JAPAM San Juan del Río: trampolín electoral para 2027 sin recursos propios

Análisis: director de JAPAM construye múltiples candidaturas para 2027. Aunque la alcaldía tiene acuerdo de paridad con mujeres, examina diputaciones locales y federales como opciones de poder.

Director Toño Pérez en recorrido comunitario por Soledad del Río durante actividad de posicionamiento político en noviembre 2025.
Director Toño Pérez en recorrido comunitario por Soledad del Río durante actividad de posicionamiento político en noviembre 2025.

San Juan del Río, 25 de noviembre de 2025. —El director de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio (JAPAM), Toño Pérez, construye su candidatura para 2027 usando la estructura municipal como plataforma política, mientras que el organismo carece de presupuesto para resolver las demandas que él personalmente atiende en recorridos comunitarios. 

Lo sofisticado de su estrategia no es la ambición en sí. Es que aunque hay acuerdos internos en el PAN para que la alcaldía sea representada por una mujer en el proceso de 2027, Pérez no cierra ninguna puerta. Las diputaciones locales y federales también figuran en su mapa de opciones. Su sed de poder es flexible: si la alcaldía le cierra, las curules legislativas están abiertas. Mientras tanto, sigue acumulando deuda política comunitaria sin que JAPAM tenga presupuesto para resolverla.


El ajedrez multiposicional

Este es el verdadero cálculo político. Un candidato con visión única — "voy por la alcaldía" — es predecible y vulnerable. Toño Pérez juega en tres tableros simultáneamente. El primero es la alcaldía, pero sabe que hay un acuerdo interno: si el partido decide que la candidatura vaya para una mujer (probablemente por requisitos de paridad o equidad de género), él tiene margen de maniobra. Por eso sale a terreno, acumula contactos, construye narrativa de "funcionario que escucha".

El segundo tablero son las diputaciones locales. Una curul en el Congreso del Estado le garantiza influencia regional, posibilidad de reelección, y plataforma para futuras ambiciones presidenciales municipales. El tercio tablero es la diputación federal. Con un escaño en San Lázaro tendría voz nacional, presupuesto para acarreos, y la capacidad de traducir favores legislativos en lealtades electorales.

Su estrategia es genial precisamente porque es agnóstica respecto al cargo. No necesita que le prometan la alcaldía. Necesita estar tan posicionado que cualquiera de estas opciones sea viable. Los recorridos por Soledad del Río no son inversión para una candidatura específica. Son inversiones para tres candidaturas potenciales.

Acuerdos de género que no cierran la puerta

El acuerdo interno de que la alcaldía vaya para una mujer es un obstáculo para Pérez, pero no una derrota. En primer lugar, estos acuerdos internos en partidos mexicanos son frecuentemente negociables bajo presión o si un candidato demuestra "viabilidad electoral". En segundo lugar, Pérez está tomando una salida inteligente: si el acuerdo se mantiene y pierde la alcaldía con una mujer candidata, él dirá "voto con la decisión de paridad". Si ganan, también. Pero mientras tanto, sus credenciales como diputado local o federal estarán listas.

Director Toño Pérez en recorrido comunitario por Soledad del Río durante actividad de posicionamiento político en noviembre 2025.Director Toño Pérez en recorrido comunitario por Soledad del Río durante actividad de posicionamiento político en noviembre 2025.

¿Por qué es importante esto? Porque una diputación local le permitiría gobernar presupuestos municipales desde el Congreso. Una federal le abriría puertas nacionales. En ambos casos, tendría poder sin que JAPAM tuviera que resolver su carencia presupuestaria. Pérez no necesita que JAPAM funcione mejor. Necesita que JAPAM sea su trampolín.

La contradicción institucional

Aquí está el punto de quiebre ético. Un director de JAPAM que reconoce que hay 12 calles sin agua potable en Soledad del Río debería priorizar presupuesto para esas 12 calles. Si ese presupuesto no existe, debería reportar públicamente la carencia al ayuntamiento. Si la carencia es sistémica, debería presionar por ampliar el financiamiento. Lo que no debería hacer es convertir esas carencias en escenarios de precampaña personal.

Cuando Pérez sale a Soledad del Río, promete diagnósticos, pero no presupuesto. Eso es porque diagnosticar no cuesta. Resolver cuesta. El diagnóstico es acto de campaña. La resolución sería acto de gestión institucional. Pérez elige el primero.

Mientras tanto, el comunicado oficial no incluye cifras de ampliación de cobertura bajo su gestión en 2025. No hay comparativa con 2024. Hay promesas de "seguimiento" para "próximas semanas". En política, eso significa: después de las elecciones, si me da el voto, me acordaré de ti.

Tres opciones, una estrategia

Lo inteligente — y lo preocupante — es que Pérez está blindado contra un fracaso electoral específico. Si la alcaldía se la cierran por acuerdos de paridad, dirá que respeta la decisión de género. Si no logra la diputación local, apunta a la federal. Si la federal no es viable, volverá a la alcaldía en 2030. Mientras tanto, los recorridos por comunidades, las "peticiones diferentes a su función", los diagnósticos prometidos, crean una red de lealtad que no depende de un cargo específico.

Es la precampaña más eficiente: no atada a una candidatura única, descentralizada en múltiples opciones, usando la estructura pública municipal sin presupuesto adicional, generando deuda política comunitaria con promesas técnicas que se cumplen o no según conveniencia política futura.

Reflexión: la sed de poder sin límite

Lo que distingue a Toño Pérez de otros funcionarios públicos con ambiciones electorales no es que tenga ambición. Todos la tienen. Es que su sed de poder no tiene un objetivo final claro. No busca la alcaldía. Busca poder, en cualquier forma. Alcaldía, diputación local, diputación federal — cualquiera que sea la plataforma, él subirá. Y mientras eligen entre mesas, los ciudadanos de Soledad del Río siguen sin agua potable.

Las elecciones de 2027 están lejanas, pero los cálculos de Pérez están presentes. Cada recorrido es una opción que mantiene viva. Cada promesa sin presupuesto es un reclamo electoral por venir.