Cd. de México, octubre (SEMlac).- Una feminista dentro del Congreso se convirtió en motor de cambios y propuestas legislativas para romper, abolir y transformar la histórica división sexual del trabajo. Se llama Patricia Mercado Castro y a través de más de 20 iniciativas que apuntan a la igualdad laboral entre hombres y mujeres, busca acabar con la esclavitud de las mujeres por el trabajo doméstico y prevenir el trabajo a distancia que prolonga infinitamente la jornada laboral.
Formada en el socialismo revolucionario y "motor", que en sentido figurado significa una persona que actúa como fuente de motivación e impulso para otros y otras. Mercado Castro es eso, alguien que, motiva y propone; que dialoga pluralmente y consigue metas.
Promotora del partido político feminista México Posible, fue candidata presidencial en 2006, secretaria de Trabajo en la Ciudad de México, en 2014 y secretaria general de Gobierno, en 2015. Con Suma, una organización plural de mujeres, caminó por el país para fortalecer liderazgos femeninos. Fue también senadora de la República (2018 y 2024) por Lista Nacional y diputada federal (2024), ambas representaciones por el Partido Movimiento Ciudadano (MC).
Mercado Castro comentó que antes de diciembre podría aprobarse la jornada laboral de 40 horas que beneficiaría a millones de trabajadoras y trabajadores, quienes que no sólo se dignificarán, sino que recuperaran tiempo de vida, sobre todo las mujeres, que con la jornada doméstica extienden sus jornadas laborales hasta casi el doble de las que realizan en las contratadas.
Acaba de proponer una iniciativa, llamada CV justa, para que haya contratación a mujeres sin discriminación, con pagos salariales equivalentes a los que reciben los hombres. Se trata de obligar a la patronal a publicar puestos y salarios sin diferencia de sexo, que sean transparentes, una iniciativa que propuso hace cinco años, como un mecanismo efectivo para reducir la brecha salarial, un propósito y mandato constitucional actualmente; también lo propuso a iniciativa presidencial, en 2024.
La jornada laboral de 40 horas semanales, de la cual hay 16 iniciativas, la anunció como posible la presidenta de la República hace cinco días, pero Mercado Castro, en conversación con SemMéxico, recuerda que el conjunto de hombres y mujeres por la justicia laboral tiene tres décadas trabajando por ello. Y que, si ahora se logra, será con 90 años de retraso porque el convenio 47 de la OIT sobre jornada laboral fue firmado por México en 1935, hace 90 años, pero jamás ratificado. "Llegamos con retraso".
En su práctica política, ha desarrollado diálogo plural, tanto en su actividad sociopolítica y feminista, como en su desempeño institucional. Dialoga con organizaciones sociales, laborales, empresariales e instituciones internacionales; con congresistas de todos los partidos políticos.
Este año ya presentó un paquete de iniciativas y están para discutirse al menos otras 11 reglamentarias del artículo 4º. Constitucional, reformado por el Congreso a iniciativa de la presidenta de la República, por lo que discutir y acordar modificaciones a la legislación secundaria es lo que corresponde. Ahora, Mercado Castro sostiene que se trata de un compromiso de Estado.
Esta feminista, motor desde el Senado de la República, primero, y ahora como Diputada Federal, desde la perspectiva feminista y socialista, trabaja desde hace 30 años en esa ruta. Fue fundadora de Trabajadoras Unidas (1984) y motor en el movimiento de las costureras (1985), quienes con el apoyo y colaboración de las organizaciones feministas lograron su sindicalización entonces.
En siete años como legisladora ya consiguió algunos cambios, como la Ley Silla (para trabajadores de la industria restaurantera, obligados a estar de pie toda su jornada), tras largas negociaciones, o los derechos de seguridad social para las trabajadoras del hogar, todavía con muchas dificultades.
Una batalla permanente para Mercado Castro ha sido introducir la justicia laboral de género en los trabajos legislativos de las comisiones de ambas cámaras, rompiendo esquemas y convenciendo a los hombres que las presiden, para poner en la agenda los asuntos de las trabajadoras.
Desde su posición en el congreso ha apoyado a trabajadoras de la industria de la moda, a las migrantes, a la Red Nacional de Sindicalistas, que dan una batalla porque el liderazgo sindical, principalmente representado por hombres, cumpla con la constitución en paridad total.
Desde su desempeño como Secretaria de Trabajo de la Ciudad de México, hace diez años, hizo las primeras propuestas de aumento al salario mínimo, antes del primer piso de la 4T y antes de esta administración. Entonces también promovió los derechos sindicales de las trabajadoras del hogar, en consultas internacionales.
Es motor, además, porque no lo hace sola. Hace cinco años, el 30 de diciembre de 2019, promovió la coalición de legisladoras de varios grupos parlamentarios para trabajar por la igualdad salarial. También impulsó una alianza de senadoras para empujar cambios constitucionales para los cuidados que, aunque aprobados en la Cámara de Senadores, siguen sin resolución en la de diputados, por lo que ahora trabaja en ello, aunque los hombres han evitado la creación de una comisión bicameral de género, creada desde hace 25 años por el parlamento de mujeres.
Este año ha dialogado con sindicatos y grupos patronales, ha caminado por distintos estados de la República, en busca de evaluar y tener un diagnóstico para acordar la semana laboral de 40 horas, pero también para desentrañar los mecanismos necesarios y los pasos para cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres. Ella dice que esta brecha, oficialmente reconocida hasta en 18 por ciento, es en realidad de 30 por ciento y millones de mujeres en la informalidad laboran sin ningún derecho.
Desde 1985 trabajó pluralmente por los derechos de las trabajadoras del hogar, empujó la firma del convenio 189 de la OIT para el trabajo digno y decente; más tarde colaboró desde el senado para que México firmara el convenio 190 de la OIT sobre la violencia de género en los centros de trabajo, por lo que hoy es ley que la patronal tiene obligación en incluir en sus empresas la perspectiva feminista y la no violencia contra las mujeres.
Ahora, en esta entrevista, dice estar complacida de que se avanzará en la semana de 40 horas, por las iniciativas, por la construcción a futuro del sistema de cuidados, por el reconocimiento a cuenta gotas del papel de las mujeres en la producción. Complacida, dice, pero no contemplativa, sino creando y pensando cómo mejorar las leyes laborales.
Afirma que este es un momento donde se puede hablar de cambios legislativos e institucionales que ya nadie puede "parar" porque el compromiso de los y las legisladoras para eliminar la "división sexual del trabajo" es fundamental; porque mientras persista esta división, la mitad de la población no puede acceder a sus derechos laborales, económicos y sociales; no puede acceder a la seguridad social y sigue recibiendo salarios precarizados.
Los datos
Algunos de los datos que maneja Mercado Castro para convencer a otros y otras, ahora desde el partido Movimiento Ciudadano acompañada de otras legisladoras como Amalia García Medina, son elocuentes: siete millones de trabajadores y trabajadoras con salario mínimo trabajan 48 horas y nadie les paga horas extras. La semana de 40 horas les beneficiará en su vida.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es el penúltimo país donde las y los trabajadores tienen el menor espacio de esparcimiento. Apenas 200 minutos, menos del 50 por ciento del que gozan en otros países.
En México, según esa organización, el 75 por ciento de las y los trabajadores viven estrés laboral, lo que repercute en su calidad de vida y en la productividad.
Está probado que la mejor forma de salir de la pobreza es tener trabajo asalariado y prestaciones sociales. En México las personas que redujeron su pobreza son, hasta en el 65 por ciento, quienes tienen trabajo formal.
La reducción de la jornada laboral beneficiará a las mujeres trabajadoras. En el segundo trimestre de 2025, había 25 millones de mujeres económicamente activas en México, de las cuales se estima que 9.037 millones (aproximadamente el 40% del empleo formal) estaban afiliadas al IMSS. La tasa de participación laboral femenina fue del 46%.
Contexto
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha aceptado la iniciativa de reducción de jornada y ella introdujo en la Constitución acortar la brecha salarial entre hombres y mujeres, incluso la aspiración de igualdad sustantiva.
Es en ese contexto en el que puede hablarse del cambio inminente a los establecido en el marco legal vigente sobre la jornada máxima de trabajo.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su Artículo 123, refiere que "toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley (…)".
También establece que "la duración de la jornada máxima será de ocho horas" y "por cada seis días de trabajo deberá disfrutar el operario de un día de descanso, cuando menos".
En tanto, la Ley Federal del Trabajo, en su Artículo 61, establece que "la duración máxima de la jornada será: ocho horas la diurna, siete la nocturna y siete horas y media la mixta".
En el Artículo 69, dice que "por cada seis días de trabajo disfrutará el trabajador de un día de descanso, por lo menos, con goce de salario íntegro".
En el Marco Internacional esta propuesta tiene más de nueve décadas de atraso. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su Convenio 47 en 1935, se ha pronunciado por la reducción de la jornada de trabajo y exhorta a las naciones a adoptar el principio de semana laboral de 40 horas. Sin embargo, México no ha ratificado dicho convenio.
En 1962, la OIT, en su Recomendación 116, menciona que la reducción de la jornada de trabajo sea progresiva y sin disminución del salario correspondiente.
En esta Recomendación 116, la OIT aconseja en su implementación para la reducción de la jornada los siguientes puntos:
. Revisar el grado de desarrollo económico del país y posibilidades sin afectar productividad.
. Valorar los progresos tecnológicos para aumentar la productividad.
. Necesidad de mejorar el nivel de vida de la población.
La recomendación 116 OIT enfatiza en la necesidad de una implementación progresiva:
. Etapas espaciadas en el tiempo.
. Etapas que engloben a sectores.
. Etapas que prioricen a industrias que entrañen un esfuerzo físico especial.
. Etapas que prioricen a las industrias donde la mano de obra se integre principalmente por mujeres y jóvenes.
Comparativamente con las horas trabajadas a la semana en países del T-MEC. Canadá y Estados Unidos, ahí ya trabajan en una jornada de 40 horas, mientras México sigue con 48 horas laborales semanales.
Como integrante de la OCDE, México es el país con mayor cantidad de horas trabajadas al año, con un promedio de 2.207 horas por persona, seguido de países como Colombia, Costa Rica, Chile y Corea. Mientras que Alemania, Dinamarca, Noruega y países bajos son los que menos horas de trabajo al año tienen.
Chile hizo una reforma a su Código del Trabajo para implementar la reducción de la jornada de trabajo a 40 horas a la semana, en marzo del 2023. El objetivo de la reforma es que la duración de la jornada ordinaria de trabajo no excederá de cuarenta horas semanales y su distribución se podrá efectuar en cada semana calendario o sobre la base de promedios semanales, en lapsos de hasta cuatro semanas.
La jornada puede laborarse en no menos de cuatro días ni en más de seis, por lo cual es posible que los trabajadores laboren diez horas máximo al día.
Chile plantea llevarlo de manera gradual siendo el 1er año: 44 horas al 26 de abril de 2024. Para el 3er año: 42 horas al 26 de abril de 2026, finalizando en el 5to año: 40 horas al 26 de abril de 2028.
En México, aunque hay diversas iniciativas en el Congreso de la Unión, estas no han prosperado, pero su discusión se ha mantenido. En el objetivo de la reforma se pretende modificar el artículo constitucional 123 y el artículo 69 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), para que el texto indique que por cada cinco días de trabajo corresponderán dos de descanso. Mientras, la duración de las jornadas diurnas, nocturnas y mixtas se mantendrían.
Mercado Castro se pregunta qué pasará con las horas extras, ya que muchas empresas recurren a esta práctica, pero la mayoría no las paga; de modo que la eventual reforma a la jornada de trabajo impactará en este supuesto.
Hasta hoy se sigue recomendando que las empresas se limiten a no laborar más de tres horas extras diarias y no más de tres veces por semana, así como también se recomienda que la jornada extraordinaria no sea la regla general en las empresas, pues perderían ese carácter y si la suma total de horas semanales trabajadas es alta podría hablarse de jornadas inhumanas.
Dentro de los "100 compromisos para el 2do. Piso de la Transformación", la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo se comprometió a instaurar paulatinamente la semana laboral de 40 horas, por lo que se espera que también envíe una iniciativa. Y dijo que la semana de 40 horas estará vigente en 2026.
Hasta ahora, el sector empresarial ha pugnado por una implementación gradual y flexible de la reforma, como por ejemplo la que publicó Chile, aunque no hay consenso entre las fuerzas políticas y el partido mayoritario. Según el coordinador de los diputados del Partido Morena, la reforma sería aprobada a finales de 2024, pero no sucedió.








Dieciocho artistas queretanos expondrán obra del 4 al 8 de febrero en Casa de Representación de Querétaro en Polanco, Ciudad de México. 








