Amalia García Medina impartió una clase de historia y contexto en Congreso Feminista

La senadora destacó el carácter plural y vanguardista del Primer Congreso Feminista y llamó a no retroceder en la agenda de derechos de las mujeres.

La senadora Amalia García Medina durante su participación en el Congreso Feminista conmemorativo de los 110 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán, en el Senado de la República.

La senadora Amalia García Medina durante su participación en el Congreso Feminista conmemorativo de los 110 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán, en el Senado de la República.

Foto: X/Amalia García Medina.

Cd. de México, enero (SEMlac).- La senadora emecista Amalia García Medina ubicó históricamente las bases que dieron origen al primer Congreso Feminista de 1916 en México, durante el Congreso Feminista convocado por la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez.

García Medina dijo que fue el resultado de la participación de las mujeres en la Revolución Mexicana, de las acciones de Hermila Galindo, que influyó en Venustiano Carranza para decretar, un año antes del Congreso Feminista, la Ley del divorcio y que las revolucionarias crearon acciones, ideas, y reflexiones, como mujeres laicas y constructoras de la palabra, en muchas revistas desde finales del siglo XIX.


Al cerrar las participaciones de ponencias magistrales, la también política e historiadora habló de los pendientes legislativos y afirmó que es urgente cerrar la brecha salarial, crear el sistema nacional de cuidados y reconocer que el avance puede convertirse en retroceso, si las mujeres no actúan juntas, en la diversidad ideológica y partidaria.

García Medina, ex gobernadora de Zacatecas y candidata a recibir la medalla Belisario Domínguez, la única exponente sin compromisos con la 4T, destacó que el Congreso Feminista de 1916, memoriado en la casona de Xicoténcatl, tuvo la ventura de ser un Congreso plural, donde se habló de por primera vez en el mundo de los derechos sexuales y reproductivos.

Dijo que fue la primera acción colectiva que habló del derecho a la sexualidad, la educación y el pensamiento vanguardista de estos derechos, antes que la Revolución rusa, y las mujeres de 1916 no se restringieron al derecho de la participación política de las mujeres.

Tras ella, para cerrar los trabajos, Castillo Juárez, afirmó que el feminismo es una fuerza viva, que debe ser continuada en pluralidad y llamó a las asistentes a comprometerse realmente con la agenda feminista, como legisladoras, funcionarias y mujeres de la sociedad. Como diciendo, y lo dijo, arrieras somos y en el camino andamos, nunca más silenciadas.

El Congreso, que concluyó pasadas las tres de la tarde, reunió a mujeres legisladoras, exgobernadoras, funcionarias del Sistema Judicial y de la sociedad civil. Durante el acto, se rindió un amplio reconocimiento a la doctora Marcela Lagarde y de los Ríos, creadora de la Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia. Además, tal como destacó García Medina -primera gobernadora proveniente de la izquierda-, se valoró el ejercicio de la palabra y la creación de nuevas denominaciones que se incorporan a la cultura.

Igualmente, se reconoció que Lagarde definió al feminicidio, un concepto más amplio que el del asesinato de mujeres.
En su lección del contexto que dio lugar al Congreso de 1916 en tierras yucatecas, García Medina destacó que el concurso de las mujeres de la Revolución mexicana, que documentaron la vida cotidiana y la incomodidad de las mexicanas en la vida matrimonial y restringida al hogar, fue una influencia decisiva para que en el siglo XX las mexicanas avanzaran. Y que hoy ya hablan de igualdad sustantiva.

El ambiente en la sede antigua del Senado de la República era potente. Estaban antiguas militantes feministas, constructoras de las iniciativas que hoy hacen posible hablar de avances y un potente andamiaje jurídico que, sin embargo, está en el camino de una igualdad todavía pendiente, como lo destacaron las oradoras antes de acordar una declaración para que no haya pasos atrás.

García Medina, tras reconocer a las pioneras del feminismo mexicano, se congratuló del momento de hoy, de la popularidad del lenguaje de género, de la importancia de nombrar a las mujeres, para hacerlas sujetas; de cómo se ejercen los derechos hoy de manera distinta, de la importancia de no excluir a nadie y de la tarea política para que las mujeres en su diversidad sean capaces de actuar juntas.

La agenda pendiente
La senadora habló luego de los pendientes, de la agenda deseada 2025-2035, ese decenio por los cuidados acordado en Tlatelolco, este año a iniciativa de Cepal. Y puso los retos:
- Terminar con la brecha salarial.
- Homogeneizar el delito de abuso sexual.
- Hacer realidad y efectiva la demanda de que las niñas son niñas, no madres.
- Seguir conquistando los puestos electorales sin violencia.
- Continuar y difundir el Registro Nacional de los agresores, para hacer realidad la ley 3 de 3.

Recordó que ningún avance es permanente en momentos como el que se vive hoy en el mundo, donde urge el debate político, y recordó a Concha Michel - una revolucionaria de los años 20- cuando dijo que la causa de las mujeres es la que ha de unir a las mujeres con sus diferencias políticas

El feminismo

Tras ella, antes de cerrar el Congreso con discursos de más de cinco horas, Laura Itzel Castillo Juárez declaró que el feminismo está vigente, que ella es feminista, que este régimen es feminista y que, a más de 100 años de Yucatán, urge que las mujeres se declaren libres y autónomas.

Fue entonces cuando pidió compromisos para hacer vigente el principio del artículo primero de la Constitución sobre la progresividad de los derechos. Señaló que existe una fuerza histórica viva, y que no solo somos herederas de 1916, sino que es urgente comprometerse. Las asistentes recibieron una lluvia de ideas, conceptos, hechos, situaciones y confrontaciones, y escucharon acerca de las ancestras, algo más profundo que las consignas.

En el auditorio, ante más de una docena de legisladoras locales responsables de las comisiones de género, legisladoras estatales y nacionales, representantes de instituciones, y figuras como Patricia Mercado Castro -promotora de la semana laboral de 40 horas con dos días de descanso- o Consuelo Mejía -creadora de la libre opción y el aborto-, así como luchadoras sin afiliación partidista pero alineadas con la cuarta transformación, Castillo Juárez hizo un llamado.

Las convocó a utilizar sus puestos y su situación privilegiada para hacer realidad los derechos adquiridos. "Ahora, con una mujer en la presidencia de la República, es tiempo de actuar por las mujeres y ampliar esos derechos que, como establece el artículo primero de la Constitución, son progresivos", señaló.

Si bien se ha avanzado, y la Ley nos dio derechos, hoy cada una debe comprometerse a hacerlos vigentes para todas las demás. Destacó que la agenda feminista no puede parar, que es la agenda de la democracia para la transformación social.