Educar en la diversidad sexual genera desafíos para la familia

18 de Abril de 2016
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La Habana, abril (Especial de SEMlac).- Historias de vidas, opiniones de especialistas y experiencias familiares revelan avances y dificultades en la aceptación de homosexualidad y la identidad transgénero en familias cubanas.

"¿Cómo responderle cuando me pregunte si los varones pueden enamorarse de otros varones? ¿Cómo ser clara con algo tan complejo como la identidad de género y el travestismo?", se pregunta Marianela Santos.

Para esta madre cubana, el silencio no puede ser una opción y siempre intentará "ser clara, no generarle preocupaciones y reafirmar su identidad masculina sin crearle prejuicios hacia las personas homosexuales y transgénero".

La psicóloga infantil Ana María Cano, especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), enfatiza la importancia del contexto y la influencia de los imaginarios de las personas adultas en la formación de infantes.

"Si somos personas llenas de tabúes hacia la sexualidad y no estamos de acuerdo con la diversidad sexual, los más pequeños también van a pensar que la homosexualidad y la identidad trans no son aceptadas", dijo Cano a SEMlac.

Hablar de la sexualidad infantil genera temores, resistencias y dudas en muchas familias.

"Los adultos estamos acostumbrados a ver la sexualidad de nuestros hijos como nuestras propias sexualidades y eso entorpece la educación en este tema", apunta la especialista.

En opinión de la psicóloga, asuntos como el autoplacer, el reconocimiento del cuerpo y los juegos sexuales no son vistos como realidades infantiles a respetar.

Marianela Santos opina que no se nace con los prejuicios, aunque es muy difícil escapar de los estereotipos machistas en la educación de la descendencia.

"Mi esposo y yo tratamos de desmoronar esos estigmas, pero no es fácil", reconoce la profesional de la comunicación.

La situación se complica cuando se incorpora a este escenario la orientación sexual y la identidad de género. Muchas veces son los más pequeños quienes propician con sus interrogantes una conversación sobre estos temas.

Francisco Rodríguez Cruz catalogó como la "conquista de toda la libertad" la conversación que sostuviera con su hijo sobre sobre su orientación homosexual.

"Fue un extenso intercambio de más de una hora, durante el cual estoy convencido de que no logramos, ni así lo pretendimos su madre y yo, agotar todas las infinitas incógnitas que, día a día, a partir de esta fecha, posiblemente surjan en Javier, de quien solo espero que haya podido percibir nuestro amor, confianza y franqueza", escribió Rodriguez Cruz en su blog Paquito el de Cuba.

El activista por los derechos de las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers) en Cuba, dijo a SEMlac que llegar a ese momento requirió conversaciones y acuerdos entre la madre del niño, él y otros miembros de la familia, incluyendo a su pareja.

Encontrar el momento oportuno, dar argumentos sólidos, ofrecer información clara, hablar con sinceridad y asertividad, estar a tono con la edad y necesidades del infante son algunas de las herramientas que dijeron tener en cuenta los progenitores entrevistados para este reportaje.

La psicóloga infantil Ana María Cano también considera que no existe un momento exacto para dialogar sobre la orientación sexual e identidad de género.

"El tiempo preciso es cuando se siente la necesidad y la responsabilidad de abordar el tema; cuando se está preparado para hablar al respecto y están dadas las condiciones", afirma la especialista.

Educar en la diversidad… entre limitaciones propias y del contexto

Marianela Santos y Francisco Rodríguez Cruz se preocupan porque sus hijos adquieran un amplio sentido del respeto y puedan convivir en armonía con la diversidad humana.

"Yo intento educarlo en el respeto a la diversidad de manera general. Que comprenda que no todas las personas somos iguales y eso no nos hace mejores o peores seres humanos", comenta Santos.

Para Rodríguez Cruz, aunque no existen recetas, es necesario respetar los tiempos de las y los adolescentes y no subestimarlos. Sin embargo, opina que son pocos los referentes públicos que contribuyan a la preparación de la familia y los padres sobre estos temas.

"Estas realidades aún se tratan de manera muy tímida en nuestros medios de comunicación.
Mucho menos se aborda la realidad de familias homoparentales o aquellas donde un integrante es homosexual o trans", dijo el periodista a SEMlac.

La escuela y el barrio son otros de los agentes socializadores que impactan, casi siempre de forma negativa, en la aceptación de la diversidad sexual.

"Cuando una niña o niño nace en un ambiente donde la diversidad se acepta y se respeta, lo aprende sin necesidad de explicarle. Pero muchas veces eso entra en contradicciones con lo que socialmente se acepta. Entonces, hay que prepararlos para defender a su familia y los principios que le ha enseñado", reflexiona Cano.

Las familias que viven en carne propia la diversidad sexual o aquellas que apuestan por la aceptación de todas las expresiones de la sexualidad y el género, enfrentan resistencias y hasta rechazo.

No obstante, la voluntad de acompañar a hijas e hijos suele guiar a quienes apuestan por convivir en la diversidad sexual desde el respeto y la inclusión.

El libro "Conflictos humanos. Una aproximación desde la ciencia y la vida a la orientación sexual", de las especialistas cubanas Rita Pereira y Natividad Guerrero, da a conocer historias de vida y experiencias marcadas por la homofobia.

El volumen, publicado por la Editorial de la Mujer en 2015, incluye el testimonio de Gisela, una madre de dos muchachos, uno de ellos homosexual.

"Esta situación es dura y difícil de asimilar, siento que algunos amigos me rechazan a mí, por lo que es mi hijo, pero no pienso abandonarlo, a los dos los parí, los crié y estaré acompañándolos siempre", confirma Gisela en su testimonio.Por: Lirians Gordillo Piña

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