San Juan del Río, 12 de noviembre de 2025.- (depositphotos) Más allá de cifras optimistas sobre derrama económica, el Buen Fin representa en San Juan del Río un dilema no resuelto: mientras grandes cadenas capturan la mayoría de gasto, pequeños comerciantes luchan por visibilidad en un ecosistema que parece diseñado para premiadores amplios pero castigar a jugadores pequeños.
Durante la rueda de prensa, se cuestionó directamente: ¿cómo convencer a los consumidores de ir al pequeño comercio si naturalmente se dirigen a supermercados y cadenas grandes? La respuesta fue cautelosa.
Rocío Hernández reconoció el problema sin eufemismos: "El dinero no se queda en San Juan del Río si se dirige a estas marcas transnacionales, muchas de ellas". Ese es el nudo del asunto.
La brecha es medible. Existen aproximadamente 8 mil unidades económicas en San Juan del Río, pero solo 4 mil están registradas formalmente en plataformas de Buen Fin. Significa que casi la mitad del comercio históricamente permanece marginado de iniciativas municipales.
Aún peor: aunque la meta es incorporar 30 por ciento adicional mediante la app, nadie ha proyectado qué sucederá con el 20 por ciento restante.
Respecto a la modernización digital, el panorama es desigual. Muchos comercios siguen operando con transacciones exclusivamente presenciales. Post-pandemia, las compras en línea crecieron exponencialmente, pero en San Juan del Río predomina aún el comercio tradicional.
Un comerciante afiliado a CANACO admitió: "En su gran mayoría el comercio local sigue siendo de la manera tradicional". E-commerce existe, pero no permea al pequeño negocio de barrio.
Financieramente, pequeños comerciantes no pueden igualar márgenes de ganancia que las cadenas negocian con proveedores a escala nacional. Una tienda de ropa en zona centro de San Juan no compra 10 mil prendas con descuento de 40 por ciento; compra 50 a precio mayorista. Eso afecta su capacidad para ofrecer promociones competitivas durante el Buen Fin.
Rocío Hernández sugirió una solución parcial: "Profundicen con los clientes que tienen. No se preocupen por los que no tienen". La reflexión es sensata pero incompleta. Retención de cliente es importante, pero sin expansión de base consumidora, el pequeño comercio se queda con mercado decreciente.
El municipio ofrece herramientas gratuitas: pósters, acceso a plataforma, capacitaciones, consultoría sin costo. Es un inicio válido pero insuficiente.
Para la competencia real con cadenas, se requerirían intervenciones estructurales: créditos de bajo interés para modernización tecnológica, reducción de costos fiscales para micro-negocios, y coordinación logística entre pequeños comerciantes para compras conjuntas que mejoren poder de negociación con proveedores.
Comparativamente, ciudades como Guanajuato capital han experimentado con cooperativas de pequeños comerciantes donde agrupan compras, comparten almacenamiento y distribuyen costos operativos. San Juan del Río no ha implementado modelo similar.
La pregunta que quedó sin respuesta en la rueda de prensa es la relevante: en 15 años que lleva el Buen Fin, ¿ha aumentado la proporción de dinero que permanece en el pequeño comercio local o ha bajado? Nadie lo sabe porque no hay medición histórica desagregada.

















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