Compañía presenta la Guelaguetza en teatro de Oaxaca

La Guelaguetza. NOTIMEX
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Compañía presenta la Guelaguetza en el teatro Macedonio Alcalá.

Oaxaca, 12 Jul 15 (Notimex).- En un ambiente de algarabía, la Compañía Estatal de Danza Costumbrista de Oaxaca presentó este fin de semana La Guelaguetza, en el Teatro Macedonio Alcalá.

Cuando el reloj marcó a las 20:00 horas, se escuchó una voz que dijo “esta es la tercera llamada...comenzamos”.

Entre la multitud que se dio cita para obtener un lugar en el inmueble que data del año 1903, arrancó la fiesta con el convite de mujeres ataviadas con el traje de chinas oaxaqueñas, cortejadas con monos de calenda, quienes se abrieron paso hasta colocarse en el centro del escenario para interpretar el “Jarabe del Valle”.

Tocó el turno de la región de la Sierra, con los “Los sones y jarabes mixes”. Como preámbulo se explicó el significado de tirar tres gotas de tepache. La primera dedicada a la tierra; la segunda a los antepasados y la tercera a los dioses.

De la región de la Cañada se presentaron los sones mazatecos y ejemplificó que con el bautismo, a través del “compadrazgo”, se crea un lazo duradero entre familias, al igual que cualquier otra forma de parentesco.

Mujeres con amplias faldas blancas y ceñidor rojo, y hombres con atuendo de mismo color, bailaron los sones y jarabes de Betaza, así como el Torito Serrano, característicos de la Sierra Norte.

El escenario se iluminó de un color rojizo con amarillo y apareció la elegancia de la región del Istmo de Tehuantepec.

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Compañía presenta la Guelaguetza en el teatro Macedonio Alcalá.

Mujeres erguidas y primorosas, vestidas con enagua y huipil de terciopelo negro con flores de colores y hombres ataviados con filipinas blancas, pantalón negro y el tradicional sombrero charro 24 -conocido así porque debido a su bordado en oro alcanzaban un costo de 24 reales en la época de la revolución- interpretaron los sones istmeños, entre ellos la inmortal Sandunga.

De los Valles Centrales se presentó el Jarabe del Valle y la Danza de la Pluma o “danza de conquista”. Esta última caracterizada sólo por hombres, con la indumentaria de blusa, pantalón con franjas de brocado, pechera, delantal y capa.

El bailable “Flor de Piña”, de la Cuenca del Papaloapan, asombró a los visitantes por la simetría en la ejecución de sus movimientos y el colorido de sus atuendos de las mujeres.

Las notas vibrantes de la Banda de Música de Antequera, bajo la batuta del Maestro Felipe Martínez López, marcaron el compás y tocó el turno de los sones y chilenas de Putla Villa de Guerrero y posteriormente se presentó Pinotepa Nacional, de la Costa.

Había transcurrido ya una hora y media entre aplausos, danzas, música, canciones y trajes típicos, cuando se anunció por el micrófono el final de la fiesta.

En el ambiente, la música del “Son Calenda”, tema original del Istmo de Tehuantepec, resonó en el recinto cultural y como símbolo de hermandad los asistentes y danzantes subieron al escenario principal para despedirse entre aplausos, hasta que se cerró el telón.

El director de la Compañía Estatal de Danza Costumbrista de Oaxaca, Víctor Vásquez Labastida, refirió que en los 14 años que esta agrupación tiene de haber sido fundada, han presentado La Guelaguetza en el mes de julio y el resto del año, en distintas sedes de México y en el extranjero.

Por otra parte, la algarabía volvió al corazón de la ciudad. El frío después de una lluvia ligera no fue impedimento para que, la víspera, cientos de personas disfrutaran del cuarto y último convite de Guelaguetza ofrendado por las Chinas Oaxaqueñas de doña Genoveva y por las delegaciones de Ocotlán de Morelos y la Villa de Mitla.

Así, esta actividad previa a la máxima fiesta de los oaxaqueños, la Guelaguetza, volvió a conquistar los sentidos de los visitantes nacionales y extranjeros.

En esta ocasión, fueron los hombres y mujeres de Ocotlán de Morelos los encargados de vestir la fiesta. Con brasero de copal en mano y guajolote al hombro, un par de hombres representaban un casamiento a la manera de esa comunidad de los Valles Centrales, cuna del pintor Rodolfo Morales, “El Señor de los Sueños”.