Cd. de México, octubre (SEMlac).- Durante cinco años, el gobierno de la República no dio datos específicos sobre las muertes por cáncer de mama, hasta que en 2023 el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) retomó los datos globales para reiterar que la muerte por este mal es la primera en mujeres mayores de 25 años.
Ahora se anuncia un programa de Atención Universal con una inversión de 8.000 millones de pesos (432 millones de dólares) y, se aclaró, eso se sacará de los presupuestos de la Secretaría de Salud (SSA) y del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS bienestar).
El gobierno de la 4 T solamente informó en 2021 sobre las muertes sucedidas en IMSS. Si será como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, un antes y un después. El antes, en 2014, hace 10 años, sólo moría la tercera parte de mujeres que este año, o sea sólo nueve.
Dijo la presidenta que "esto cambia por completo lo que se ha hecho en México, esto realmente es un modelo de atención integral al cáncer de mama: desde la prevención hasta el tratamiento de las mujeres". Efectivamente, entre 2006 y 2025, los programas, las medidas, las normas fueron insuficientes.
Faltó una real campaña masiva de información; no mediática, sino casa por casa. Ahora no sabemos cómo operará ese programa. Especialistas del IMSS y otras instituciones hace seis años ofrecieron un modelo que no se puso en marcha.
Ahora la presidenta y el secretario de Salud, tras días en que incluso las diputadas de Morena pidieron hacer algo, informaron que la inversión permitirá adquirir, entre 2026 y 2027, 1.000 mastógrafos, 1.000 ultrasonidos, insumos y reactivos; abrirán 20 centros de diagnóstico, con personal de imagen y patología; así como 32 unidades hospitalarias, una en cada estado del país, para la atención oncológica de la mujer.
En el año 2000 había 63 mastógrafos en la SSA y se realizaron 43.065 estudios de mastografía de tamizaje, lo que equivale a una cobertura de 0,77 por ciento de las mujeres de 40 años y más de la población abierta.
O sea, hace 25 años. Ahora la cobertura es del 27 por ciento, un avance de poco más de un punto cada año.
En promedio, se tomaron 3,1 mastografías por mastógrafo en un día hábil, es decir, 25 por ciento de la capacidad instalada por turno, por falta de especialistas.
Se crearon mecanismos institucionales, pero pocos instrumentos técnicos. En siete años, además, no hubo dinero y se cerraron MICAELA (programa creado para las mujeres con cáncer cervicouterino) y el Programa de Atención Integral del Cáncer de Mama (PAICMA), que se había puesto en marcha en 2004.
En septiembre de 2003 se publicó la NOM-041-SSA2-2002.
Las acciones entre 2000 y 2016 lograron que las cifras de decesos se mantuvieran entre 4.000 y 6.000 muertes al año; es decir, entre 12 y 14 cada día. En los últimos siete años se disparó a 24; o sea, 10 más al día.
Antes y después
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció una inversión de 8.000 millones de pesos (432 millones de dólares) que se destinará al Modelo de Atención Universal de Cáncer de Mama, que marcará un antes y un después en la atención de esta enfermedad, que en México es la principal causa de muerte en mujeres.
Informó que para ello se adquirirán, entre 2026 y 2027, 1.000 mastógrafos, 1.000 ultrasonidos, -que se sumarán a los 656 mastógrafos que ya están en operación en 640 hospitales-, y estarán en los Nuevos Centros de Detección.
Dijo que se abrirán 20 Centros de Diagnóstico con personal de imagen y patología para la interpretación de los estudios y se construirán 32 Unidades Hospitalarias de Atención Oncológica para las mujeres, una en cada estado.
Lo que se debiera
En países del primer mundo, se considera un sistema eficaz aquel que logra que al menos 70 por ciento de las candidatas acceda a una mamografía en el tiempo recomendado.
Sin embargo, en México solamente 27,4 por ciento de las mujeres de entre 50 y 69 años de edad acceden al estudio. México cuenta apenas con 10 mamógrafos por cada millón de habitantes y con tan solo 260 radiólogas y radiólogos especializados, exclusivamente, en patología mamaria.
Estos factores representan una barrera considerable para lograr programas de tamizaje exitosos, pues dificultan tanto el acceso como la interpretación de los estudios
El programa presidencial
La presidenta dijo: "El programa que estamos presentando es para realmente hacer un modelo integral, universal, para todas las mujeres mexicanas, pues el riesgo principal está en mujeres de 40 y más años".
Que las mujeres tengan la posibilidad de hacerse una mastografía cada dos años y un ultrasonido, que si encuentran que hay algún riesgo puedan dirigirse a hacerse la biopsia y, en caso de tener cáncer, que puedan acceder a la atención temprana.
Lo de cada dos años es una recomendación de hace 25. Según Plenilunia, el cáncer de mama está apareciendo antes de los 25 años, por lo que no basta con un proyecto a partir de los 40 años.
"Por eso son 1.000 mastógrafos y 1.000 ultrasonidos que se van a adquirir y el personal técnico que tiene que operarlos; 20 Centros, además de los que ya existen, solamente de interpretación de la imagen. Si te hiciste la mastografía en un lugar alejado, no necesariamente ahí te interpretan, pero vía internet pasa tu imagen a un lugar donde lo están interpretando y te pueden dar el resultado de una manera expedita".
"Si tienes algún riesgo, te dirigen al centro oncológico de tu estado, para que ahí puedan hacer la biopsia. En caso de encontrar que tienes cáncer de inmediato iniciar tu tratamiento. Es una inversión muy importante, es un antes y un después en la atención del cáncer de mama y el objetivo es reducir muertes", resaltó la presidenta en la conferencia matutina "Las mañaneras del pueblo".
Destacó que se trata de un compromiso del Gobierno de México con las mujeres, para atender de manera integral dicha enfermedad.
La mitad de la inversión la aportará el Instituto Mexicano del Seguro Social a sus derechohabientes y la otra mitad, el Gobierno de México, a través del IMSS Bienestar y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
El secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, detalló que el Modelo de Atención Universal de Cáncer de Mama se basa en cinco ejes: promoción, con campañas educativas; prevención de factores de riesgo como obesidad, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo; detección oportuna, para lo cual se implementará una campaña para incentivar la autoexploración mamaria a partir de los 20 años y mastografía bianual a mujeres mayores de 40 años; diagnóstico con toma de biopsia; y tratamiento por medio de cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Explicó que, con la adquisición del nuevo equipo, se estima que para 2026-2027 haya 1.656 mastógrafos, que permitirán hacer 8.9 millones de estudios anuales, 34.327 al día y 21 diarios por equipo, en los 62 Centros de Detección que existirán en ese momento: 20 nuevos y 42 existentes.
Puntualizó que este será el primer programa que permitirá la atención integral en todo el sector público de salud a las mujeres.
Señaló que la población en riesgo es de 25.5 millones de mujeres mayores de 40 años y destacó que aproximadamente cada hora muere una mujer por cáncer de mama. Por ello, los tiempos de detección y atención son indispensables para garantizar el mejor tratamiento posible.
La mastografía de tamizaje en mujeres mayores de 40 años debe realizarse cada dos años, el tiempo entre la sospecha y el diagnóstico no debe superar los 30 días y el tiempo entre el diagnóstico será de 21 días. "El mensaje es detectarlo a tiempo, porque el cáncer de mama detectado a tiempo es completamente curable", señaló.
El director general del IMSS Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, informó que el nuevo Hospital Oncológico para la Mujer "La Pastora", de la Ciudad de México, que se inaugurará en diciembre, tiene una inversión de más de 300 millones de pesos (16.224.986 dólares), contará con dos mastógrafos, que permitirán atender a más de 6.000 mujeres al año por equipo, mientras que la Unidad robótica de análisis de patología reducirá los tiempos de confirmación a menos de la mitad, haciendo hasta 1.200 pruebas por turno.
Detalló que este nuevo hospital se convertirá en la primera unidad oncológica integral, gratuita y universal, bajo conducción del IMSS Bienestar, que dará atención desde la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el acompañamiento.
Programa integral de atención al cáncer de mama salva la vida de mujeres
Este se llamó así, fue de 2014. En dos años, salvó la vida de más de 4.000 mujeres que padecieron cáncer de mama, al ser detectadas y atendidas oportunamente.
Ahí hubo una inversión anual de 2.100 millones de pesos (113 millones de dólares) para la prevención, diagnóstico, pruebas de laboratorio, tratamiento de cáncer y reconstrucción de senos. La Secretaría de Salud de esa entidad lleva a cabo un intenso programa para salvar la vida de las mujeres que padecen esa enfermedad.
El Programa de Atención Integral del Cáncer de Mama (PAICMA) se creó en la Ciudad de México a partir de un proyecto piloto que se consolidó con un convenio bianual en 2004. En 2018, la presidenta, entonces jefa de gobierno, los desapareció.
Según Inegi, el cáncer de mama (CaMa) afecta en mayor medida a las mujeres del norte que del sur del país. Entre las entidades federativas, Sonora registró la tasa más elevada con 27,5 por cada 100.000 mujeres, seguida por Chihuahua con 25,2. En contraste, las tasas más bajas se ubicaron en Campeche, con 9,9, y Guerrero, con 11.0.
México ha contado con varios programas contra el cáncer, incluidos apoyos gubernamentales como el programa para niñas y niños con cáncer, que ofrece apoyo económico bimestral a familias sin seguridad social, y el Programa MICAELA para mujeres con cáncer cervicouterino.
Organizaciones no gubernamentales como la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer (AMLCC), FUCAM y la Fundación Cáncer Warriors de México también ofrecen apoyo integral, prevención y acompañamiento. Estos programas desaparecieron con la 4T, más el Seguro Popular. Ahora el anuncio apunta a retomar el problema.
No logró desaparecer todo
La Norma Oficial Mexicana NOM-041-SSA2-2011, para la prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama, se mantiene; pese a que la pretendió desaparecer el gobierno de AMLO.
Propuesta desde hace 10 años
La investigación Estado actual del cáncer de mama en México: principales tipos y factores de riesgo, de María T. Arceo-Martínez, Joel E. López-Meza, Alejandra Ochoa-Zarzosa y Zoraya Palomera-Sánchez, explica que, en México, a partir de 2006, el CaMa constituye la primera causa de muerte por patología maligna en mujeres mayores de 25 años, superando la mortalidad por cáncer cervicouterino. Ello obligó a crear un programa nacional centrado en la información masiva y el tamizaje.
Ambas cosas desaparecieron y desde 2019 las muertes por CaMa pasaron de 6.000 a 7.000 en 2022 y a más de 8.000 en 2024. De nueve muertes diarias a 24, como dijo el actual secretario de salud del gobierno de Sheinbaum Pardo.
Un dato relevante es que en México más de 75 por ciento de los casos son diagnosticados en etapas localmente avanzadas de la enfermedad (II, III y IV), de acuerdo con datos del Registro Histopatológico de Neoplasias Malignas (RHNM).
Actualmente existe consenso en la literatura científica de que una de las medidas más efectivas para reducir la mortalidad por CaMa es la prevención secundaria. La detección temprana y el diagnóstico en estadios más iniciales mejoran el pronóstico de la enfermedad.
En términos generales, la detección temprana se enfoca en descubrir y curar las condiciones que producen un efecto patológico, sin que necesariamente se presenten signos y síntomas visibles de la afección.
En el caso específico del CaMa, existen diversos mecanismos para detectar la enfermedad, como son la autoexploración, la exploración clínica mamaria y el tamizaje mamográfico, a fin de identificarlo en estadios mucho más tempranos.
Múltiples estudios recomiendan desarrollar programas de tamizaje mamográfico para reducir significativamente la morbi-mortalidad del CaMa, dado que permiten diagnosticar la patología en etapas donde aún no se presentan signos y síntomas, lo cual mejora de manera importante el pronóstico de la enfermedad.
El tamizaje es una estrategia empleada para detectar enfermedades precozmente. Consiste en llevar a cabo una selección de individuos que pueden estar enfermos o en riesgo de padecer una determinada enfermedad de los que no lo están.
Existen dos tipos de tamizaje para la detección del CaMa: tamizaje poblacional y tamizaje de oportunidad. El primero opera como programa organizado de salud pública promovido generalmente por las autoridades de salud. Implica la aplicación de pruebas a grandes volúmenes de población considerada en riesgo y tiene como meta el descenso de la mortalidad.
El segundo sucede fuera de un programa formal y en éste el proveedor de salud envía una mujer sin síntomas a realizarse una prueba.
Ambas estrategias deben asegurar la valoración diagnóstica de las mujeres en caso de que se descubran anormalidades y, más aún, el acceso a métodos terapéuticos y de seguimiento adecuados y pertinentes.
La efectividad y los beneficios del tamizaje del CaMa mediante mamografía han sido ampliamente estudiados en diferentes países del mundo, mediante ensayos aleatorios controlados y meta-análisis.
Los resultados han permitido demostrar reducción de la mortalidad variable (hasta de 30%) según la edad, los años de seguimiento, la adherencia al programa, el número de mujeres y la periodicidad de la mamografía. Los mayores beneficios se reportan en mujeres entre los 50 y 69 años.
A partir del ingreso del CaMa a las prioridades programáticas en materia de salud, se han desarrollado programas específicos para la detección temprana de la enfermedad.
México mantuvo integrado el componente de CaMa al programa de CaCu durante más de 25 años (Programa Nacional de Detección Oportuna de Cáncer cervicouterino y cáncer de mama).
En la actualidad, las instituciones de seguridad social, Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) mantienen el componente de cáncer de mama dentro de los programas "Modelo de Atención Integral a la Salud Ginecológica" y "Programa Institucional de Atención a Neoplasias", respectivamente.
A raíz del incremento de la morbi-mortalidad por CaMa, las autoridades de salud mexicanas deciden, en 2002, separar los dos componentes (CaCu y CaMa) en programas específicos.
Otros mecanismos
Hoy, si se quieren bajar los decesos, el desafío es desarrollar políticas efectivas de detección temprana del CaMa:
a) lograr una mayor articulación interinstitucional e intersectorial entre las organizaciones gubernamentales y otros actores como las agremiaciones profesionales y las organizaciones de la sociedad civil;
b) garantizar la aplicación de la normatividad y de los programas establecidos para la prevención secundaria del cáncer de mama en cada uno de los países de la región;
c) consolidar sistemas de evaluación, monitoreo y seguimiento de los programas de prevención secundaria, con el fin de conocer los resultados e impacto de su aplicación sobre la población afectada con la enfermedad;
d) desarrollar la capacidad rectora de las autoridades sanitarias (la cual es diferente en cada país), para que cumplan un papel de coordinación en la movilización de recursos con miras a mejorar la equidad en el acceso a la atención, particularmente de las mujeres de menores recursos económicos.
La ejecución de las políticas es, sin duda, la gran prueba de puesta en operación del marco normativo. Aquí se requiere de una gran voluntad para movilizar recursos financieros, tecnológicos y humanos.
Por tanto, una política sin una planeación adecuada de la participación de los actores involucrados, públicos y privados, y una definición presupuestaria precisa, difícilmente tendrá un futuro exitoso, advierten.
Más que un modelo, debe ser una política
El programa debería existir, primeramente, en la Coordinación de Atención Oncológica del IMSS y posteriormente en las Unidades Médicas de Alta Especialidad (Umae).
Se iniciará con un piloto en el Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, en la Ciudad de México, para posteriormente implementarse de manera gradual en las Unidades médicas especializadas para el tratamiento de este tipo de cáncer.
Este programa debería incluir -para lo que no hay dinero- apoyo emocional y un kit que contiene una mascada que aísla el cuero cabelludo que, por efecto de la quimioterapia, se vuelve muy sensible.
Además, simboliza el auto amor y el reconocer que la feminidad en cada mujer va más allá del pelo; servirá para mostrar su personalidad (eligiendo el color, forma de colocarla, etc.), además de dar confort, ya que es transpirable y suave, al ser de bambú.
También una cobija donde se colocan ciertos elementos de acuerdo con las vivencias, sobre todo servirá en las quimioterapias ambulatorias; un lápiz con un QR, que al abrirlo contiene un manual con información básica de esta enfermedad, así como un cuadernillo donde pueden escribir sus sentimientos.
Igualmente, acciones de apoyo como: orientación sobre prótesis, limpieza facial, capacitación a través de talleres, aromaterapia y resiliencia, clases de yoga, etcétera.
Las trabajadoras sociales de cada unidad médica donde se atiende el cáncer de mama tendrán la información disponible para que las derechohabientes participen en este programa "Teje tus alas".
Estas acciones las propuso hace seis años Javier Enrique López Aguilar, Titular de la Coordinación de Atención Oncológica del IMSS.

















