La Habana — 2 de febrero de 2026. — El Código de la niñez, adolescencias y juventudes entró en vigor en Cuba el 28 de enero, tras su publicación en la Gaceta Oficial de la República. La norma, aprobada por el Parlamento en julio de 2025, sustituye la legislación vigente desde 1978 y reconoce a niñas, niños, adolescentes y jóvenes como sujetos de derechos con capacidad progresiva para ejercerlos según su nivel de madurez y desarrollo.
El nuevo marco legal, integrado por 214 artículos, amplía la protección, el desarrollo y la participación de personas desde el nacimiento hasta los 35 años. Entre sus principios rectores figuran el interés superior del menor, la autonomía progresiva y la protección frente a toda forma de violencia, abuso y discriminación. Según explicó la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, el Código establece un sistema de protección integral diferenciado por grupos etarios y promueve la participación activa de jóvenes en su propio desarrollo.
Participación infantil con impacto real
Uno de los rasgos distintivos del proceso legislativo fue la consulta a la población destinataria. Más de 800.000 niñas, niños y adolescentes participaron en debates y ejercicios de opinión sobre el anteproyecto. La consulta se diseñó bajo principios de voluntariedad, no discriminación, adaptación a la edad y seguridad emocional.
De acuerdo con Lisy Alina Jorge Méndez, oficial de Protección de Unicef en Cuba, las opiniones recogidas derivaron en 29 modificaciones concretas al texto final. Entre las propuestas incorporadas figuran una edad mínima para el acceso a redes sociales con supervisión adulta, la protección explícita de datos personales en internet, sanciones frente al maltrato familiar y mecanismos más accesibles para denunciar vulneraciones de derechos.
También se fortalecieron disposiciones sobre salud mental, acceso a la tecnología, respeto a la identidad, participación en decisiones familiares y el derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados en procesos judiciales.
Sunny Guidotti, representante adjunta de Unicef en Cuba, valoró el proceso participativo como un elemento que aporta legitimidad y pertinencia a la legislación, al reflejar necesidades y preocupaciones expresadas directamente por la infancia y la adolescencia.
El reto: llevar la ley a la práctica
Pese a los avances normativos, especialistas advierten que la implementación será determinante. Jorge Méndez señaló que persisten visiones adultocéntricas y prácticas autoritarias en entornos familiares y sociales que no se transforman únicamente mediante una ley.
En ese sentido, la ministra de Educación indicó que se crearán comisiones a distintos niveles para acompañar la aplicación del Código, en articulación con disposiciones ya recogidas en la Constitución y en el Código de las Familias. El objetivo es garantizar que niñas, niños, adolescentes y jóvenes se reconozcan como protagonistas de los derechos que la norma consagra.
Para Unicef, los procesos de divulgación y capacitación que acompañen la implementación deben propiciar cambios culturales sostenidos. No se trata solo de informar sobre el contenido legal, sino de fomentar prácticas cotidianas que normalicen la participación infantil y el respeto a sus derechos en la vida familiar, institucional y comunitaria.
La entrada en vigor del nuevo Código marca un paso relevante en la actualización del marco jurídico cubano en materia de derechos de la infancia y la juventud. Su alcance efectivo dependerá de la capacidad institucional y social para traducir sus principios en políticas, servicios y prácticas que garanticen protección y participación reales.























