Buen Fin cumple 15 años: de 40 mil a 200 mil millones de pesos

Buen Fin celebra 15 años en 2025 transformando compras masivas en México, pasando de $40 mil millones en 2011 a $200 mil millones proyectados actualmente.

En 15 años, Buen Fin pasó de $40 mil millones en 2011 a $200 mil millones proyectados en 2025, transformando dinámicas de consumo masivo en México.
En 15 años, Buen Fin pasó de $40 mil millones en 2011 a $200 mil millones proyectados en 2025, transformando dinámicas de consumo masivo en México.

Querétaro, 12 de noviembre de 2025. —Buen Fin cumple 15 años este 2025, período en que se consolidó como la mayor campaña de consumo masivo mexicana, sobrepasando incluso a compras navideñas en volumen de transacciones anuales. 

Lo que comenzó como respuesta local al Black Friday estadounidense evolucionó hacia una institución económica que moviliza 200 mil millones de pesos anualmente.


La iniciativa nació en 2011 impulsada por la Confederación de Cámaras y el gobierno federal, bajo el liderazgo de Jorge Dávila, entonces presidente de CONCANACP. 

La primera edición generó 40 mil millones de pesos a nivel nacional. Propósito explícito: crear alternativa mexicana al viernes negro estadounidense, evitando que dinero se fuera hacia compras transfronterizas.

Diferencia clave respecto a Black Friday: temporalidad de fin de semana extendido (jueves a domingo) versus un solo día estadounidense. Esto permitió mayor participación familiar y flexibilidad de horarios.

Datos de crecimiento:

Desde 2011, la derrama ha aumentado 400 por ciento. En 2015 alcanzó aproximadamente 90 mil millones (crecimiento de 125 por ciento); en 2020 (año pandemia), llegó a 130 mil millones (aceleración de e-commerce); actualmente 200 mil millones con proyección de 300 mil para 2030.

Evolución sectorial:

Inicialmente Buen Fin era sinónimo de tiendas departamentales y comercio minorista de vestuario, electrónica y electrodomésticos. 

Hoy participan hospitales privados, despachos de profesionales (notarios, arquitectos, médicos), instituciones educativas, agencias de viajes, servicios de consultoría y especializados. 

Esto refleja la transformación de la economía mexicana hacia consumo de servicios de mayor sofisticación.

El turismo ganó relevancia post-2015. Hotelería, paquetes vacacionales y transporte aéreo ahora representan parte significativa. En San Juan del Río, la ocupación hotelera durante Buen Fin pasó de 15 por ciento hace cinco años a 40 por ciento estimado para 2025.

Impacto desigual:

Aunque las cifras totales lucen impresionantes, la distribución de beneficios es concentrada. Grandes cadenas capturan el 60-70 por ciento de la derrama; pequeños comercios reciben el 30-40 por ciento. En 15 años, esta brecha no se ha cerrado; en algunos casos se ha ampliado.

La post-pandemia (2020-2025) aceleró el cambio tecnológico. E-commerce creció 300 por ciento en período. Cuando comercios reabrieron, compra digital ya era norma en segmentos medio-altos. 

El pequeño comercio quedó rezagado porque la inversión en plataformas digitales requiere capital que mayormente no posee.

Comparativa regional:

Ciudades como Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México concentran 45 por ciento del gasto nacional en Buen Fin. Ciudades medianas como San Juan del Río (220 millones proyectados) participan pero con presencia marginal en dinámicas nacionales. 

Esto explica por qué iniciativas locales para incluir pequeño comercio en plataformas digitales siguen siendo experimentales.

Análisis crítico:

A 15 años, Buen Fin cumplió objetivo inicial: posicionarse como fiesta de consumo mexicana. Pero la pregunta más profunda permanece sin resolver: ¿ha beneficiado equitativamente a pequeños emprendedores o refuerza la concentración de poder de compra en grandes actores?

Los datos sugieren lo segundo. Sin intervenciones estructurales (financiamiento, reducción fiscal para micro-negocios, coordinación logística), la distancia entre pequeño y gran comercio probablemente seguirá ampliándose.

Proyecciones:

Si las tasas de empleo se mantienen estables, Buen Fin seguirá creciendo 8-12 por ciento anualmente, alcanzando 300 mil millones de pesos para 2030. 

Variable crítica será el nivel de digitalización del pequeño comercio. Las ciudades que logren integrar tiendas locales a plataformas e-commerce serán ganadores. San Juan del Río, con app municipal, se posiciona como piloto.