El lado invisible del Día de las Madres: muerte materna, enfermedades, violencia de género y abandono oficial

Mientras la derrama económica por el Día de las Madres supera los 80 mil millones de pesos, miles de mujeres enfrentan abandono institucional, violencia y muerte.

El lado invisible del Día de las Madres: muerte materna, enfermedades, violencia de género y abandono oficial.
El lado invisible del Día de las Madres: muerte materna, enfermedades, violencia de género y abandono oficial.

México, mayo (SEMlac).- (depositphotosEste año se cumplen 103 años desde que, para reprimir a las mujeres que buscaban anticonceptivos y regular su maternidad, se instituyó el Día de la Madre. Daban así elementos para eternizar su papel. Con el tiempo este día es un día de regalos y compras. La derrama económica de este fin de semana está calculada en 80.000 millones de pesos.

Mientras tanto, en México se calcula que 38 millones de mujeres y niñas mayores de 12 años han sido madres. Pero todavía la razón de mortalidad materna es de 25,5 defunciones por cada 100.000 nacimientos estimados, lo que representa un incremento del 4,4 por ciento en el último año y de 2,3 por ciento sólo entre enero y abril. Es decir, no cesa la muerte materna, un viejo asunto que no conmueve a nadie.


Las entidades que presentan mayor número de defunciones maternas son: Estado de México (23), Chiapas (21), Jalisco (13), CDMX (11) y Veracruz (9). En total, presentan el 44 por ciento de las defunciones, según la situación actual de Mortalidad Materna, México, de mayo de 2025, del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave).

Pero se quiere celebración. Y hay de todo. Por ejemplo, un texto del feminista Grupo de Información en Reproducción Elegida (Gire) señala que en México muchas mujeres mueren durante el embarazo, parto o posparto. O sea, muerte materna.

En este país quienes quieren ser madres no son protegidas por el Estado que hace muy poco para prevenir sus muertes. En 2024, hubo 1.861 muertes maternas en nuestro país, y pocos reclamos de justicia por estas mujeres han sido escuchados… incluso el 10 de mayo.

Tampoco se escucha a las madres, convertidas en actoras políticas: las buscadoras y las madres del feminicidio. Una cifra cercana es la de 359 colectivas en 32 entidades del país. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), existen unas 50.000 mujeres movilizadas desde el dolor de la pérdida de hijos e hijas.

La maternidad, dice Gire, es un mandato para la vida de las mujeres. Ellas creen que la maternidad lo es todo en la vida y realmente cargan un fardo.

Regina Tamez, ex directora de Gire, escribió en 2017 que hay otro aspecto que parece trivial, pero resulta profundamente revelador de la discriminación para quienes son mamás: el famoso festival del día de las madres. Estos bailables en donde las y los pequeños saltan de un lado a otro los pasos que han ensayado durante semanas.

Las consecuencias que tienen y el contexto en el que se dan es lo que no debemos perder de vista: las escuelas convocan a este evento en horas laborales y, además, les dan el resto del día a los niños para que puedan pasarlo con sus mamás.

El 10 de mayo no está en la lista de feriados oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) (¡sólo faltaba!), lo que implica que las mujeres deberán buscar la manera de estar presentes en el festival y ver qué hacer con los pequeños después de terminado el show.

Las unidades de trabajo generalmente no dan este día, por lo que la mujer deberá pedirlo a cuenta de vacaciones. Si no lo pide, tendrá que buscar con quién dejar a la criatura; porque tampoco conozco muchos lugares de trabajo que permitan que ese día vayan los niños a la oficina para acompañar a sus mamás, dice Tamez.

Como sociedad debemos poder movernos a un lugar en donde se festeje que las mujeres tienen la opción de ser o no madres y ambas opciones sean igualmente válidas, agrega.

El juicio social sobre la autonomía de las mujeres sigue siendo muy duro, pues aquellas que deciden no tener hijos son cuestionadas y sigue existiendo la presión de que no tener hijos supone un proyecto de vida incompleto.
Miradas con conmiseración
Hay otras organizaciones que, sin decirlo, reconocen las dificultades de ser madre, sobre todo en un país donde el Estado no se hace cargo de la salud de la ciudadanía. Muchas madres como Esmeralda, Velia, Diana o Lorena no celebran, ni buscan regalos, sino apoyo para seguir con vida y al lado de sus hijos e hijas, dice la fundación GoFundMe, que ha lanzado una campaña de donaciones para mujeres madres con problemas específicos, llamada "Un 10 de mayo distinto: Dona a estas causas para honrar la figura y lucha materna".

Para los mexicanos y las mexicanas, dice esa Fundación, el 10 de mayo posee un valor cultural incalculable. Según el Inegi, en el país hay 38 millones de mujeres que son madres, y en 2024 empresarios del país estimaron que hubo una derrama económica de 80.000 millones de pesos en celebrarlas durante este día.

A pesar de lo mucho que se les aprecia socialmente, sus luchas cotidianas como madres y mujeres siguen siendo titánicas, pues además de dedicarse a la crianza y al sostén de un hogar, siete de cada diez son económicamente activas.

Este año, madres como Diana, Esmeralda, Velia, Lorena y cientos más viven en incertidumbre debido a condiciones médicas, de violencia de género y otras circunstancias que amenazan con separarlas de sus hijos. Se llama violencia vicaria.

GoFundMe averiguó realidades y comparte algunas de estas historias en su campaña, dice, para honrar la labor y figura materna apoyando a alguna de ellas a transitar la adversidad.

A finales del pasado marzo, Esmeralda, madre autónoma de Sofía y Carlos, fue diagnosticada en Nuevo León con dos aneurismas cerebrales que requerían atención médica urgente. Mientras las instituciones de salud pública le daban meses de espera, ella sólo pensaba en la forma de reunir la cantidad que garantizara su permanencia junto a sus hijos.

"Todo comenzó con un dolor de cabeza muy fuerte, se me cayó el párpado y se me paralizó el ojo, veía doble y después llegó el diagnóstico. Fue como si el mundo se detuviera. Pensé en Sofía y Carlitos, y sentí miedo. Desde ese día, cada segundo con ellos se volvió más valioso. Mi perspectiva cambió: ya no pospongo abrazos, no dejo ningún 'te quiero' para después. Todo lo que hago ahora tiene más urgencia, más amor, más conciencia", narró en entrevista.

Mediante donaciones, logró reunir la cantidad suficiente para operarse uno de los aneurismas en una clínica privada. Aunque lo más difícil ya pasó, aún está pendiente la atención del segundo y todos los gastos de su recuperación, por lo que la recaudación sigue abierta.

"Este año no necesito regalos, sólo tiempo. Para el futuro sueño con ver a Carlitos en un concierto de piano, con ver a Sofía cumplir sus sueños. Espero celebrar muchos Días de las Madres más, con salud, con gratitud, y con la certeza de que el amor lo puede todo", compartió.

Al igual que Esmeralda, Velia León Aparicio teme al pensar que una enfermedad puede arrebatarla de la vida. Ella enfrenta la causa número uno de muerte de mujeres en México: el cáncer de mama. Madre de Mauro, Sofía y Mateo, recibió el diagnóstico apenas cuatro meses después de que su propia madre también descubriera que tiene un tumor en el seno.

"Uno jamás piensa que te tocará pelear estas batallas. Hoy no estoy en mi mejor momento y mi mayor miedo es irme pronto de la vida de mis hijos", narró a través de GoFundMe, plataforma en la que recauda fondos para atenderse de manera urgente.
Arrebatados de los brazos de sus madres
El miedo que experimentan Esmeralda y Velia de no estar vivas y con sus hijas e hijos lo vive Diana Córdova desde hace tres años. Esta queretana no ha podido ver a su hija Vale, quien fue sustraída por su padre, a pesar de existir una sentencia que le otorga a ella la custodia definitiva.

Cada día crece el daño emocional tanto para la niña como para Diana, quien denuncia violencia vicaria, omisión de cuidados y un deterioro visible en el bienestar de su hija. Para atender la situación, se inició una colecta solidaria a fin de recaudar 50.000 pesos, con el fin de ayudarla a enfrentar los gastos legales, traslados y demás obstáculos en su lucha por recuperar a la pequeña.

Aunque el apoyo ya ha fluido, cosa que Diana agradece enormemente, aún no reúne el monto total que garantizará una mejor defensa en el caso.

"Vale, ellos no comprenden que te están destrozando emocionalmente, y que lo que estás viviendo va a tener secuelas importantes en tu vida. Pero yo te prometo que me voy a encargar de sanar todo eso", fue el mensaje que dejó Diana a su hija en redes este 30 de abril, en el marco del Día del Niño.

Este tipo de violencia contra las mujeres se perpetra en todo el país, tal como lo denuncian Brenda Rodríguez Flores y Blanca Estela Paredes Hernández, desde Jalisco; Elisa María Zaldívar Barcelata, en Veracruz; Karen Manzano, en Baja California; y Gabriela Pablos Saucedo, en Sinaloa y Ciudad de México.
Madre adoptiva lucha sola y a contracorriente
En la costa guerrerense se escribe desde hace años una historia distinta. Lorena ha asumido sola y con valentía todas las responsabilidades parentales, luego de que su exesposo los abandonara a ella y a su hijo Rodrigo tras adoptarlo. Él, desde pequeño, sufre enormes desafíos médicos por una condición única en el mundo que hace que sus pulmones y corazón colapsen.

Aunque logró acceder temporalmente a un seguro médico, éste fue suspendido por su expareja, lo que la dejó sola para cubrir los altos costos de estudios, tratamientos y equipo especializado de una afección sin cura. Lorena quiere darle una vida digna, aunque la enfermedad de Rodrigo progrese con el tiempo. Por ello, mantiene una campaña de recaudación abierta.

Al conocer todas estas historias, recordamos que ser madre también implica resistir, sanar, buscar justicia o sobrevivir. A través de GoFundMe, se han logrado recaudar 35 millones de pesos en apoyo a madres mexicanas. Apoyar sus campañas les da esperanza y nos permite participar en un acto colectivo de amor y reparación.
El temido día de las madres
Finalmente, ¿qué pasa con quienes deciden ser madres, sobreviven el parto y tienen la responsabilidad de la crianza?
México no cumple con el estándar de licencia de maternidad de entre 14 y 18 semanas establecida por la Organización Internacional del Trabajo; las licencias de paternidad son insuficientes (cinco días) para que los hombres asuman responsabilidades de cuidado. Tampoco tenemos licencias parentales que reconozcan la diversidad de familias y los tiempos de licencia se puedan dividir como mejor les acomode a quienes van a cuidar del recién nacido.

No se habla de la falta de guarderías en el país, que deriva en que las abuelas, tías y vecinas asuman las responsabilidades de crianza, sin remuneración económica.

No existen horarios flexibles para que quienes tienen hijos (no sólo las mujeres), puedan generar corresponsabilidad entre la vida reproductiva y la vida laboral. La respuesta ha sido que las mujeres trabajen "igual que los hombres", dejando a los hijos fuera de este esquema sin poder convivir con sus padres y madres.

En lugar de salir todos a celebrar un día que fue creado con fines de consumo, deberíamos unirnos para encontrar soluciones para los problemas que enfrentan las madres de hoy en México. Si bien disfrutamos de ver a nuestros hijos bailar, no queremos estrés por faltar al trabajo, ni culpa por no ir al festival, ni una plancha de regalo.

La razón de mortalidad materna (RRM) preliminar calculada es de 25,5 defunciones por cada 100.000 nacimientos estimados. De 45 a 49 años es el grupo de edad con mayor RRM, de 146,3 por cada 100.000 recién nacidos vivos.
Caracterización de las muertes maternas
Las principales causas de defunción son: enfermedad hipertensiva, edema y proteinuria en el embarazo, el parto y el puerperio (13,7%); hemorragia obstétrica (12,6%); aborto (12%) y embolia obstétrica (5,1%).

Las entidades federativas que presentan una RMM mayor a la nacional son: Sonora, Hidalgo, Jalisco, Baja California, Estado de México, Colima, Chihuahua, Guerrero, Morelos, CDMX, Querétaro, Coahuila, Tamaulipas, Chiapas, Baja California Sur, Nayarit y Durango, según la Tabla de Defunciones de la Dirección General de Epidemiología.