Mundial 2026 podría elevar demanda de trabajo sexual en México

Gloria Careaga llama a autoridades a dialogar y garantizar derechos de personas trabajadoras sexuales.

Zona urbana de Ciudad de México con alta actividad nocturna

Organizaciones documentan violencia y extorsiones contra quienes ejercen trabajo sexual.

Ciudad de México — febrero de 2026. — El próximo Mundial 2026 podría generar un aumento en la demanda del trabajo sexual en México, en un contexto donde esta actividad se desarrolla mayoritariamente en la informalidad y con altos niveles de violencia, advirtió la activista Gloria Careaga.

En entrevista con El Sol de México, Careaga sostuvo que el incremento de movilidad nacional e internacional asociado al torneo de la FIFA podría impactar directamente a quienes ejercen el trabajo sexual. Por ello, planteó que las autoridades deberían iniciar diálogos con personas trabajadoras sexuales y sus organizaciones antes del evento.


La activista señaló que este acercamiento permitiría construir mecanismos de coordinación, reducir riesgos y avanzar hacia el reconocimiento de derechos laborales y sociales. Consideró que el contexto previo al Mundial representa una oportunidad para debatir marcos regulatorios que ofrezcan mayor protección.

Trabajo sexual en México y sedes del Mundial 2026

El Mundial 2026 se disputará de forma simultánea en Estados Unidos, Canadá y México, del 11 de junio al 19 de julio. En territorio mexicano, las sedes serán Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Careaga subrayó que, en la región, gran parte del trabajo sexual se realiza en condiciones de clandestinidad, lo que expone a quienes lo ejercen a discriminación, violencia y abusos de autoridad. A su juicio, reconocer esta actividad como trabajo permitiría exigir acceso a servicios de salud, seguridad social y otras garantías.

De acuerdo con datos de organizaciones civiles, en México entre 500.000 y 800.000 personas se dedican al trabajo sexual, en su mayoría mujeres. Activistas han señalado que la falta de regulación clara coloca a este sector en un escenario de vulnerabilidad frente a autoridades y particulares.

Violencias y estigma, retos persistentes

Encuestas y reportes locales han documentado altos niveles de violencia contra personas trabajadoras sexuales. En Ciudad de México, mediciones sobre discriminación han registrado agresiones y extorsiones por parte de policías y clientes. En entidades como Jalisco, informes sanitarios y comunitarios también han reportado violencia física y sexual, así como prácticas de hostigamiento.

En Monterrey, organizaciones han advertido sobre condiciones de alta informalidad y riesgos de seguridad para mujeres que ejercen esta actividad. Para Careaga, estas problemáticas evidencian la urgencia de combatir el estigma y de generar políticas públicas con enfoque de derechos humanos.

La activista afirmó que, aunque en muchos países de América el trabajo sexual no está penalizado, tampoco está plenamente reconocido como actividad laboral, lo que deja a quienes lo ejercen en un vacío legal. A su juicio, superar prejuicios institucionales es un paso necesario para garantizar protección efectiva, especialmente en contextos de alta afluencia turística como el que traerá el Mundial.