Querétaro, 22 Julio 2019.- Con el objetivo de brindar una alternativa de tratamiento a las y los derechohabientes que padecen enfermedades crónicas cardiacas o pulmonares que ponen en peligro la vida, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) brinda la Terapia ECMO (Membrana de oxigenación extracorpórea), un soporte temporal que colocan los especialistas ante la imposibilidad del corazón o los pulmones de realizar sus funciones.
La terapia consiste en colocar un acceso venoso para sacar del cuerpo la sangre con mala oxigenación; una bomba impulsa la sangre hacia una membrana especial que oxigena la sangre y elimina el bióxido de carbono a través de un “pulmón artificial” a fin de regresar la sangre oxigenada al organismo, mientras el corazón y/o pulmón, descansa de sus funciones habituales y recupera su normalidad.
Por su parte, el doctor Carlos Riera Kinkel, jefe de la División de Cirugía Cardiotorácica del Hospital de Cardiología, dijo que este hospital es pionero en el IMSS en el uso de la Terapia ECMO, que también ya se realiza en el Hospital General del CMN La Raza.
Explicó que por el delicado estado de salud de los pacientes, se requiere un análisis cuidadoso y diversos estudios, previo a su realización. El equipo de ECMO de este hospital, tiene la posibilidad de movilizar con este sistema a pacientes en estados críticos de otras unidades hospitalarias (ECMO-móvil).
Informó que a partir de 2015 y a la fecha, se ha tratado con esta técnica a 36 derechohabientes, con una sobrevida que se equipara con los estándares internacionales, que van alrededor de 60 por ciento, en pacientes en estado crítico.
Destacó que esta Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) cuenta con 32 médicos certificados en la aplicación de esta técnica y alrededor de 100 médicos y paramédicos tienen adiestramiento o capacitación en su manejo.
“Este sistema de soporte circulatorio es de duración intermedia, pues puede ser usado hasta por 30 días. El procedimiento requiere de un equipo multidisciplinario, con vigilancia 24/7 de los pacientes, por lo que la demanda técnico-médica es fundamental para el éxito del mismo”, indicó.
La paciente sufría una falla respiratoria muy severa y además dilatación, por lo que fue hospitalizada y se decidió interrumpir el embarazo de forma urgente para no poner en riesgo la vida del bebé.
“Llevaba varios días con problemas para respirar, me suben a piso y ahí pierdo la noción de lo que pasa; me han contado que un doctor fue a buscarme porque le mostraron una radiografía, prácticamente ya no tenía pulmones y él fue a buscarme para llevarme a terapia intensiva. Me intervienen inmediatamente para hacerme la cesárea, al parecer tenía 22 de oxigenación y estaba a punto de que me diera un paro respiratorio”, detalló Marlen.
Posteriormente, el director de la Gíneco 4 contactó al doctor Saturno Chiu para presentarle el caso de la paciente; así, un equipo del Hospital de Cardiología acudió a esta UMAE a valorarla y se decidió su traslado a Cardiología del CMN Siglo XXI; en ese momento ella estaba intubada, con sedación y con daño pulmonar considerable.
“Me hacen la cesárea y yo lo único que recuerdo es que me despido de mi esposo y le encargo a mi hija y ya de ahí no sé nada, hasta que despierto en Siglo XXI con muchos aparatos”, recordó.
La aplicación de la Terapia ECMO fue muy delicada y de alto riesgo, en ese momento se calculó que la posibilidad de mortalidad de la paciente era de 95 por ciento. Tras varios días de tratamiento, el equipo multidisciplinario del IMSS logró salvar su vida.
“Los doctores me diagnostican como grave, me veía con los aparatos, con mucho medicamento, pero no dimensionaba la gravedad de todo esto. Mi esposo y mi mamá que pasaban a visitarme, me decían que le echara muchas ganas, que yo iba muy bien, y aunque sabían que no era así, siempre me alentaron a estar bien, a que yo era fuerte, a que me estaba esperando mi hija en casa y pues que tenía que luchar por ellos y por mí.
El doctor Riera Kinkel destacó la labor de los médicos que hicieron posible la Terapia ECMO de Marlén Hernández: el Jefe de Servicio de Cirugía, Alberto Ramírez; el cirujano Edgar Hernández Rendón; el anestesista, Rafael Lima Anestesia, y en Terapia Intensiva, Iván Galván, por mencionar algunos miembros del equipo multidisciplinario.
La terapia consiste en colocar un acceso venoso para sacar del cuerpo la sangre con mala oxigenación; una bomba impulsa la sangre hacia una membrana especial que oxigena la sangre y elimina el bióxido de carbono a través de un “pulmón artificial” a fin de regresar la sangre oxigenada al organismo, mientras el corazón y/o pulmón, descansa de sus funciones habituales y recupera su normalidad.
Por su parte, el doctor Carlos Riera Kinkel, jefe de la División de Cirugía Cardiotorácica del Hospital de Cardiología, dijo que este hospital es pionero en el IMSS en el uso de la Terapia ECMO, que también ya se realiza en el Hospital General del CMN La Raza.
Explicó que por el delicado estado de salud de los pacientes, se requiere un análisis cuidadoso y diversos estudios, previo a su realización. El equipo de ECMO de este hospital, tiene la posibilidad de movilizar con este sistema a pacientes en estados críticos de otras unidades hospitalarias (ECMO-móvil).
Informó que a partir de 2015 y a la fecha, se ha tratado con esta técnica a 36 derechohabientes, con una sobrevida que se equipara con los estándares internacionales, que van alrededor de 60 por ciento, en pacientes en estado crítico.
Destacó que esta Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) cuenta con 32 médicos certificados en la aplicación de esta técnica y alrededor de 100 médicos y paramédicos tienen adiestramiento o capacitación en su manejo.
“Este sistema de soporte circulatorio es de duración intermedia, pues puede ser usado hasta por 30 días. El procedimiento requiere de un equipo multidisciplinario, con vigilancia 24/7 de los pacientes, por lo que la demanda técnico-médica es fundamental para el éxito del mismo”, indicó.
La paciente sufría una falla respiratoria muy severa y además dilatación, por lo que fue hospitalizada y se decidió interrumpir el embarazo de forma urgente para no poner en riesgo la vida del bebé.
“Llevaba varios días con problemas para respirar, me suben a piso y ahí pierdo la noción de lo que pasa; me han contado que un doctor fue a buscarme porque le mostraron una radiografía, prácticamente ya no tenía pulmones y él fue a buscarme para llevarme a terapia intensiva. Me intervienen inmediatamente para hacerme la cesárea, al parecer tenía 22 de oxigenación y estaba a punto de que me diera un paro respiratorio”, detalló Marlen.
Posteriormente, el director de la Gíneco 4 contactó al doctor Saturno Chiu para presentarle el caso de la paciente; así, un equipo del Hospital de Cardiología acudió a esta UMAE a valorarla y se decidió su traslado a Cardiología del CMN Siglo XXI; en ese momento ella estaba intubada, con sedación y con daño pulmonar considerable.
“Me hacen la cesárea y yo lo único que recuerdo es que me despido de mi esposo y le encargo a mi hija y ya de ahí no sé nada, hasta que despierto en Siglo XXI con muchos aparatos”, recordó.
La aplicación de la Terapia ECMO fue muy delicada y de alto riesgo, en ese momento se calculó que la posibilidad de mortalidad de la paciente era de 95 por ciento. Tras varios días de tratamiento, el equipo multidisciplinario del IMSS logró salvar su vida.
“Los doctores me diagnostican como grave, me veía con los aparatos, con mucho medicamento, pero no dimensionaba la gravedad de todo esto. Mi esposo y mi mamá que pasaban a visitarme, me decían que le echara muchas ganas, que yo iba muy bien, y aunque sabían que no era así, siempre me alentaron a estar bien, a que yo era fuerte, a que me estaba esperando mi hija en casa y pues que tenía que luchar por ellos y por mí.
El doctor Riera Kinkel destacó la labor de los médicos que hicieron posible la Terapia ECMO de Marlén Hernández: el Jefe de Servicio de Cirugía, Alberto Ramírez; el cirujano Edgar Hernández Rendón; el anestesista, Rafael Lima Anestesia, y en Terapia Intensiva, Iván Galván, por mencionar algunos miembros del equipo multidisciplinario.






















La red de biodiversidad urbana en Querétaro abarca ya mil 170 hectáreas distribuidas en 53 sitios certificados. 