Misa Guadalupana: Sacerdote llama a peregrinos a transformar su bendición en acción

Homilía centra mensaje en compartir misericordia tras recibir gracia divina durante camino al Tepeyac

Sacerdote llama a peregrinos a ser "instrumentos de bendición" en misa guadalupana.
Sacerdote llama a peregrinos a ser "instrumentos de bendición" en misa guadalupana.

San Juan del Río, 21 de julio de 2025.- El sacerdote oficiante desarrolló un mensaje pastoral enfocado en la responsabilidad social de los fieles durante la misa celebrada antes de la llegada de miles de peregrinos a la Parroquia de San Juan Bautista.

La homilía exhortó a los primeros contingentes a reconocerse como "bendición de Dios" con la misión de "ser bendición para los demás", estableciendo el tono espiritual para la jornada que recibiría a más de 22 mil fieles católicos.


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El ministro propuso una práctica concreta de bendición mutua entre los asistentes, anticipando la dinámica comunitaria que se desarrollaría con la llegada masiva de peregrinos. La fórmula "Que el señor te bendiga, que el señor te fortalezca, que el señor te dé la paz" replicó la tradición familiar mexicana, preparando el ambiente fraterno para recibir a los contingentes que se concentrarían en San Juan del Río.

Hermenéutica del Evangelio de San Lucas

La homilía se estructuró alrededor del pasaje evangélico del ciego de Bartimeo, estableciendo una analogía pastoral entre la súplica "Hijo de David, ten compasión de mí" y las necesidades espirituales que motivan el caminar peregrinante. El sacerdote desarrolló una interpretación aplicada del texto lucano para contextualizar la experiencia de fe de los participantes.

"El ciego había puesto su fe en el camino, sabía que Jesús iba a pasar", explicó el ministro, trazando un paralelismo entre la expectativa del personaje bíblico y la disposición espiritual de los peregrinos que emprenden la travesía hacia la Basílica guadalupana.

Teología sacramental y sanación integral

Presencia eucarística como encuentro terapéutico

El discurso pastoral enfatizó la doctrina de la presencia real eucarística como fundamento para la experiencia sanadora. "Aquí está Jesús en esta presencia real, en esa hostia consagrada. Es el Rey de Reyes", declaró el celebrante, dirigiendo la atención de los fieles hacia el momento de la consagración.

La propuesta homilética invitó a los peregrinos a presentar sus necesidades ante la presencia sacramental: "En este momento de tu vida, pide la gracia que necesitas en tu corazón". El enfoque pastoral integró la dimensión devocional con la petición de intercesión divina.

Concepto multidimensional de sanación

El mensaje abarcó una visión holística del bienestar humano, extendiendo el concepto de curación más allá de lo físico. El sacerdote enumeró específicamente "enfermedades del alma, enfermedades del corazón a nivel emocional, enfermedad física, psicológica", proponiendo una comprensión integral de las necesidades humanas que motivan la búsqueda espiritual.

La formulación pastoral presentó la misericordia como principio activo: "Jesucristo quiere manifestar su misericordia", estableciendo una teología de la compasión divina como respuesta a las múltiples dimensiones del sufrimiento humano.

Pastoral de la reciprocidad espiritual

Extensión comunitaria del carisma recibido

El núcleo del mensaje pastoral estableció una conexión directa entre la gracia recibida y la responsabilidad social de compartirla. "Cuando lleguemos a nuestra casa, lo primero sería compartir la bendición que hemos recibido para que también se pueda multiplicar entre más personas", propuso el celebrante, diseñando un modelo de evangelización práctica.

La formulación "misericordiado para misericordiar" sintetizó la propuesta de reciprocidad espiritual, estableciendo un ciclo de gracia que trasciende la experiencia individual para impactar estructuras familiares y comunitarias.

Metodología oracional propuesta

El sacerdote estableció la súplica del ciego bartimeo como paradigma oracional para los peregrinos. La invitación "Hijo de David, ten piedad de mí" fue presentada como fórmula de intercesión que los fieles podrían replicar: "Como ciego necesitado, todo lo que traigo... te presento las enfermedades de mi cuerpo, misericordia en tu presencia".

La celebración concluyó con la bendición trinitaria tradicional y el envío misionero de los participantes hacia el Tepeyac, portando el mandato pastoral de convertirse en agentes multiplicadores de la bendición recibida. Esta preparación espiritual antecedió la llegada de los 22 mil peregrinos que posteriormente se concentrarían en la Parroquia de San Juan Bautista como parte de la edición 135 de la Peregrinación Varonil Guadalupana.