San Juan del Río, 21 de noviembre de 2025 —Es difícil no notar a José Antonio Pérez Cabrera en San Juan del Río estos días. No precisamente por su gestión en la Junta de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (JAPAM), sino por el séquito que lo rodea: reporteros, fotógrafos, supuestos influencers, y un aparato de redes sociales que parece más robusto que la propia estructura de comunicación del alcalde Roberto Cabrera.
La pregunta que flota en los pasillos de Cabildo y en los grupos de WhatsApp de militancia es incómoda pero necesaria: ¿desde cuándo los directores de organismos descentralizados financian campañas personales con recursos públicos?
Porque eso es lo que está sucediendo. Pérez Cabrera, quien ostenta la dirección de JAPAM —un cargo que debería estar dedicado exclusivamente a asuntos de agua y drenaje— se ha convertido en candidato de facto a la alcaldía.
Lo hace, además, en abierta contradicción con la postura oficial del Partido Acción Nacional, que ya ha anunciado públicamente que en San Juan del Río será una mujer la que contenderá en 2027.

Pero Pérez Cabrera sigue adelante, posicionándose en redes sociales con la visibilidad de un precandidato nacional, no de un funcionario administrativo.
El problema no es la ambición política. En México, cualquier servidor público que alguna vez aspire a cargos mayores es comprensible. El problema es el cinismo: usar una institución pública, con presupuesto etiquetado para agua e infraestructura, como plataforma de lanzamiento personal.
El incremento visible de personal dedicado a mover redes sociales bajo su nombre es tan notorio que ha generado cuestionamientos incluso dentro de su propio partido.
Militantes que lo conocen desde hace años susurran que "ni para diputado" tiene capacidad real, que su historial en la administración estatal, en el cabildo anterior y ahora en JAPAM refleja un desempeño opaco, sin logros destacables que justifiquen esta proyección mediática acelerada.
Lo irónico es que Pérez Cabrera intenta atrapar crédito por obras que JAPAM ya tenía etiquetadas antes de su llegada. Las obras de infraestructura, los proyectos de ampliación de cobertura, las inversiones en sistemas de tratamiento: todo estaba presupuestado, programado, financiado desde antes.

Su rol es ejecutar lo heredado, no innovar. Pero la narrativa que construye en redes sociales sugiere que él es el autor de una revolución administrativa que simplemente no existe.
Hay un desgaste político real en esto. Sus propios correligionarios en el PAN han comenzado a cuestionarlo públicamente. No porque sea aspirante, sino porque está violando los acuerdos internos: la decisión es hasta ahora, una candidatura femenina para 2027.
Desafiar eso desde una posición de funcionario público, financiando campaña personal con nómina institucional, es algo que en cualquier sistema democrático con mínimos de institucionalidad causaría un conflicto de intereses inmediato.
La pregunta para la ciudadanía es simple: ¿queremos que nuestros directores de agua y drenaje estén pensando en la alcaldía, o en que llegue agua a nuestras colonias? Porque ahora mismo, Pérez Cabrera está haciendo ambas cosas, y claramente una está recibiendo más recursos, energía y personal que la otra. El séquito de redes sociales lo demuestra cada día.
San Juan del Río merece funcionarios públicos comprometidos con su cargo, no con su escalera política. Eso no es purismo: es sentido común administrativo. Mientras Pérez Cabrera siga apostándole a convertir JAPAM en trampolín personal, estará demostrando exactamente por qué incluso su propio partido no lo ve como candidato viable. No es teoría. Es transparencia.











Felifer Macías y Luis Nava encabezan preferencias internas del PAN mientras Agustín Dorantes observa desde tercera posición. 








