México, 22 de enero de 2026. - La Selección Mexicana inició el año más importante de su historia reciente con una noticia que enciende todas las alarmas: cayó del puesto 15 al 16 en el ranking FIFA, justo cuando faltan cinco meses para inaugurar el Mundial 2026 como país anfitrión.
El descenso ocurrió tras la primera actualización de enero, luego de que Senegal ascendiera siete posiciones al conquistar la Copa Africana de Naciones ante Marruecos.
El movimiento desplazó a México por debajo de Estados Unidos, su vecino y co-anfitrión del torneo, en un momento donde la presión por mostrar competitividad internacional nunca había sido mayor.
El conjunto dirigido por Javier Aguirre acumula ahora 1675.75 puntos, apenas seis unidades por debajo de los estadounidenses, informó la FIFA.
El retroceso no podría llegar en peor momento para el Tri. México inaugurará la Copa del Mundo el 11 de junio en el Estadio CDMX ante Sudáfrica, convirtiéndose en el tercer país en organizar tres ediciones del certamen mundialista. Sin embargo, mientras otras naciones fortalecen sus posiciones mediante competencia constante, el equipo nacional observa desde la distancia cómo selecciones africanas ganan terreno.
Senegal saltó del lugar 19 al 12 tras su título continental, mientras que Marruecos ingresó al Top 10 mundial ubicándose en el octavo escalón. La falta de partidos oficiales desde hace meses explica parcialmente el estancamiento mexicano, aunque no justifica la ausencia de una estrategia clara para mantener competitividad en el ranking.
La comparación con Estados Unidos resulta particularmente incómoda. Los norteamericanos ocupan ahora el puesto 15, consolidándose por encima del Tri en un año donde ambos compartirán responsabilidades como organizadores.
Colombia se mantiene en el lugar 14, Uruguay descendió al 17, y potencias europeas como Italia (13), Croacia (11) y Bélgica (9) también superan a México en la clasificación. España lidera el ranking mundial con 1877.18 puntos, seguida por Argentina (1873.33) y Francia (1870), dejando en evidencia la brecha que separa al combinado nacional de las grandes selecciones.
La pregunta que comienza a resonar entre aficionados y especialistas es inevitable: ¿puede un anfitrión mundialista estar tan lejos de la élite del fútbol internacional?
Los números cuentan una historia preocupante. México cerró 2025 en el puesto 15 después de una lenta recuperación desde el lugar 19 que ocupaba a inicios de ese año. Subir cuatro posiciones en 12 meses parecía un avance modesto pero constante; perderlas en la primera actualización de 2026 representa un golpe anímico justo cuando el equipo necesita proyectar solidez.
El técnico Javier Aguirre enfrenta el desafío de revertir esta tendencia con una agenda de partidos amistosos que arranca este jueves ante Panamá y continúa el domingo contra Bolivia, ambos encuentros fuera de fecha FIFA y, por lo tanto, sin contar con jugadores europeos.
La ausencia de figuras como Raúl Jiménez, Edson Álvarez o Santiago Giménez limita la posibilidad de medir el nivel real del plantel contra selecciones de mayor jerarquía.
El dilema de los amistosos sin europeos
La estrategia de la Federación Mexicana de Futbol genera dudas razonables. ¿Cómo preparar adecuadamente a una selección para un Mundial cuando los compromisos de preparación se disputan sin las principales figuras? Los partidos contra Panamá y Bolivia servirán para dar minutos a jugadores de la Liga MX, pero difícilmente aportarán información valiosa sobre la capacidad del equipo para competir contra rivales de primer nivel.
El verdadero examen llegará en marzo, cuando México enfrente a Portugal en el Estadio Azteca y posteriormente a Bélgica, ambos encuentros en fecha FIFA con el plantel completo disponible. Para entonces, el combinado nacional necesitará mostrar argumentos convincentes que justifiquen las expectativas depositadas en él como organizador.
La historia recuerda que México alcanzó su mejor actuación mundialista en 1986, precisamente cuando fue anfitrión y llegó a Cuartos de Final. Aquella generación liderada por Hugo Sánchez estableció un estándar que ningún equipo posterior ha logrado igualar.
Casi cuatro décadas después, el país vuelve a tener la oportunidad de brillar en casa, pero las condiciones actuales distan mucho de ser ideales. El ranking FIFA no define campeones ni garantiza resultados, pero funciona como termómetro de la competitividad internacional.
Estar en el puesto 16 mientras naciones como Senegal, Marruecos o incluso Japón (18) muestran proyectos futbolísticos más sólidos debería servir como llamado urgente de atención.
¿Qué necesita México para recuperar terreno?
Aguirre y su cuerpo técnico enfrentan la responsabilidad de consolidar una idea clara de juego en apenas cinco meses. La recuperación en el ranking dependerá de los resultados en los amistosos programados, pero más importante aún será el desempeño en el propio Mundial 2026. Sumar puntos contra Sudáfrica y Corea del Sur en la fase de grupos resultará fundamental, no solo para avanzar a octavos de final, sino para demostrar que México pertenece a la conversación de selecciones competitivas a nivel global. El tercer compromiso del Grupo A aún está por definirse mediante el repechaje intercontinental, añadiendo incertidumbre adicional a un panorama ya de por sí complejo.
Mientras tanto, la afición mexicana observa con mezcla de esperanza y preocupación. Los hinchas queretanos, como el resto del país, sueñan con ver al Tri superar las expectativas y alcanzar al menos las semifinales que parecían imposibles hace apenas unos años. Sin embargo, los datos objetivos sugieren cautela.
Marruecos acaba de demostrar en Qatar 2022 que una selección bien preparada puede llegar a semifinales mundialistas; Croacia, con apenas cuatro millones de habitantes, alcanzó dos finales en las últimas tres ediciones. México tiene todo para competir: infraestructura, talento y el factor de jugar en casa. Lo que falta determinar es si esos elementos se traducirán en resultados cuando realmente importe.
El descenso al puesto 16 no representa una tragedia irreversible, pero sí funciona como advertencia. El fútbol internacional no espera a nadie, y ser anfitrión no garantiza automáticamente respeto ni competitividad. Los siguientes cinco meses definirán si la Selección Mexicana llega al Mundial 2026 como protagonista legítimo o como invitado de honor que observa desde lejos cómo otras naciones se quedan con la gloria. La cuenta regresiva comenzó, y el ranking FIFA acaba de recordarle a México que el camino hacia junio será más complicado de lo que muchos imaginaban.



















Kylian Mbappé, delantero francés del Real Madrid con 18 goles esta temporada. Foto: X Real Madrid