EEUU, 3 de enero de 2026.- Estados Unidos capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores durante operativo militar ejecutado la madrugada de este sábado en Caracas que incluyó bombardeos coordinados contra instalaciones estratégicas y traslado inmediato de ambos detenidos al portaaviones USS Iwo Jima con destino final a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcoterrorismo.
El presidente Donald Trump confirmó la captura y anunció conferencia de prensa para las 11:00 horas tiempo del Este en su residencia de Mar-a-Lago, donde detallará aspectos técnicos de la misión que calificó como "brillante operación" tras observarla en tiempo real desde Florida.
La ofensiva militar estadounidense impactó el Fuerte Tiuna —principal complejo militar venezolano—, la base aérea de La Carlota en Caracas, y objetivos estratégicos en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira aproximadamente a las 2:00 horas locales. Testigos confirmaron al menos siete explosiones acompañadas de sobrevuelo de aeronaves de combate a baja altura, apagones masivos en la capital y caída total de servicios de internet. Trump informó a través de Truth Social casi cuatro horas después del ataque inicial que provocó pánico generalizado entre la población civil venezolana.
Trump reveló en entrevista telefónica con Fox & Friends que el operativo estuvo programado cuatro días antes pero fue pospuesto por condiciones meteorológicas adversas. El mandatario estadounidense explicó que cuando "de repente se despejó y dijimos adelante" las fuerzas especiales procedieron con la extracción. Trump precisó que tropas estadounidenses sufrieron "un par de heridos que regresaron bien" sin registrarse bajas fatales durante la extracción de Maduro desde una "fortaleza altamente custodiada" donde el mandatario venezolano se encontraba protegido por seguridad militar de élite.
Cargos federales y proceso judicial
La fiscal general Pam Bondi confirmó que Maduro y Flores enfrentan imputaciones formales en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos. Estos cargos acarrean posibles sentencias de cadena perpetua bajo el sistema federal estadounidense que mantiene acusaciones vigentes desde marzo de 2020. En aquel momento, fiscales federales alegaron que el mandatario venezolano "desplegó cocaína deliberadamente como arma" para dañar a Estados Unidos mediante inundación sistemática del mercado estadounidense con drogas procedentes de Colombia.
El secretario de Estado Marco Rubio informó al senador republicano Mike Lee que Maduro fue arrestado por personal estadounidense para comparecer ante tribunales federales. Rubio explicó que la acción militar "fue desplegada para proteger y defender a quienes ejecutaban la orden de arresto" emitida por cortes federales. El diplomático anticipó que no prevé "acciones adicionales en Venezuela ahora que Maduro está bajo custodia estadounidense", según conversación telefónica difundida por el legislador quien inicialmente cuestionó la constitucionalidad del operativo ejecutado sin autorización congresional explícita.
Fuentes familiarizadas con el asunto informaron a ABC News que Maduro está siendo transportado al portaaviones USS Iwo Jima antes de su traslado final a Nueva York. Allí enfrentará proceso judicial bajo acusaciones que Estados Unidos mantiene desde la primera administración Trump, cuando el Departamento de Justicia acusó al líder venezolano de conspirar para "inundar Estados Unidos con cocaína" mediante la organización denominada Cártel de los Soles. Washington designó a esta estructura como organización terrorista extranjera en noviembre pasado, escalando formalmente las acusaciones contra el régimen venezolano.
Contexto previo y negociación fallida
Trump reveló que conversó telefónicamente con Maduro hace una semana instándole a "rendirse y ceder el poder" en última oportunidad para evitar la intervención militar directa. El mandatario venezolano rechazó categóricamente esta oferta antes de que Washington autorizara el despliegue de fuerzas especiales Delta Force. Estas unidades de élite ejecutaron la captura en operación coordinada entre el Pentágono y agencias de aplicación de la ley estadounidenses que mantuvieron vigilancia sobre la ubicación del objetivo mediante inteligencia proporcionada por la CIA durante meses de preparativos clandestinos.
El operativo culminó una campaña de presión militar iniciada en agosto pasado con el despliegue de aproximadamente 15 mil efectivos estadounidenses en el Caribe. Esta fuerza incluyó el portaaviones USS Gerald Ford y una docena de buques de guerra bajo la operación "Southern Spear", que ejecutó ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas. Las operaciones navales reportaron un saldo de al menos 115 personas muertas en 35 ataques conocidos contra navíos en aguas caribeñas y del Pacífico oriental. Además, la CIA ejecutó un ataque con drones el 29 de diciembre contra instalaciones portuarias venezolanas utilizadas presuntamente por cárteles para cargar narcóticos en embarcaciones con destino a Estados Unidos.
El Departamento de Estado había incrementado la recompensa por información conducente a la captura de Maduro de 25 a 50 millones de dólares durante esta campaña de presión. Las acciones incluyeron la incautación de tres petroleros venezolanos en diciembre —Skipper, Centuries y Bella 1— y el bloqueo naval de embarcaciones sancionadas que transportaban crudo venezolano en violación de restricciones económicas impuestas por Washington. El régimen venezolano está acusado de fraude electoral masivo en los comicios presidenciales de 2024, donde la oposición venezolana denuncia que María Corina Machado —ganadora del Premio Nobel de Paz 2025— fue impedida de competir mediante descalificación arbitraria ejecutada por autoridades electorales controladas por el chavismo.
Reacciones políticas divididas en Washington
El senador republicano Lindsey Graham reveló a Axios que conversó con Trump el jueves previo al operativo. En esa conversación, el mandatario estadounidense dejó claro que "cree que hay un califato de drogas en nuestro patio trasero que necesita ser eliminado", según palabras textuales del legislador. Graham anticipó que "todas las opciones estarán sobre la mesa" respecto a futuras acciones militares en Venezuela, donde la constitución establece que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asume provisionalmente la presidencia. Sin embargo, analistas políticos coinciden en que el poder real recae en el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, quien controla las fuerzas armadas y el aparato de seguridad del Estado.
Legisladores republicanos celebraron la captura con el senador Rick Scott declarando que "un nuevo día está aquí para Venezuela y América Latina". El representante Mario Diaz-Balart afirmó que "mientras otros dudaban, Trump reconoció esta amenaza por lo que es y actuó con determinación" para neutralizar lo que denominó "narco-Estado" en el hemisferio occidental. En contraste, demócratas condenaron la intervención militar con el senador Andy Kim calificándola como "señal horrible y perturbadora" para líderes mundiales que ahora podrían temer acciones militares unilaterales estadounidenses. El senador Ruben Gallego la denunció como "segunda guerra injustificada en mi vida", que resulta "ilegal y vergonzosa" por transformar a Estados Unidos "de policía mundial a matón mundial en menos de un año" bajo la segunda administración Trump.
El vicepresidente JD Vance defendió el operativo argumentando que Maduro "no puede evadir justicia por tráfico de drogas en Estados Unidos por el hecho de vivir en un palacio en Caracas". Christopher Landau, subsecretario de Estado y exembajador estadounidense en México, proclamó en redes sociales que "el tirano se ha ido" marcando un "nuevo amanecer para Venezuela". Landau señaló que el líder autoritario "por fin enfrentará justicia por sus crímenes" tras más de una década de consolidar poder mediante la represión sistemática de la disidencia política, persecución de opositores y control absoluto de instituciones democráticas venezolanas.
Impacto regional y respuesta venezolana
La Administración Federal de Aviación suspendió todos los vuelos comerciales estadounidenses sobre el espacio aéreo venezolano y parte del Caribe, provocando la cancelación de 613 vuelos en territorio estadounidense. De estos, 267 operaciones fueron suspendidas únicamente en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de San Juan, Puerto Rico. Las aerolíneas American y JetBlue emitieron dispensas para viajeros afectados por los cierres de espacio aéreo relacionados con la actividad militar que paralizó la conectividad aérea en la zona caribeña durante las horas críticas de la madrugada sabatina, generando caos logístico para miles de pasajeros.
La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez declaró ante la televisión estatal que desconoce el paradero actual de Maduro y Flores. Rodríguez exigió formalmente al gobierno de Trump "prueba de vida inmediata" del presidente y la primera dama, cuestionando si ambos se encuentran con vida tras el operativo militar. El ministro de Defensa Vladimir Padrino López denunció la "invasión" estadounidense como el "ultraje más grande" sufrido por Venezuela en su historia republicana. Padrino López llamó al "despliegue masivo de todas las capacidades terrestres, aéreas, navales, fluviales y de misiles para defensa integral" del territorio nacional que declaró en estado de conmoción exterior, otorgando poderes extraordinarios para suspender derechos civiles y expandir el rol de las fuerzas armadas en el control social.
Padrino López acusó a las tropas estadounidenses de atacar zonas residenciales civiles "usando misiles y cohetes disparados desde helicópteros de combate" contra población inerme. El ministro no proporcionó cifras específicas de víctimas fatales o heridos entre la población venezolana, aunque afirmó que hubo "mártires" militares y civiles. El gobierno bolivariano convocó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas denunciando una "violación flagrante de la Carta de la ONU" que "amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe", según comunicado oficial difundido por el presidente colombiano Gustavo Petro, quien desplegó fuerzas militares a la frontera venezolana anticipando posibles flujos migratorios masivos de ciudadanos venezolanos huyendo de la inestabilidad generada por la decapitación del régimen chavista.
Rusia condenó mediante su Ministerio de Relaciones Exteriores lo que calificó como "acto de agresión armada contra Venezuela", exigiendo "aclaración inmediata" sobre la situación y expresando "solidaridad con el pueblo venezolano" frente a lo que Moscú considera intervención ilegítima. Irán denunció los bombardeos como "clara violación de los principios básicos de la Carta de Naciones Unidas" instando a la comunidad internacional a tomar "acción inmediata" contra una escalada "ilegal" que constituye una "afrenta flagrante" a la soberanía venezolana y establece un precedente peligroso para el derecho internacional. En contraste, Argentina, donde el presidente Javier Milei mantiene alineamiento estrecho con Trump, celebró la captura proclamando que "la libertad avanza" en el continente y anticipó "apoyo total" de Buenos Aires ante Naciones Unidas a cualquier moción estadounidense respecto al futuro político de Venezuela.
Trump comparecerá en conferencia de prensa programada para las 11:00 horas tiempo del Este en Mar-a-Lago. Se espera que el mandatario proporcione detalles técnicos adicionales del operativo militar, información sobre el tratamiento de fuerzas venezolanas que resistieron la extracción de Maduro, y el posicionamiento de Washington respecto al futuro político de Venezuela. La líder opositora María Corina Machado emerge como posible figura de transición, aunque Trump declaró a Fox News que "tendremos que evaluarlo en este momento" mientras cuestionó la legitimidad de la vicepresidenta Delcy Rodríguez señalando "no sé qué tipo de elección fue esa" en comparación con los comicios presidenciales de 2024 que calificó como "desgracia" por el presunto fraude electoral masivo denunciado por la oposición democrática venezolana y observadores internacionales.


















