México, marzo (SEMlac).- (depositphotos) Tras cinco décadas de promesas la condición de las mujeres mexicanas sí ha cambiado, pero asuntos fundamentales como la pobreza y la violencia hoy son mucho más agudos, aunque hay mejoras, como la esperanza de vida o la participación política. Entonces 5.328 mujeres tenían tres hijos antes de los 14 años, la muerte materna ya preocupaba y había una enorme brecha salarial entre hombres y mujeres que sigue vigente.
Grave el cambio. Entonces el 10,7 por ciento de hombres moría violentamente, y sólo tres por ciento de mujeres, hoy México es uno de los países con mayores índices de violencia de género en el mundo. Y en 2024, respecto a hace cinco décadas, 9.000 niñas fueron madres antes de los 15 años. La tasa de mortalidad materna en 2025 perdió 15 años de avance.
Así como la tasa de embarazo en adolescentes no ha cambiado, tampoco hubo cambios en el humor social que genera la discriminación. El gobierno en 1977 propuso emprender políticas para acabar con la idea de la mujer abnegada, artificialmente, pero ello no ha sido posible, dice en un texto Rafael Ruíz Harrel, de hace cinco años, que el sexismo prevalece en nuestra sociedad y nada restringe a los delincuentes; se mantienen los prejuicios que afectan la procuración de la justicia penal
Los cambios favorables indican que mejoró esperanza de vida de las mujeres: en 1975 era de 66 años, ahora es de 77; el acceso a la educación creció, entonces sólo el 10 por ciento de las mujeres en edad de trabajar tenían estudios post primaria y solo el 46 por ciento de las mujeres que lograron educación superior trabajaban o estaban buscando trabajo.
En 1975 se incluyó en la Constitución la igualdad entre mujeres y hombres (art. 4º), y ya se garantizaba votar y ser votada, sólo había en la Cámara un ocho por ciento de mujeres mientras hoy son el 50 por ciento, pero la pobreza y la violencia crecieron, así como la desaparición de niñas y mujeres y, según datos oficiales, la pobreza alimentaria. En 1975 éramos 30 millones de mexicanas, hoy somos más del doble.
La fuente de información
Para la primera Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en México en 1975, se publicó un informe desde el Programa de México para el Año Internacional de la Mujer, investigación coordinada por Ma. Antonieta Rascón con textos de Clara Elena Molina, Delia Selene de Dios Puente, Dulce María Pascual, Margarita Guadarrama, Guillermo Garduño y Erasto Díaz Tapia, titulado "Situación de la mujer en México".
Fue un primer compendio global de quiénes éramos y dónde estábamos; se compiló la participación de las mujeres en la actividad económica, la agricultura, la industria de la transformación, los mercados de trabajo, así como la dinámica familiar, la salud, la imagen de la mujer en los medios de comunicación y la migración.
Los datos censales de entonces probaron que la diferencia entre los ingresos femeninos y masculinos era tan distante como ahora. En 1975 las mujeres con trabajo remunerado ganaban 750 pesos por cada 1.000 que recibían los hombres, 25 por ciento menos. Una década después, en 1980, la diferencia era menor y estaba 822 a 1.000, pero vino la crisis y en los 90 los ingresos femeninos disminuyeron a 766 pesos por cada 1.000 que ganaban los hombres. En 1995 los ingresos de las mexicanas cayeron a sólo 714 pesos por cada 1.000 de los hombres.
Hoy, 50 años después, son igualitos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIHG), en promedio, las mujeres ganan 6.360 pesos al mes (alrededor de 313,81 dólares), mientras que los hombres perciben 9.762 pesos (alrededor de 481,66 dólares). Es decir 30 por ciento menos.
Cambió que, en 1975, la primera causa de muerte de las mujeres eran el parto y el puerperio; hoy las primeras causas de muerte en mujeres productivas son el cáncer de mama y la diabetes; el aborto estaba sólo permitido por violación, pero no se podía acceder a él. Hoy 22 entidades del país lo han despenalizado, pero tampoco se puede acceder a él. Cambió la ley, pero todavía no la práctica.
Según la demógrafa Silvia Giorguli Saucedo, presidenta de El Colegio de México, en los últimos 50 años la paradoja de haber logrado con éxito baja fecundidad: 1,6 hijos por mujer -estamos ya en tasa de reemplazo-, y en poco más de uno por ciento el crecimiento poblacional, es que siguen pendientes los derechos sexuales y reproductivos.
Asombran los datos del documento que dicen que en 1975 el número de hijos por mujer era de 3,7, y no de siete como fue durante 20 años el discurso oficial para desarrollar la política de anticoncepción. El documento, incluso, dice que en lugares como el entonces Distrito Federal ya era de 1,6 hijos por mujer. Grave que permanece el embarazo en adolescentes en 2025 -9.000 niñas fueron madres en un año- y las tasas de mortalidad materna, cinco décadas después, todavía son preocupantes.
En 1975, oficialmente, los hombres morían principalmente por homicidios y accidentes. Las mujeres mayores de 15 años eran asesinadas, respecto de los hombres, sólo 22,7 por ciento. Hoy somos, según datos oficiales, uno de los países del mundo con mayor número de mujeres asesinadas.
Respecto de la economía, en 1975 el cinco por ciento de las familias concentraba el 36 por ciento de la riqueza. Hoy la concentra el uno por ciento.
Las mujeres con muchos hijos -indígenas y campesinas- habitaban en lugares de menos de 2.500 habitantes; en contraste, en lugares con más de más de 50.000 habitantes las mujeres tenían menos hijos. En 1975 sorprende que sólo 613 mujeres tenían más de cinco hijos en el Distrito Federal, 3,5 hijos por mujer. El informe señala que, en promedio, se tenían 3,7 hijos por mujer.
En 1975 sólo 12 millones de mujeres, mayores de edad, eran económicamente activas; hoy somos 35 millones, 46 por ciento, la mayoría con doble jornada.
El documento de 1975 señala que las mujeres de menos de 25 años migraban a ciudades porque su principal trabajo era el doméstico -le llaman de cuidados ahora- por eso, sostiene el informe de entonces, las mujeres emigraban en mayor número que los hombres, a partir de los diez años y hasta los 19 y, señala eufemísticamente, "por razones de pobreza o cambio de vida", tomando como fuente a la Secretaría del Trabajo, donde había el Centro Nacional de Estadísticas del Trabajo que ya no existe.
Interesante el dato de que sólo el 10 por ciento de las mujeres en edad de trabajar tenía estudios post primaria, mientras en el caso de los hombres era el 12 por ciento. El 46 por ciento de las mujeres que lograron educación superior trabajaban o estaban buscando trabajo.
Ya entonces, como ahora, los mayores porcentajes de participación femenina en la economía estaban en las edades de 15 a 24 años: entre 19 y 21 por ciento en algunas actividades, hasta 24,1 por ciento, trabajando principalmente los servicios; mientras, 46,2 por ciento hacía trabajo doméstico en casas particulares. Hoy son dos millones, menos del cinco por ciento de todas las que hacen trabajo remunerado.
El informe entonces decía que esta actividad, la del trabajo del hogar, "es clave, no sólo por su importancia numérica sino porque es el mercado de trabajo de las mujeres, no hay normas sobre jornada, salario y prestaciones", derechos logrados en la ley 45 años después.
Entonces, como hoy, las mujeres en funciones de patrón, empresarial o empleadora, sólo era el 11,3 por ciento; cinco décadas después son apenas el 15 por ciento. Se dijo que ello era por el bajo nivel de financiamiento femenino, hoy más de 51 por ciento de las empresarias mexicanas están en la informalidad.
Ya en 1975 las empresarias se concentraban en el Estado de Morelos, con hasta 12 por ciento, y en Baja California, con 10,5 por ciento, mientras solo se reportaba 7,2 por ciento en Oaxaca.
Hoy la presencia de mujeres sigue siendo minoritaria, no supera el 25 por ciento para el conjunto de sociedades mercantiles y el 14 por ciento de empresas sujetas a la ley de igualdad. La participación de las mujeres en la plantilla laboral alcanza el 36 por ciento, instaladas en la Bolsa Mexicana de Valores. Las mujeres tienen menos probabilidad de ser empresarias y enfrentan más obstáculos para poner en marcha un negocio. El 50 por ciento con negocio propio está en la informalidad.
Brecha salarial
En 1975 el ingreso más bajo era el pagado por fabricación de artículos de palma, alfarería, donde el 97,9 por ciento y 89,4 tenían ingresos menores de 500 pesos mensuales. Igual que la mayoría de mujeres trabajadoras, entonces el 96,2 por ciento ejercía labores domésticas. Las amas de casa se concentraban, el 99 por ciento, en Guadalajara y el 99,4 por ciento en Monterrey.
Dice el informe que, "donde los salarios tienden a deprimirse y la posición en el trabajo es inferior, existe una mayor participación femenina". Algo de lo que todavía se habla y sucede.
En educación cambió el panorama. Entonces, sólo 42,85 por ciento de las mujeres acudía a la secundaria; las profesionales de educación media estudiaban en 86,67 por ciento para maestras educadoras, enfermeras y secretarias; sólo 15,98 por ciento iba a la preparatoria, sin variar entre 1971 y 1975. El reporte dice que estas actividades no habían cambiado en 20 años.
Hoy María de la Luz Aguilera es la primera directora de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (Esime) y en la Unam, el 50 por ciento de facultades y escuelas, son dirigidas por una mujer.
Actualmente, en México, de los 5.1 millones de estudiantes de nivel superior, 2.7 millones son mujeres. Y de los 437.965 que cursan un posgrado, 250.652 también son mujeres, según la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Sin embargo, la llamada ventaja femenina ha resultado un espejismo, dicen expertas e investigadoras en estudios de género y organismos de Naciones Unidas. Los éxitos educativos de ellas, aseguran, no se han traducido en logros socioeconómicos, ni en un avance sólido de la igualdad de género en diversos ámbitos, entre ellos las propias universidades, según la relatoría del conversatorio Ciencias, Mujeres y Neoliberalismo, convocado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (Cieg), de la Unam, según nota de Laura Poy Solano, en la jornada del 3 de marzo de 2024.
Pobreza
En 2024, de casi 40 millones de niños, niñas y adolescentes que vivían en México, más de la mitad estaba en situación de pobreza y cuatro millones viven en pobreza extrema. El 91 por ciento de niñas, niños y adolescentes indígenas viven en condiciones de pobreza. Así era también en 1975.
Lo que se dijo en 1975, realidad con datos oficiales, ha variado muy poco con respecto a la situación económica de las mujeres; siguen pendientes, además, el ejercicio del derecho al aborto y las condiciones actuales hace que sean muchas más las mujeres que los hombres en inseguridad y violencia, sólo por ser mujeres.
Integrarlas al desarrollo
En 1975, en México se llevó a cabo la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, y se celebró el Año Internacional de la Mujer, para integrar a las mujeres al desarrollo. La Conferencia impulsó la producción de estudios sobre la participación de las mujeres en la historia de México, pero seguimos hablando de lo mismo que entonces.
. Se realizó del 19 de junio al 2 de julio de 1975
.Fue patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas y el gobierno mexicano
. Participaron representantes de 133 gobiernos, de los cuales 113 eran mujeres
. Sus objetivos principales fueron:
Igualdad de género
Eliminación de la discriminación por motivos de género
Participación plena de las mujeres en el desarrollo
Mayor contribución de las mujeres a la paz mundial
Día Internacional de la Mujer
















La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció el plan durante la conferencia matutina. 
