Manzanero y Céspedes unen voces en serenata por cumpleaños de Mérida

Manzanero y Céspedes.
Manzanero y Céspedes.
Mérida, 7 Ene (Notimex).- Bajo un cielo nítido, una brisa proveniente del mar y una Luna plena que incitaba al romanticismo, las voces de Armando Manzanero y Francisco Céspedes se unieron para llevarle serenata a Mérida, en el 473 aniversario de su fundación.

Románticos empedernidos, cada uno con su voz, su estilo y sus vivencias convertidas en canciones, rindieron anoche honor a la eterna “novia” de Manzanero, ciudad de trovadores y poesía que canta a la mujer y al amor.

“Todo un misterio”, seguida de “Donde está la vida”, interpretadas por Céspedes, quien se notaba festivo y pleno de voz, abrieron el concierto-serenata, unos de los momentos musicales más anunciados y esperados por los meridanos como parte del Mérida Fest que se prolongará hasta el 24 de enero.

Manzanero dio inicio a su presentación con “El ciego”, canción dijo, inspirada en un vecino que gustaba de “admirar con las manos” la belleza de sus hermanas y con esta anécdota, inició un juego de palabras y diálogo festivos entre el “Señor amor” y Céspedes que duró durante todo el concierto.

A estas canciones siguieron “Todavía” y “Se me antoja” con Céspedes, en tanto que Manzanero interpretó “Espérame” y posterior a ella el primer dueto de la noche entre ambos con “Si tú ya no estás”, al que le siguió “Contigo aprendí” en voz del cubano, que levantó suspiros y más de un arrumaco.

Tras un grito del antillano de ¡Viva Mérida!, ¡Viva Cuba!, que recuerda los lazos históricos entre ambas regiones y su influencia mutua en la música, se escuchó a dueto “Queda más” y a continuación “Remolino” con Céspedes.

La magia musical de Manzanero –que hasta ese momento estaba matizado de acordes propios del jazz-, parecía retornar a sus orígenes cuando recurrió al piano e interpretó canciones insustituibles en el cancionero bohemio del yucateco tales como “No se tú” o “Te extraño”, además de “Será que hoy” cantada por Céspedes.

Un trío de canciones, de nuevo hicieron levantar suspiros de la mayor parte de los 10 mil asistentes al encuentro musical: “Señora”, de Céspedes, “Voy apagar la luz” cantada por Manzanero y “Esta tarde vi llover” entre ambos.

“Quiero amarte” fue una de las más coreadas, en especial por la gente joven, melodía que Armando Manzanero cantó a dueto con su hijo Juan Pablo, y quien junto al cuarteto Los Juglares se encargaron de abrir la velada musical.

“Cuando hay una conexión especial entre un padre y su hijo para hacer una canción como esta, eso salva al mundo”, enfatizó Céspedes, quien agradeció así el romanticismo del “abuelo” como nombraba por rato a Armando Manzanero.

Sin embargo, fue “Vida loca”, melodía solicitada a gritos por el público en general y durante gran parte del concierto, que convirtió al centro histórico de Mérida en una gran caja de resonancia, en una sola voz que pretendía eternizarse y con la creía llegaría el fin de la velada.

Pero Manzanero estaba dispuesto a mostrar al “maestro” Céspedes como se canta tradicionalmente a la amada: con guitarra y música de trova, donde la mujer es una diosa y a la que aun en su traición, es colmada de amor.

Un público menos joven, pero con mayor sentimiento en la interpretación acompañó a Manzanero, quien con las guitarras de Los Juglares cantó “Nunca” poesía de Ricardo López Méndez y musicalizada por Guty Cárdenas, seguida de “Flor de azhar” de Santiago Manzanero, padre del compositor, así como “Te amaré” del cantautor.

La continuidad de esta serenata bohemia, fue la misma que la suma de voces de los asistentes con la melodía “Un tipo como yo” del cantautor Sergio Esquivel y el momento también de hacer una nueva broma.

“Cuando anunciamos a la familia de Laurita –Laura Elena Villa, su actual esposa- que éramos novios, la familia le dijo: que bajo has caído” y de inmediato se escucharon las risas del público que sabía que este comentario se refería a la baja estatura del cantautor.

De nuevo, Manzanero retomó la canción y tras la letra “un tipo como yo, un loco enamorado” se escuchó: “a nuestra novia: a Mérida” lo que provocó aplausos prolongado y vítores del público.

Como una demostración de la influencia de la música cubana en la trova yucateca, las guitarras entonaron el “Son de la loma” que hicieran popular el Trío Matamoros -popularmente se conoce en Yucatán como “De dónde son los cantantes”- lo que permitió a Céspedes mostrar sus dotes de bailarín, muy al estilo cubano.

Tras más de dos horas de concierto, de romanticismo, de parejas que dejaban a un lado las miras ajenas y se funden en cálidos abrazos y besos, Céspedes agradeció a su “abuelo” la invitación a cantarle a la Mérida mexicana.

Entonces se escuchó “Nunca más”, melodía con la que Céspedes cerró con broche de hora la velada “bajo un cielo nítido, una brisa que viene del mar y una luna plena que incita al romanticismo”.