En octubre de 2024, Gaspar Trueba Moncada llegó a la presidencia municipal de Colón con un discurso que sonaba como música celestial para los oídos de los ciudadanos hartos de la corrupción y el despilfarro. Prometía "un fuerte recorte al gasto público", la eliminación de "plazas fantasmas" y una "reestructuración de la administración municipal" que generaría ahorros por 18 millones de pesos anuales.
Diez meses después, la realidad es devastadoramente distinta. El primer alcalde de Movimiento Ciudadano en Colón no sólo ha traicionado cada una de sus promesas de campaña, sino que ha convertido su administración en un ejemplo perfecto de lo que prometió combatir: el nepotismo, el incremento del gasto y la falta de transparencia.
LA HIPOCRESÍA DEL RECORTE SALARIAL
El caso más escandaloso es el de su propio sueldo. Mientras predicaba austeridad y recortes, Trueba se incrementó el salario un 28.8%, pasando de 69 mil a 89 mil pesos mensuales. Cuando la polémica estalló, su respuesta fue tan cínica como predecible: "Para mí es igual el percibir 89 que 65 mil pesos".
Si realmente le da igual, ¿por qué no rechazó el aumento desde el primer día? ¿Por qué esperó hasta que la presión mediática lo obligara a "evaluar" la posibilidad de reducirlo? La excusa de que el incremento fue aprobado por la administración anterior es patética: un líder con principios habría rechazado inmediatamente cualquier aumento que contradijera sus promesas de campaña.
EL NEPOTISMO: UNA PRÁCTICA FAMILIAR
Pero el cinismo de Trueba no se detiene en su bolsillo. Las denuncias de nepotismo en su administración son tan graves como vergonzosas. Durante una sesión de cabildo en mayo de 2025, las regidoras Nancy Uribe (Morena) y Edith Montoya (Movimiento Ciudadano) denunciaron públicamente casos concretos:
- Eugenia González Martínez (síndica): tiene a su esposo e hija trabajando en el gobierno municipal
- Jesús Villagrán Martínez (regidor): contrató a tres sobrinos en la administración
- Juan Carlos Oceguera (secretario del Ayuntamiento): mantiene a su prima en nómina
La respuesta de Trueba fue elocuente por su ausencia: guardó silencio total. No una palabra de explicación, no una aclaración, no una defensa. El mismo hombre que prometía transparencia se escondió detrás del mutismo cuando las acusaciones más graves golpearon a su administración.

EL SILENCIO CÓMPLICE
"Esto no es servir al pueblo, es servirse del pueblo", denunció la regidora Uribe Carbajal. Tenía razón. Cuando un alcalde que ocupa además el cargo de vicecoordinador de alcaldes de Movimiento Ciudadano a nivel nacional se niega a responder sobre nepotismo en su propia administración, no solo traiciona a sus electores locales, sino que mancha la imagen de su partido a nivel nacional.
La actitud de Trueba es la de un político tradicional que prometía ser diferente. Su silencio ante las denuncias de nepotismo es tan grave como las propias prácticas corruptas, porque demuestra que carece del valor moral para enfrentar la corrupción cuando esta beneficia a su círculo cercano.
LAS PROMESAS ROTAS
¿Dónde están los 18 millones de pesos de ahorro prometidos? ¿Dónde está la reducción del 50% del gasto corriente? Las únicas cifras concretas que Trueba puede mostrar son los 70 puestos de aviadores eliminados en octubre de 2024, pero desde entonces, las evidencias apuntan en dirección contraria.
Su administración no solo no ha reducido el gasto, sino que ha incrementado los salarios de los funcionarios electos y ha permitido que la nómina se infle con familiares de sus colaboradores más cercanos. Es exactamente lo contrario de lo que prometió.
MOVIMIENTO CIUDADANO: ¿CÓMPLICE O VÍCTIMA?
La posición de Movimiento Ciudadano en este escándalo es igualmente cuestionable. César Cadena, delegado nacional del partido en Querétaro, salió a respaldar públicamente el incremento salarial de Trueba, argumentando que "si los gobernantes tienen un salario que represente el trabajo que están haciendo".
¿En serio? ¿MC respalda los aumentos salariales y hace la vista gorda ante el nepotismo? Si es así, ¿en qué se diferencia de los partidos tradicionales que tanto critica?
LA TRAICIÓN A LA CONFIANZA CIUDADANA
Gaspar Trueba ganó la alcaldía de Colón con más de 8 mil votos de ciudadanos que creyeron en su promesa de cambio. Hoy, esos votantes pueden sentirse estafados. Eligieron a un supuesto renovador y obtuvieron a un político tradicional con la misma agenda de siempre: incrementar su salario, colocar familiares en la nómina y guardar silencio cuando se le cuestiona.
La tragedia de Trueba no es solo personal, sino que representa el fracaso de un modelo político que prometía ser diferente. Movimiento Ciudadano vendía la imagen de la renovación política, pero en Colón ha demostrado que puede ser tan corrupto y opaco como cualquier partido tradicional.
LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA
Un alcalde que promete austeridad y se aumenta el sueldo, que promete transparencia y calla ante denuncias de nepotismo, que promete recortes y permite el inflamiento de la nómina con familiares, no merece ni la confianza ciudadana ni el respaldo de su partido.
Gaspar Trueba ha traicionado cada una de sus promesas fundamentales. Su administración se ha convertido en un ejemplo de todo lo que está mal en la política mexicana: el discurso populista que oculta prácticas tradicionales de corrupción y nepotismo.
Los ciudadanos de Colón merecían mejor. Merecían a alguien que cumpliera sus promesas, no a alguien que las convirtiera en letra muerta el primer día en el cargo. La credibilidad perdida es difícil de recuperar, y Trueba ya perdió la suya.









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