Alerta médica: El trastorno dismórfico amenaza tanto a pacientes como a profesionales estéticos

Expertos revelan cómo la obsesión por corregir "defectos" imaginarios se convierte en epidemia silenciosa.

Alerta médica: El trastorno dismórfico amenaza tanto a pacientes como a profesionales estéticos.
Alerta médica: El trastorno dismórfico amenaza tanto a pacientes como a profesionales estéticos.

¿Alguna vez has pensado que tus "imperfecciones" son mucho más graves de lo que realmente son? Esta distorsión, lejos de ser un simple complejo, podría ser un grave problema de salud mental que está afectando incluso a quienes deberían identificarlo.

Especialistas en medicina estética y psiquiatría han encendido las alarmas sobre el trastorno dismórfico corporal, una condición que no solo destruye la autoestima de miles de personas, sino que sorprendentemente también afecta a muchos profesionales que realizan procedimientos estéticos.


La trampa mental que se convierte en pesadilla

"El trastorno dismórfico es la fobia de las personas hacia sus posibles defectos físicos, sean mínimos, imperceptibles o incluso imaginarios", explicó Ronaldy Páez, enfermero practicante en psiquiatría, durante su participación en "Diario de Belleza Podcast", conducido por el Dr. Eduardo Cardona y Doreen Gutiérrez.

Lo alarmante es cómo esta condición se intensifica con el tiempo: "Se crea entonces una bola de nieve. Te ves un defecto pequeñito y lo vas haciendo más grande, y te lo imaginas mucho peor", advirtió Páez. 

Esta distorsión progresiva puede desencadenar ansiedad severa, depresión profunda y comportamientos obsesivo-compulsivos.

Cuando los médicos caen en su propia trampa

En un giro inquietante, el Dr. Eduardo Cardona, reconocido profesor de Medicina Estética, reveló que el trastorno "no se limita al paciente general", sino que se manifiesta claramente entre los mismos profesionales de la belleza.

"En los congresos de cirugía plástica, dermatología y medicina estética, vemos practicantes con transformaciones muy importantes", señaló Cardona. "Un profesional que trabaja la medicina estética puede sufrir también ese trastorno que altera su percepción de la belleza y lo normal, y por eso se lo hace a sus pacientes."

Del espejo a la mesa de operaciones: un círculo vicioso

Las personas que sufren este trastorno suelen someterse a múltiples procedimientos estéticos, pero la satisfacción nunca llega. El resultado: "Llegan a la máxima depresión y muchas veces al intento de suicidio", alertó Páez.

Aunque el trastorno puede enfocarse en cualquier parte del cuerpo, las estadísticas muestran mayor incidencia en:

- Rostro

- Cabello

- Ojos

- Nariz

- Boca

- Arrugas

- Senos

¿Cuál es el origen de esta distorsión?

Los expertos señalaron diversos factores que contribuyen al desarrollo del trastorno, incluyendo:

- Desequilibrios biológicos: Principalmente en la producción de serotonina

- Traumas psicológicos: Como experiencias de bullying

- Influencia de redes sociales: "A veces, una persona puede identificarse con un influencer deformado, y quiere deformarse porque es su ídolo", explicó el creador de El Método Cardona.

El dilema profesional

"Es bien difícil para un profesional decir al paciente que no está bien y necesita ayuda", reconoció el Dr. Cardona. "Al profesional de la medicina estética no le corresponde diagnosticarlo, pero sabe que algo anda mal."

Páez enfatizó que no está en contra de las cirugías o retoques estéticos, sino de la obsesión por corregir supuestos defectos que frecuentemente existen solo en la mente del paciente.

¿Has notado signos de este trastorno en ti o en alguien cercano? Reconocer el problema es el primer paso para buscar la ayuda adecuada y recuperar una percepción saludable de la imagen corporal.