Cd. de México, abril (SEMlac).- El pasado 4 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un "Programa Nacional de Estufas Eficientes de Leña para el Bienestar", que comenzará en la región P'urhépecha, del estado de Michoacán, y que llegará a un millón.
En México, desde hace varias décadas, se introdujeron estas estufas llamadas mejoradas y, según el censo de 2020, desde hace 45 años sólo se han construido entre 600 u 800 mil, aunque existen organizaciones no gubernamentales y de algunas entidades del país que tienen estos programas sin contabilizarse y una docena de empresas promotoras de las estufas ecológicas. Firmas nacionales e internacionales.
Es decir, se atenderá menos del 20 por ciento de las necesidades, considerando que hay 20 millones de personas, 4.5 millones de hogares que cocinan con leña, mayoritariamente en estufas tradicionales y contaminantes; el nuevo programa entregará el dinero a los municipios.
Hasta ahora no se conoce científicamente el número de hogares que usan estufas de leña tradicionales, porque sólo y por única vez en 2018 se hizo la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares (Encevi 2018), la misma que muestra el uso de leña para cocinar y que canceló el gobierno anterior.
Una segunda encuesta de hogares sólo incluye la pregunta si se usa estufa para cocinar y el Censo de 2020 reporta, tangencialmente, dónde hay estufas mejoradas.
Programa malogrado en los 80
El propósito gubernamental, al identificar el problema a principios de la década de los ochenta del siglo pasado, fue construir estufas rurales ahorradoras de leña a gran escala, pero obtuvo pocos resultados, "lo que ocasionó el abandono del programa", según la investigación de 2016 de Cristóbal Santos Cervantes, Miguel Ángel Pérez Torres y Dora Ma. Sangerman-Jarquín, del Colegio de Postgraduados de Chapingo.
En 2023, la situación varió casi nada: cinco especialistas (tres mujeres y dos hombres) confirmaron que todavía en México cerca de 4.5 millones de hogares usan leña como combustible para cocinar, por cuestiones económicas, señalando que el consumo de leña en las viviendas depende de otros factores, como los hábitos culinarios, las diferencias de género y la tradición oral.
En el estudio "Variación en el consumo de leña y factores que lo determinan en una comunidad campesina al suroeste del estado de Morelos, México", Mónica Bello Román, Alejandro García Flores, Hortensia Colin Bahena, Erika Román Montes de Oca y Leonardo Beltrán-Rodríguez señalan que los estados con mayor número de hogares que usan leña o carbón para cocinar son Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Estado de México, Tabasco, Michoacán, Yucatán, Hidalgo, San Luis Potosí y Guanajuato.
El uso de leña para cocinar tiene impactos en la salud de la población, al tiempo de mujeres, niñas y el medio ambiente. Y señalan que cocinar con leña en fogones abiertos es un problema de salud que se relaciona con la pobreza y las tradiciones culturales.
El programa de los años 80 y los pequeños emprendimientos promovidos por distintas organizaciones, como el de 195 beneficiarios en Tlaxcala, apenas en 2024; o el ambicioso de 14.000 estufas ahorradoras de 2018 de Carlos Slim, han sido programas según el PNUD que no buscaron nunca la igualdad entre mujeres y hombres, porque la tarea doméstica de proporcionar alimentos sólo desde las mujeres no cambia, ni busca capacitar a las mujeres en el liderazgo, aunque si podría mejorar su salud. En cambio, era como evitar la deforestación.
Plan Nacional de Desarrollo
Lo anunciado el 4 de abril en Paracho, Michoacán, parece un cambio de ruta. Este forma parte del Plan Nacional de Desarrollo (PND) denominado "Programa Nacional de Estufas 2025-2030: Una estrategia que enciende el cambio", que en el texto se explica así: "Inspirándose en el modelo de éxito establecido por el Programa Caminos de Mano de Obra durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, la nueva administración encabezada por Claudia Sheinbaum da un paso adelante con el Programa Nacional de Estufas 2025-2030".
Esta iniciativa busca replicar la fórmula de generar empleo local y fortalecer las economías comunitarias, pero ahora con un enfoque en la construcción de estufas de leña eficientes, utilizadas por las mujeres campesinas e indígenas.
El objetivo, dice el PND, es transformar las condiciones de vida de comunidades de menos de 2.500 habitantes, las más vulnerables al uso de fogones abiertos, donde la leña es el único combustible disponible. Además de eliminar el humo en las cocinas, mejorando la calidad del aire y reduciendo enfermedades respiratorias, el programa impulsará la economía local, mediante la contratación de mano de obra comunitaria. Este enfoque no solo asegura la construcción de estufas, sino que fomenta el sentido de pertenencia y cuidado hacia estas ecotecnologías.
¿Cómo funcionará el programa?
Los recursos serán transferidos directamente a los municipios, donde se organizarán comités de "estuferos de mano de obra". Estos equipos, en colaboración con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), definirán los padrones de beneficiarios y supervisarán la construcción de las estufas, empleando maquinaria menor y priorizando la mano de obra intensiva local. Los documentos internacionales explican que las estufas son construidas directamente por las poblaciones beneficiadas.
Según el documento del PND, este modelo ya tiene antecedentes exitosos en estados como Chihuahua, Guerrero, Durango, Nayarit, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Tlaxcala y Sonora, no por haber construido estufas ahorradoras de leña, sino donde el programa Caminos de Mano de Obra ha demostrado ser una plataforma efectiva para la integración social y económica. Esa experiencia será la base para el despliegue del nuevo programa de estufas, que busca encender el cambio en las comunidades indígenas y rurales de México.
Dice, en texto fechado el 10 de enero, que aún falta precisar detalles, como las metas exactas del programa y el costo de las estufas; pero lo que está claro es que esta estrategia es un paso significativo hacia la equidad social y el desarrollo sostenible.
Según un estudio de Cristóbal Santos Cervantes, Miguel Ángel Pérez Torres y Dora Ma. Sangerman-Jarquín, titulado "Estufas Lorena: uso de leña y conservación de la vegetación", desde hace 45 años se introdujo en México y sostiene: los programas de estufas ahorradoras de leña se han desarrollado en los ámbitos local y regional y han formado parte de iniciativas dirigidas a la restauración de los bosques, la conservación de la biodiversidad o a tareas de organizaciones campesina.
Según el Censo de 2020, en México hay registradas entre 600.000 y 800.000 estufas mejoradas, para el uso de personas que utilizan leña o carbón para cocinar, calculadas en casi 20 millones. Es decir, 12.5 por ciento de los hogares mexicanos utilizan leña o carbón para cocinar, siendo las entidades más importantes Chiapas (49.3%), Oaxaca (46.1%) y Guerrero (40.8%).
Anunciado por la presidenta de la República, el programa de la construcción de 16.500 estufas mejoradas comenzará en 146 comunidades p'urhépechas y, posteriormente, se extenderá a otras regiones. La meta, dijo, será alcanzar al menos un millón de estufas en todo el país.
La salud, algo prioritario
Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco y el humo de leña son los principales factores de riesgo para desarrollar Enfermedad Pulmonar Crónica (EPOC), afectando principalmente a mujeres.
La exposición al humo de leña es considerada la segunda causa de dicha afección. Es tan nociva que afecta en gran medida al sector femenino de las zonas rurales de México, porque con leña cocinan.
La presidenta de la República, al lanzar el programa de sustitución de cocinas de leña tradicionales, dijo que "hace 42 años llegué por primera vez, llegué con compañeros de la facultad de ciencias de la UNAM, estudiábamos física. Nuestro objetivo era hacer estufas de leña, lo aprendimos de manuales de Guatemala, de unas estufas que les llamaban Lorenas, que estaban hechas de lodo y de arena.
La mandataria explicó su trabajo científico inicial: "Me correspondía levantarme muy tempranito… Y entonces mediamos la leña del fogón, la pesábamos y luego medíamos la leña que se usaba en la estufa Lorena, para ver si realmente se ahorraba leña o no; y de ahí, pues fuimos estudiando cómo rediseñar la estufa para que fuera cada vez más eficiente", y explicó que este programa es de beneficio para la salud de las comunidades.
Estufas mejoradas
Desde hace varias décadas, el uso de biomasa (leña y carbón) para cocinar ha sido una preocupación para la comunidad internacional, por tres razones: los impactos negativos de la deforestación, la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y el daño que la contaminación intramuros produce en mujeres y niñas.
Una medida que contribuye a reducir los impactos negativos en estos puntos es la diseminación de estufas mejoradas, conocidas como estufas ahorradoras de leña.
La exposición continua de mujeres y niñas a los humos de estas estufas provoca dolores de cabeza, irritación en los ojos y problemas respiratorios (tos, asma, bronquitis, neumonía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica).
El Programa Especial para la Seguridad Alimentaria de la FAO, las asociaciones Hábitat para la Humanidad México y el Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada e instancias gubernamentales --como la entonces Secretaría de Desarrollo Social, hoy de Bienestar, y el Instituto Nacional de Desarrollo Social (desaparecido)--, es un programa que se paralizó en los últimos seis años.
Lo que preocupa al PNUD es que las estufas mejoradas superen el millón y, 45 años después, se desconocen los beneficios aportados a las mujeres. Estudios de caso realizados por Horacio Riojas-Rodríguez y colaboradores señalan que han contribuido a la reducción del consumo de leña, de emisión de GEI y contaminación intramuros.
En México existen 35.2 millones de viviendas, 4.8 millones en el medio rural, donde habitan 19 millones de personas y en las que aún se cocina con leña. De ellas, tres de cada cuatro no disponen de fogón o chimenea, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).
En casos relacionados con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el Inegi contabilizó en 2005 una suma de 15.465 defunciones, las cuales representaron 35.7 por ciento del total de los decesos por enfermedades respiratorias; mientras que en los años 2013 y 2014 las cifras fueron de 20.490 y 19.715 casos, datos que representaron 38.5 por ciento y 35.5 por ciento, respectivamente, del total de las defunciones causadas por enfermedades respiratorias.
Se estima que, para 2030, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) será la tercera causa de mortalidad en el mundo.
Como parte de una estrategia integral para contrarrestar los problemas de salud que generan las cocinas con leña, la Fundación Caritas San Marón IAP y Fundación Carlos Slim promovieron un proyecto para la entrega estufas ecológicas para la prevención de enfermedades y la contaminación dentro de los hogares. El proyecto fue de pocos miles.
Por qué reinicia en Michoacán
Sheinbaum Pardo dijo que todo el programa será de un millón de estufas eficientes, con inversión inicial de 500 millones de pesos (24.642.681 dólares) en Paracho, aun cuando el PND inicial proponía 5 millones (246.642 dólares). Como señalan los estudios científicos, las estufas de leña mejoradas reducirán 50 por ciento de las emisiones de humo, beneficiarán la salud comunitaria y generarán economía local.
El Director General del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montes, confirmó que "se empieza con una inversión de 500 millones de pesos para 16.500 estufas con el inicio de este programa, que hoy va a ser luz y esperanza para los pueblos indígenas y afromexicanos de nuestro país".
Según informó el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, sin saber cuándo y cómo nació la estufa Lorena, en Guatemala, por ejemplo, dijo "este modelo de estufa está desarrollado en las investigaciones científicas que realizó un grupo de estudiantes técnicos universitarios de la UNAM".
La secretaria de energía Luz Elena González Escobar, sin referencia a lo que dice el PND, explicó: "Este programa es muy diferente a los que se habían hecho antes, porque son las mismas comunidades las que participan en todas las etapas del proceso, desde la organización de las asambleas con el apoyo del INPI, la selección de los beneficiarios, la promoción del programa, hasta la construcción de las estufas y su instalación y mantenimiento.
Además, se potenciará la economía local, pues "72 por ciento de la inversión se quedará en las comunidades, es decir, en la construcción y uso de materiales regionales y locales", según se mencionó durante la proyección de un video informativo.
La Secretaría de Energía precisó: "Vamos a comprar la mayor parte de los materiales en comercios de aquí, de la comunidad, para que también esa riqueza se quede aquí en las comunidades".
Las mujeres tendrán un papel fundamental en este programa, dijo Magda Aidé Pedro Bautista, Secretaria del Comisariado de Bienes Comunales de Cherán.
"Las estufas ahorradoras de leña han sido un ejemplo de cómo una acción concreta puede mejorar la vida de nuestras familias, porque no solo cuidan nuestros bosques y el aire que respiramos, sino que protegen la salud de quienes pasan más tiempo en la cocina: nuestras mujeres, nuestras abuelas y nuestras niñas", destacó.
No es economía, sino justicia
Este programa se inserta en el marco del Plan de Justicia del Pueblo P'urhépecha, que abarca 146 comunidades indígenas en 23 municipios, con una población de aproximadamente 172.000 habitantes, según informó Adelfo Regino Montes.
La presidenta Sheinbaum señaló que la ejecución de este programa forma parte de las acciones de justicia social y ambiental que impulsa su gobierno.
La Secretaría de Energía [estará presente] para poder impulsar nuevamente, y ya con mucha más experiencia, el programa de estufas eficientes de leña y también de justicia energética, señaló.
El gobernador de Michoacán recordó el vínculo especial de la mandataria con la región: "Este pueblo la ha nombrado nana, que significa madre, y ese título no es menor, representa un acto profundo de amor y reconocimiento".
Las autoridades aseguraron que el programa constituye un paso importante en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas como sujetos de derecho público, conforme al artículo segundo de la Constitución Mexicana.
Lo único que sabemos
Sólo la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares ENCEVI 2018, que no se volvió a hacer, identificó qué pasa con las estufas contaminantes en los hogares rurales de México.
Explica que no existe en México antecedente de encuesta específica que cubra las necesidades amplias de información sobre el consumo de energía en el sector residencial; la Encuesta Nacional de Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares (ENCEVI) de 2018 es una innovación y un gran logro para el tema en el país.
De acuerdo con el INEGI, 4.8 millones de hogares mexicanos utilizan leña o carbón para cocinar y calentar agua.
Se estima que 20 por ciento de la población mexicana utiliza leña para cocinar y calentar sus hogares, principalmente en zonas rurales.
En 1.19 millones de hogares que utilizan leña o carbón para cocinar no cuentan con chimenea o ducto para expulsar el humo.
El consumo de leña y carbón está relacionado con la pobreza energética y con enfermedades respiratorias.
Entre los factores que influyen en el consumo de leña: el clima local, los hábitos culinarios, la forma de vida, la eficiencia del equipo de cocina, la disponibilidad de leña.
Entre las alternativas para reducir el consumo de leña: utilizar estufas mejoradas, acceder a electricidad y reconocer el derecho a la energía limpia, segura y eficiente.

















