Cultura: Tender puentes entre ciencia y arte, una apuesta también para el cine

Tender puentes entre ciencia y arte, una apuesta también para el cine. Foto: Ilustrativa/ SEMlac Cuba.
Tender puentes entre ciencia y arte, una apuesta también para el cine. Foto: Ilustrativa/ SEMlac Cuba.

La Habana, diciembre (SEMlac).- Donde la ciencia investiga, identifica tendencias, aporta estadísticas y muestra evidencias; el arte capta esencias, crea relatos, pone emociones, traza paradigmas, toca el corazón y conmueve. Sin embargo, los caminos de la ciencia y el arte pueden aliarse para crear y transformar, también desde el poder del cine.

Bajo ese precepto, investigadoras y creadores confirmaron el pasado 5 de diciembre, en La Habana, el valor de las alianzas entre especialistas y artistas para comunicar con más efectividad la realidad social desde una mirada crítica, humana y transformadora.


Reunidos en el espacio teórico "Retos y nuevos caminos", como parte del sector industria del 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, estudiosas y artistas intercambiaron saberes bajo la convocatoria de un tema actual: el embarazo adolescente…¿sólo cuestión de mujeres?

Esta es la tercera edición de este espacio teórico, organizado de conjunto entre el sector industria del Festival, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y el proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social, como parte además de la jornada de 16 días de activismo por la no violencia de género hacia las mujeres y las niñas, precisó Marisol Alfonso, jefa de la oficina del Unfpa en Cuba.

"Estos encuentros nos han permitido abordar temáticas de relevancia que pueden encontrar efectividad y nuevos caminos en el cine", dijo al referirse a la primera edición, dedicada a desigualdades y violencia de género, así como a la segunda, sobre identidades y racialidad.

"La idea es explorar e incentivar las diversas formas en que el cine puede expresar estas historias y, desde su gran alcance, transformar nuestra sociedad en un espacio mucho más justo", comentó Alfonso, en la lógica de abordar temas que están en el centro de preocupación en América Latina.
 

Un problema regional y de Cuba
"Trabajamos para un mundo donde cada embarazo sea deseado, cada parto sea seguro y cada persona joven y cada mujer pueda alcanzar su pleno potencial. Desde esta misión, por supuesto, el tema del embarazo adolescente es central", precisó Alanna Armitage, representante de Unfpa en México y directora de país para Cuba y República Dominicana.

Datos citados por Armitage indican que América Latina y el Caribe es la región con la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en el mundo, solo superada por África subsahariana. Ello significa alrededor de 1,6 millones de nacimientos de madres adolescentes en la región cada año o un nacimiento cada 20 segundos.

Además, es la única región con tendencia al alza o estancamiento en embarazos de menores de 15 años de edad. "No es solo un dato de salud, es casi siempre evidencia de violencia sexual o coerción, de alguna manera", dijo.

Es un asunto de desigualdad, pues las niñas más pobres tienen tres o cuatro veces más probabilidades de ser madres adolescentes que las del quintil más rico, puntualizó.

"Y no es solo tema de mujeres, niñas y adolescentes; es un tema de derechos, de economía, de políticas públicas y de desarrollo", remarcó.

Estimados del Unfpa señalan que el embarazo adolescente y la maternidad temprana le cuestan a la región unos 15,3 millones de dólares al año por pérdidas de productividad y oportunidades para las mujeres.

La realidad de la región es también la de Cuba, donde alrededor de 17 por ciento de la fecundidad del país la están aportando las muchachas menores de 19 años, sostuvo Dixie Edith Trinquete, periodista y profesora de la Universidad de La Habana.

La también investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana explicó que la fecundidad adolescente no es homogénea en el país, tiene números más altos en las provincias orientales y también en algunos municipios de occidente.

En no pocos casos ocurre en muchachas muy jóvenes, incluidas menores de 14 años, cuyas parejas las superan en 10 años o más, lo cual también determina una disparidad de poder, vulnerabilidad, limitación de autonomía, dependencia económica, emocional y violencia.

Cuando se trata de parejas de edades cercanas, entonces ellos muchas veces no se enteran ni participan en las decisiones en torno al embarazo, que son tomadas, generalmente, por las familias de las muchachas. Así se les priva también a los varones de sus derechos y participación, sostuvo Sergio Cabrera, coordinador general de Palomas.
 

Con el poder del cine
Convencido del valor del cine para conmover y transformar, el realizador argentino Fabio Marcelo Sudita apostó por crear y promover un festival de cine de temáticas relativas a las sexualidades en Buenos Aires y sigue impulsando el tratamiento de crudas realidades sociales desde el audiovisual.

Pero reconoce también que es un camino arduo, pues "son temas que se consideran poco rentables para una industria que, económicamente, busca otros asuntos. Entonces nos quedamos muchas veces silenciados, apartados".

Sin embargo, el cine puede hacer mucho por el cambio social, a veces más que las propias leyes.

Para Alanna Armitage, el cine tiene un papel fundamental, pues opera en la imaginación colectiva.

"Es poderoso, nos lleva a experimentar lo que viven los protagonistas de sus historias y nos permite cambiar mentalidades mucho mejor que cualquier otra manera", consideró.

Desde su experiencia como guionista de cine y televisión, el cubano Amílcar Salatti se ha adentrado en no pocos asuntos de la realidad cubana que cobran vida y atrapan al público desde sus textos de ficción.

Lo que se vive como una problemática del barrio, le cuenta un vecino o alguien le sugiere puede ser lo que primero active su inspiración. Pero esa es solo la punta del iceberg, reconoce, pues luego se impone la etapa de investigación.

Profundizar, estudiar y consultar se convierten entonces en pasos obligados en el camino de la creación, asegura.

El universo adolecente, en particular, se ha contado poco en el audiovisual cubano, aunque se ha hecho un trabajo más sistemático desde la televisión, no en el cine, agrega.

Sin embargo, "la ficción tiene un poder que no tienen ni los libros, ni la documentación, y tenemos que apropiarnos de eso para llevar estos temas importantes al público", asegura. Se trata de un trabajo arduo, porque son además procesos costosos, en los que hay que lograr que el mensaje llegue al público.

De ahí que cobren fuerza y utilidad las alianzas entre artistas y especialistas, reiteraron quienes participaron del espacio teórico y apoyaron también las palabras Armitage; "trabajemos juntos para reescribir el guion de las niñas, adolescentes y mujeres de esta región".