San Juan del Río, 25 de noviembre de 2025. —Cuando el sol se oculta detrás del cerro de La Venta y el frío de diciembre se asienta sobre San Juan del Río, miles de luces comienzan a encenderse a lo largo de la avenida Juárez.
No son faroles comerciales ni adornos turísticos: son farolitos elaborados con las manos de familias enteras que desde 1948 repiten un ritual que hoy representa esperanza, fe y anhelo de paz.
La Peregrinación de los Farolitos, declarada patrimonio cultural en 2023, es la única procesión con candelas que se realiza en México y recorre cada 11 de diciembre el histórico Camino Real de Tierra Adentro, reconocido por la UNESCO como patrimonio mundial.
"Simboliza la esperanza, la fe y los deseos por la paz", explica el cronista municipal Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas, historiador que ha documentado esta tradición durante décadas.
"Es la única procesión en México en la que los peregrinos avanzan portando faroles con destellos de luz para iluminar la columna que la forma".
Este año, autoridades municipales esperan la participación de 15 mil personas en las actividades culturales y la procesión, que generará una derrama económica superior a los 6.3 millones de pesos para el comercio local y el sector turístico.
La cifra refleja el impacto que esta manifestación de fe ha alcanzado tras 77 años de continuidad, convirtiéndose en elemento fundamental de la identidad sanjuanense y en atractivo turístico regional.

Del taller de herrería al patrimonio mundial
La historia oficial nace en la tarde del 11 de diciembre de 1948, cuando Joaquín Layseca Bermúdez, herrero de la Huerta Grande, caminó junto a sus trabajadores desde ese lugar hasta el templo del Señor del Sacro Monte portando faroles de lámina con velas de cebo encendidas.
Era un preparativo para la coronación de la Virgen de Guadalupe como Reina de San Juan del Río, ceremonia que se realizaría el 19 de enero de 1949 en el solar de la antigua Hacienda de La Venta.
María Layseca Yarza, hija del fundador, ha relatado a medios locales que su padre realizaba caminatas con rezos los sábados, llevando faroles para iluminar el camino. La Comisión para la Coronación de 1948 adoptó la propuesta y sugirió dirigir la peregrinación a la iglesia parroquial, destinando las limosnas recogidas para los gastos de la coronación.
Aquella primera procesión sorprendió a los habitantes: los peregrinos entraron por la calle de Galeana, antigua calle de Los Aguadores, y avanzaron hacia la Calle Real mientras personas se incorporaban espontáneamente.
"Mi abuelo era herrero", comentó un descendiente de la familia Layseca. "Pero era devoto. Simplemente ofreció lo que sabía hacer: luz para el camino".
La coronación que motivó esta tradición se celebró el 19 de enero de 1949 con los Obispos de Querétaro y León, Marciano Tinajero y Estrada, y Manuel Martín del Campo y Padilla. La imagen venerada fue probablemente realizada por algún discípulo del pintor oaxaqueño Miguel Cabrera y está fechada el 12 de octubre de 1767.

Evolución de materiales: De las velas al LED
Los primeros farolitos fueron estructuras de lámina fabricadas en la herrería de Joaquín Layseca. Con el tiempo, las familias adoptaron materiales más accesibles: carrizo de las riberas del río, papel de china en colores vibrantes y madera para las bases. Las velas de cebo que iluminaban aquellos primeros faroles eran compradas en el mercado municipal.
La transformación llegó gradualmente. El papel de china fue sustituido por celofán, material que ofrece colores más llamativos y mayor resistencia al viento nocturno de diciembre.
Más significativo fue el cambio de las velas por luces LED, modificación que generó debate entre los puristas de la tradición pero que permitió mayor seguridad en una procesión que hoy congrega a más de 12 mil participantes.
"Antes eran velas que mi abuelo compraba. Ahora son lucecitas eléctricas", relatan descendientes de familias fundadoras. "La tradición se adapta o muere". Los farolitos actuales mantienen la estructura artesanal —cuatro varas de carrizo formando una cruz, cuatro triángulos de papel unidos en las puntas, un asa de alambre— pero la fuente de luz ha evolucionado con las preocupaciones de seguridad de una procesión masiva.
Talleres municipales de elaboración de farolitos, impartidos en la Casa de la Cultura con costo de 70 pesos que incluye materiales, enseñan a nuevas generaciones las técnicas tradicionales.
Los sábados 22 y 29 de noviembre, y el 6 de diciembre de 2025, instructores capacitan a familias interesadas en preservar el conocimiento artesanal que se transmite desde 1948.
El recorrido: Tres kilómetros por el Camino Real
Cada 11 de diciembre a las 17:00 horas, la procesión parte del Templo de Jesusito de la Portería en avenida Juárez, cerca del Puente de la Historia.
El cronista Sáenz Bárcenas destaca que la ruta recorre el Camino Real de Tierra Adentro, tramo del patrimonio mundial reconocido por la UNESCO en 2010 que conectaba la Ciudad de México con Santa Fe, Nuevo México, durante la época colonial.
Los primeros en avanzar son taxis y camiones de transporte público adornados con globos, flores y motivos guadalupanos. El sonido de los claxones anuncia el inicio de la procesión mientras familias se congregan a las orillas de la vialidad.
Autoridades municipales cierran el tránsito en las principales arterias: avenida Juárez, el tramo del antiguo Camino Real y la calle Hidalgo que conduce a la Parroquia de San Juan Bautista, construida en 1729.
Detrás del contingente vehicular, niños, jóvenes y adultos caminan portando sus farolitos mientras rezan el rosario y entonan cánticos guadalupanos.
La columna humana, que puede extenderse hasta tres kilómetros, gira en la calle Hidalgo para llegar al Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe en el Jardín Independencia.
El templo, uno de los dos santuarios guadalupanos en Querétaro, fue consagrado el 25 de julio de 1729 por Antonio Rincón y Mendoza. Su forma de cruz latina alberga diversos altares laterales y un altar mayor de estilo neoclásico construido en cantera en junio de 1877 por orden del cura Esteban García Rebollo.
En este espacio culmina la procesión con una ceremonia religiosa en el atrio, seguida por un espectáculo pirotécnico que ilumina el cielo nocturno.
Patrimonio cultural y motor económico
El 11 de diciembre de 2023, en sesión solemne de cabildo presidida por el entonces presidente municipal Roberto Cabrera Valencia, la Peregrinación de los Farolitos fue declarada patrimonio histórico, cultural e inmaterial del municipio.
El reconocimiento garantiza su protección, fomento y desarrollo para futuras generaciones por su aportación cultural en el folclore, costumbres y manifestaciones religiosas que se transmiten de generación en generación.
Javier Durán Zárate, coordinador de Desarrollo Económico del municipio, señaló que esta procesión representa no solo una tradición profundamente arraigada sino también una oportunidad para proyectar turísticamente al municipio.
"Es única en su tipo en el país y la más grande del mundo en su categoría", afirmó el funcionario, quien destacó que San Juan del Río fue invitado a la reunión nacional de Ciudades Patrimonio para presentar esta festividad ante representantes de 14 ciudades del país.

La derrama económica estimada de 6.3 millones de pesos beneficia hoteles, restaurantes, comercios del centro histórico y vendedores de materiales artesanales.
En 2024, aproximadamente diez mil fieles conformados en 32 grupos recorrieron del Templo de Jesusito al Santuario Guadalupano, cifra que se espera superar en la edición 2025 con 15 mil asistentes entre actividades culturales y la procesión principal.
Protección Civil municipal despliega un operativo especial que incluye cierre de vialidades, personal de emergencias y coordinación con autoridades eclesiásticas.
En años recientes, se han registrado alrededor de ocho mil participantes que caminan desde las seis de la tarde hasta las ocho de la noche, requiriendo logística compleja para garantizar seguridad en una procesión con miles de fuentes de luz encendidas.
Programa cultural y concurso de farolitos
Las actividades preparatorias inician el 9 de diciembre de 2025 a las 17:00 horas con la inauguración de la exposición fotográfica "Luz y tradición" en la Galería Lobby del Portal del Diezmo. A las 18:00 horas se realiza el conversatorio "La Peregrinación de los Farolitos, a 77 años", seguido a las 19:00 horas por el concierto "Amarillos" a cargo de la Camerata Nahui Ollin, el Taller de Piano Ciudad Vive Oriente y la Banda Municipal.
El 10 de diciembre, a las 17:00 horas, se lleva a cabo el conversatorio "El Brillo de una Devoción: La Tradición de los Farolitos en San Juan". Posteriormente, a las 18:00 horas, el 2º Concurso de Farolitos 2025 otorga premios de 3 mil pesos al primer lugar, 2 mil al segundo y mil pesos al tercero.
Los participantes deben registrarse en la Dirección de Turismo con identificación oficial y el farolito que inscribirán en competencia. La convocatoria cierra el 9 de diciembre. El día cierra con el concierto de la Orquesta Comunitaria de San Juan del Río a las 19:30 horas en el Portal del Diezmo.
La procesión principal del 11 de diciembre a las 17:00 horas está organizada por la parroquia de San Juan Bautista con respaldo del gobierno municipal. Colegios, asociaciones, familias, danzantes, misioneros, grupos parroquiales y ciudadanía en general participan anualmente en esta manifestación de fe que representa el primer acto en preparación al aniversario de la coronación de la Virgen de Guadalupe y a las celebraciones guadalupanas del 12 de diciembre, máxima festividad mariana en México.

Identidad viva y futuro de la tradición
La procesión distingue a San Juan del Río como el único municipio en México donde una columna humana de kilómetros avanza portando luz en las manos. Los farolitos elaborados artesanalmente presentan diversos diseños y colores, reflejando la creatividad de las familias participantes y las técnicas transmitidas de generación en generación desde aquel 11 de diciembre de 1948 cuando Joaquín Layseca Bermúdez y sus trabajadores iluminaron por primera vez las calles del centro histórico.
El cronista Sáenz Bárcenas, quien imparte conferencias sobre la historia de esta tradición, enfatiza que su preservación depende de que las nuevas generaciones conozcan su valor. "Hay que hacer libros que hablen sobre San Juan, sobre su historia, cultura, tradiciones y personajes", señaló en entrevistas previas. "Porque solo así contribuimos a fincar identidad entre los ciudadanos".
La declaratoria como patrimonio cultural en 2023 formalizó lo que los sanjuanenses saben desde hace décadas: que esta procesión no es solo un acto religioso sino un elemento fundamental de su identidad colectiva.
El hecho de recorrer el Camino Real de Tierra Adentro, reconocido por UNESCO, añade una dimensión histórica que conecta la devoción guadalupana con las rutas comerciales que definieron el desarrollo de México durante tres siglos.
Mientras las luces LED reemplazan a las velas de cebo y el celofán sustituye al papel de china, la esencia permanece: miles de personas caminan juntas portando luz, rezando el rosario y entonando cánticos a la Virgen de Guadalupe.
La tradición se adapta, pero el ritual iniciado por un herrero devoto hace 77 años sigue iluminando las calles de San Juan del Río cada 11 de diciembre, proyectando su luz hacia el futuro mientras honra su pasado.




















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