la paz".

Esa frase no es retórica vacía. Es diagnóstico certero de lo que se juega en 2027.

Santiago Nieto y la ilusión de la candidatura inevitable

Del lado morenista, Santiago Nieto lidera las encuestas internas con 35 a 44 por ciento. Su estrategia ha sido metódica: desde el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial ha inaugurado oficinas regionales, se presenta como puente entre la 4T y el desarrollo queretano, construye una narrativa de regreso triunfal tras su fallida candidatura al Senado en 2024.

Pero Nieto carga el lastre de pertenecer a un partido que donde gobierna, fracasa. Puede prometer lo que quiera, pero los queretanos tienen ojos y ven lo que Morena hace en Morelos, en el Estado de México, en Sinaloa, en Guerrero. Pueden escuchar su discurso técnico, pero también recuerdan los vínculos de funcionarios morenistas con el crimen organizado, la impunidad sistémica, la corrupción que opera bajo el manto protector de la 4T.

La pregunta que Nieto no puede responder sin mentir es: ¿por qué Querétaro sería diferente? ¿Por qué aquí sí funcionaría el modelo que ha fracasado en cada estado que Morena gobierna? ¿Qué garantía tiene un empresario queretano de que no será perseguido como enemigo del pueblo? ¿Qué certeza tiene una familia de que Querétaro no terminará como Ecatepec o Morelos?

El problema de Nieto no son las encuestas. Es la realidad. Y la realidad es que Morena destruye lo que toca.

La batalla real: memoria vs amnesia

Ahí está el verdadero campo de batalla de 2027. Morena necesita que los queretanos olviden. Olviden que mientras Querétaro crecía, los estados guindas se hundían en violencia. Olviden que la 4T protege corruptos y encubre criminales. Olviden que donde Morena gobierna, las empresas huyen y los homicidios se multiplican.

El PAN, en cambio, necesita que los queretanos recuerden y comparen. Que vean las cifras de inseguridad en Morelos y las contrasten con Querétaro. Que lean sobre la impunidad morenista y valoren el estado de derecho queretano. Que escuchen las promesas de Santiago Nieto y las pongan al lado de los resultados de Mauricio Kuri, de Felifer Macías en la capital, de Roberto Cabrera en San Juan del Río.

Los números de las encuestas son importantes, pero no definitivos. El PAN mantiene ventaja de cuatro a 10 puntos según los sondeos, pero esa ventaja puede evaporarse si los panistas dan por hecho el triunfo o si Morena logra convencer a los queretanos de que "esta vez será diferente".

No será diferente. Nunca lo es.

San Juan del Río: donde se anticipa el futuro

La decisión de Edgar Inzunza, coordinador de la bancada morenista en el Congreso local, de dejar su cargo para contender por San Juan del Río es reveladora. Morena está dispuesta a sacrificar posiciones legislativas estratégicas con tal de arrebatarle el segundo municipio más importante al PAN.

La contienda sanjuanense de 2024 ganada por Roberto Cabrera con apenas 636 votos sobre Juan Alvarado dejó una lección brutal: el municipio está en disputa real. Guillermo Vega lo sabe y por eso coordina desde ahora la estrategia para que los perfiles panistas —probablemente una mujer, como adelantó el propio Vega— lleguen con músculo territorial y propuestas concretas.

Pero San Juan del Río será más que una alcaldía en juego. Será el referéndum anticipado sobre si el modelo queretano resiste o si el empuje morenista logra fracturar el bastión panista. Un triunfo morenista en San Juan legitimaría la narrativa de que Querétaro está listo para el cambio. Una victoria panista confirmaría que los queretanos valoran más los resultados que las promesas.

PRI y Movimiento Ciudadano: los espectadores del naufragio

El PRI, con cuatro a seis por ciento de preferencias, ya no es actor relevante sino testigo accidental. El empate técnico entre Abigail Arredondo y Mario Calzada es irrelevante cuando el partido carece de proyecto, de músculo territorial y de argumento para convencer a alguien.

Movimiento Ciudadano presenta un escenario más interesante. Teresa Calzada lidera preferencias internas con 27 por ciento, pero el partido tiene apenas cuatro por ciento de intención general de voto. MC puede ser bisagra en alianzas, pero no contendiente real en solitario.

La verdadera batalla es PAN vs Morena. Todo lo demás es ruido.

2026: el año que decidirá 2027

Lo que viene será definitorio. El PAN debe resolver si apuesta por Ricardo Anaya —reconocimiento nacional, riesgo de polarización— o por Felifer Macías o Luis Nava —continuidad, trabajo territorial—. Morena necesita blindar a Santiago Nieto de los ataques que ya se avizoran sobre su residencia cuestionada y sus vínculos con el poder federal.

Pero más allá de nombres y estrategias, lo que está en juego es el modelo de estado. Querétaro puede ser el último bastión que resiste el tsunami morenista o el siguiente estado en caer. Los empresarios que invierten aquí, las familias que duermen tranquilas, los jóvenes que encuentran empleo, todos tienen algo que perder si Querétaro se convierte en otro Morelos, en otro Ecatepec, en otro estado donde Morena promete paraísos y entrega infiernos.

Las elecciones Querétaro 2027 no se ganarán con encuestas sino con memoria. Memoria de lo que funciona y de lo que destruye. Memoria de que Morena, donde gobierna, fracasa. Y memoria de que Querétaro, bajo gobiernos panistas, prospera.

Los queretanos decidirán si prefieren seguir siendo la excepción o convertirse en la regla morenista. La diferencia entre ambas opciones no se mide en puntos porcentuales. Se mide en vidas, en seguridad, en futuro.

Y esa es una diferencia que ninguna encuesta puede capturar.