Robo en Louvre: 88 millones de euros en joyas napoleónicas desaparecidas

Fiscal de París: 100 investigadores buscan a ladrones que ingresaron por fachada. Joyas de la corona no vendibles intactas. Cuestionamientos sobre seguridad del museo.

Fachada del Museo Louvre en París, donde ingresaron los ladrones mediante elevador de cesta.
Fachada del Museo Louvre en París, donde ingresaron los ladrones mediante elevador de cesta.

Francia, 21 de octubre de 2025.- Un robo de precisión ejecutado el domingo por la mañana en el Louvre —el museo más visitado del mundo— dejó al descubierto vulnerabilidades críticas en la seguridad del icónico recinto parisino. 

Los delincuentes sustrajeron joyas napoleónicas de incalculable valor histórico cuya valuación se fija en 88 millones de euros (102 millones de dólares), aunque la fiscal Laure Beccuau advirtió que esta cifra representa apenas el valor comercial y no incluye el patrimonio histórico irreemplazable robado a Francia.


La fiscal de París, cuya oficina dirige la investigación, confirmó que 100 investigadores están desplegados en la búsqueda de los sospechosos y las gemas robadas. El método utilizado por los ladrones sugiere planificación sofisticada: subieron por un elevador de cesta adosado a la fachada exterior del Louvre, forzaron una ventana, destrozaron vitrinas de protección y se fugaron sin interferencia aparente de sistemas de detección. 

Beccuau reconoció indirectamente la dificultad de vender las piezas intactas al advertir: «Los malhechores que se llevaron estas joyas no ganarán 88 millones si desmontarlas, quizás podamos esperar que lo piensen y no las destruyan» — una apuesta por la preservación sobre la ganancia delictiva.

El robo ocurrió a plena luz del día en un domingo por la mañana, período típicamente concurrido en el Louvre. La capacidad de los ladrones para eludir vigilancia en un museo que alberga colecciones de importancia mundial plantea interrogantes inmediatas sobre protocolos de seguridad, cobertura de cámaras y respuesta de personal de vigilancia. 

El acceso a través de la fachada — mediante un elevador de cesta — sugiere que la vigilancia perimetral no funcionó como debería, o que los delincuentes estudiaron previamente los ángulos ciegos del sistema.

El ministro de Cultura francés salió en defensa de la institución el martes, afirmando que el aparato de seguridad del Louvre funcionó correctamente durante el robo. 

Esta declaración genera escepticismo evidente: si el sistema funcionó correctamente, ¿cómo entraron los ladrones por la fachada? ¿Por qué las cámaras no registraron o alertaron sobre el acceso no autorizado? ¿Falló la respuesta operativa del personal de seguridad? El ministro no especificó qué protocolos de seguridad se activaron, ni explicó por qué no detuvieron a los sospechosos.

Las joyas robadas incluyen piezas de significado histórico directo vinculadas a Napoleón Bonaparte, cuya restauración como símbolo nacional francés ha intensificado el valor narrativo de estos artefactos más allá de su peso en oro y piedras preciosas. 

La sustracción no representa sólo pérdida económica, sino menoscabo del patrimonio cultural francés y exposición de fragilidades en la protección de tesoros culturales en una era de delincuencia organizada sofisticada.

La investigación continúa sin confirmación de detenciones. El Louvre permanece abierto al público, aunque se espera que intensifique protocolos de seguridad tras el evento. 

Analistas de seguridad advierten que el robo evidencia que museos europeos de envergadura mundial requieren modernización urgente de sistemas de vigilancia y contención, especialmente ante amenazas coordinadas de múltiples atacantes. (depositphotos