Entender el comportamiento humano es algo fascinante. Aunque somos seres racionales, muchas personas tienen creencias y tradiciones fuera de esta racionalidad, sin importar su credo, nacionalidad, base social o raza. Un estudio de Pew Research EE. UU. indica que el 84% de la población tiene alguna superstición o creencia arraigada.
La psicología detrás de las supersticiones es un amplio campo de estudio, pero en el que vale la pena adentrarse para entender, así sea un poco, la conducta de nuestra sociedad.
Incertidumbre: la creencia en lo sobrenatural
La creencia en lo divino proviene de la incertidumbre, de lo desconocido. En nuestros primeros pasos como sociedad, la única explicación que encontraban los hombres a los fenómenos de la naturaleza, como los relámpagos, eclipses o sequías, era lo sobrenatural.
De esta manera, nació la religión, las tradiciones y las creencias que aún se mantienen arraigadas en nuestro ser. Algunos investigadores sugieren que esto formó parte de la evolución misma, pues atribuir fenómenos desconocidos a lo sobrenatural y a la voluntad divina es una herramienta cognitiva que dio la sensación de control y explicación del entorno.
Creencias multiculturales
Las creencias y explicaciones de lo sobrenatural fueron pasando de generación en generación, y de pueblo en pueblo; en algunos casos por la fuerza y en otros por sincretismo.
Así, el mundo antiguo fue creando diversas mitologías en torno a diferentes dioses relacionados con los fenómenos naturales. Aunque cada dios tenía diferentes personalidades e historias según la región, en la mayoría de los casos estaban relacionados con lo natural.
El dios del trueno o relámpago se repetía en varias regiones, como Zeus o Júpiter en Grecia y Roma, respectivamente; incluso, el dios del sol en la mitología egipcia o maya. La divinidad relacionada con la suerte también era frecuente en las distintas mitologías.
Condicionamiento operante: la creencia en la suerte
De acuerdo con B.F. Skinner, las acciones (aleatorias o involuntarias) que desencadenan un resultado favorable suelen asociarse con dicho acontecimiento positivo, aunque no haya una relación directa. Además, si la repetición de dicha acción vuelve a reincidir en el resultado positivo, esto refuerza la conducta.
De esta forma nace la creencia en la suerte y los amuletos. En la antigua Roma, Fortuna era la diosa de la suerte, el azar y el destino. En la mitología china, Qilin representa la suerte y la prosperidad, así como los tres dioses Fú, Lù y Shòu que representan la felicidad, prosperidad y longevidad.
Las figuras de estos dioses u objetos relacionados con ellos se convierten en amuletos. Por ejemplo, en sitios de juegos de casino MX como Winpot, las tragamonedas de temática mitológica, como Gates of Olympus 1000 y de la suerte, como 40 Burning Hot Bell Link o 20 Shiny Hit, son temáticas muy populares en estos juegos de azar: la suerte atrae la suerte.
Los amuletos de la buena suerte representan esa fuerza e impulso que necesitamos para sentir sensación de control sobre aspectos que se nos salen de las manos, como el azar o el destino.
Superstición no es ignorancia
Creer en amuletos, buenas energías o en la diosa Fortuna no es sinónimo de ignorancia. Al contrario, representa la capacidad humana de entender su contexto y entorno, aspectos claves para nuestra evolución.
Además, estas creencias dan riqueza cultural a cada sociedad. Que la creencia en los dioses del azar o en las tradiciones de la suerte llegue hasta nuestros días evidencia que las supersticiones son tradiciones poderosas que están enraizadas en el inconsciente humano.


















