SEP reabre mesa de diálogo con SNTE mientras CNTE denuncia represión en Zócalo

Secretaría de Educación Pública reanuda mesa de negociación con SNTE sección 51. Simultáneamente, CNTE protesta en Zócalo denunciando represión y demandando cumplimiento de acuerdos.

Secretaría de Educación Pública reabre mesas de negociación con SNTE mientras CNTE marcha en Zócalo. Dos estrategias sindicales ante la reforma educativa.
Secretaría de Educación Pública reabre mesas de negociación con SNTE mientras CNTE marcha en Zócalo. Dos estrategias sindicales ante la reforma educativa.

Puebla, 13 de noviembre de 2025. — Mientras cientos de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) enfrentan represión policial en el Zócalo de la Ciudad de México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunciaba la reanudación de una mesa de diálogo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), sección 51, encabezada por el titular Manuel Viveros Narciso. 

El escenario dual refleja una fisura profunda en la estrategia de negociación del magisterio disidente: mientras CNTE escalaba su movilización denunciando ruptura de comunicación con el gobierno, SNTE avanzaba en conversaciones formales sobre "peticiones" educativas.


La simultaneidad de ambos eventos —represión contra CNTE y diálogo con SNTE— subraya una realidad política: el gobierno federal mantiene canales abiertos con la organización sindical mayoritaria (SNTE) pero ha tensionado o cerrado negociación con la facción disidente (CNTE). 

La SEP confirmó que el secretario general del SNTE sección 51, Alfredo Gómez Palacios, asistió a la mesa donde se "analizan y dialogan en torno de sus peticiones", pero no especificó cuáles son esas demandas ni qué avances se esperan.

Esta división en el magisterio no es nueva, pero cobra relevancia ante la crisis de credibilidad. La CNTE acusa que las medidas implementadas por el gobierno son "parches": reducción de edad de jubilación beneficia menos del 15 por ciento de trabajadores activos, mientras el 85 por ciento permanece en sistemas de cuentas individuales manejadas por Afores. 

El professor Pedro Hernández, secretario general de la sección 9 de CNTE, fue explícito: "La presidenta Claudia Sheinbaum está diciendo que han atendido nuestras demandas. Mentira". Tres demandas fundamentales siguen sin resolverse: abrogación de la Ley ISSSTE 2007, derogación de la Reforma Educativa y ampliación presupuestaria.

Sin embargo, la presencia de SNTE en mesas de diálogo activas sugiere que el gobierno prioriza negociación con la estructura sindical tradicional antes que con coordinadoras disidentes. 

SNTE, con mayor presencia institucional e histórico de pactos con administraciones federales, obtiene acceso directo al secretario de Educación. CNTE, con trayectoria de confrontación y demandas más radicales, se enfrenta a vallas antimotines y gases irritantes en espacios públicos.

La interrogante política es clara: ¿qué diferencia hay entre las demandas de SNTE y CNTE? La SEP no lo ha aclarado. Mientras CNTE especifica tres ejes de reclamo verificables, SNTE permanece en la opacidad de "peticiones" no detalladas. 

Esto abre especulaciones: ¿SNTE solicita lo mismo que CNTE pero mediante canal institucional?, ¿negocia puntos distintos?, ¿cede en demandas históricas a cambio de incrementos salariales u otros beneficios corporativos?

En el terreno, la represión contra CNTE fue documentada: la policía lanzó gases causando irritación ocular, reprimió con empujones durante una hora, y al menos algunos docentes resultaron lesionados. El intento de derribar vallas de tres metros fracasó. Hernández acusó al gobierno de usar "métodos del antiguo régimen" en lugar de diálogo genuino. Paralelamente, la SEP informaba apertura y "total respeto" en negociación con SNTE.

La estrategia gubernamental parece dual: mantener comunicación fluida con sindicatos formales (SNTE) mientras contiene movilización de coordinadoras disidentes (CNTE) mediante seguridad pública. 

Lo que resta por verse es si esa contención reprime las demandas o las intensifica. Una jornada nacional de lucha de 48 horas de la CNTE continúa en desarrollo, sin indicios de que las mesas de diálogo con SNTE resuelvan los puntos de fricción que mantienen dividido al magisterio mexicano.