Ensenada, 13 May. (Notimex).- La fiebre del oro que sacudió a California y algunas otras entidades de Estados Unidos en el siglo XIX, también se vivió durante un par de décadas en Ensenada, periodo que coadyuvó al desarrollo de este puerto mexicano, que el 15 de mayo cumple 131 años.
La página electrónica del gobierno del estado refiere que Ensenada surge y toma significado por el descubrimiento de algunas minas en el Valle de San Rafael. Desde 1850 un grupo de sonorenses habían encontrado vestigios de oro al este de Ensenada.
El relato puntualiza que en el mes de junio de 1870, Ambrosio del Castillo, originario de Hermosillo, Sonora, descubre oro en el valle de San Rafael, lugar que pronto sería conocido en su honor como Real del Castillo.
Esta población, en la actualidad conocida como Ojos Negros, se encuentra ubicada a 48 kilómetros al este de la bahía de Ensenada.
Las noticias sobre los descubrimientos fueron anunciadas en los periódicos del sur de California, y se difundieron por toda la región.
La fiebre de oro se desató, los buscadores norteamericanos cruzaron la frontera hacía la nueva bonanza, los escasos pobladores de todos los puntos de Baja California también migraron al naciente mineral.
Para el mes de agosto, menos de tres meses después de su descubrimiento, ya había en el valle de San Rafael más de 400 gambusinos buscando el preciado metal.
Comerciantes del puerto de San Diego decidieron abrir sus tiendas en el naciente poblado; una línea de diligencias corría, tres veces por semana, entre la bahía de San Diego y las minas. De por doquier llegaba gente buscando fortuna.
Toda esta dinámica desatada por la fiebre del oro produjo un rápido crecimiento poblacional, de tal forma que para 1875, esto es, cinco años después, el pueblo contaba con más de mil 500 habitantes.
La capital del Partido Norte de Baja California se encontraba en ese tiempo en Santo Tomás y fue designado como subjefe político Manuel Clemente Rojo.
Ante la desesperación de ver que sus gobernados abandonaban el lugar para irse en busca de los placeres auríferos, fue también tentado a probar igual fortuna, o cuando menos no mantenerse al margen de ella.
Entonces, empacó los archivos y traslado la cabecera de gobierno al alborotado mineral. Ni siquiera consultó con la jefatura política, sino que se hizo oficial el 6 de mayo de 1872.
Fue hasta un año después que se hizo oficial el cambio de cabecera política, ante las autoridades de La Paz. El nuevo gobernador José María Villagrana, que había entrado en funciones el 1 de enero del mismo año, aprobó el cambio.
El puerto de Ensenada se convirtió en la vía de entrada de mercancías, y provisiones de las ciudades californianas de San Diego y San Francisco, con destino a los centros mineros.
Después de tres años de febril prosperidad las minas empezaron a decaer, por lo que la importancia de Real del Castillo fue declinando.
Duró como capital del Partido Norte 10 años, siendo traslada la capital a Ensenada el 15 de Mayo de 1882, fecha que es considerada la fundación. Este hecho aceleró la venta de solares por parte de Don Pedro Gastélum.
La página electrónica del gobierno del estado refiere que Ensenada surge y toma significado por el descubrimiento de algunas minas en el Valle de San Rafael. Desde 1850 un grupo de sonorenses habían encontrado vestigios de oro al este de Ensenada.
El relato puntualiza que en el mes de junio de 1870, Ambrosio del Castillo, originario de Hermosillo, Sonora, descubre oro en el valle de San Rafael, lugar que pronto sería conocido en su honor como Real del Castillo.
Esta población, en la actualidad conocida como Ojos Negros, se encuentra ubicada a 48 kilómetros al este de la bahía de Ensenada.
Las noticias sobre los descubrimientos fueron anunciadas en los periódicos del sur de California, y se difundieron por toda la región.
La fiebre de oro se desató, los buscadores norteamericanos cruzaron la frontera hacía la nueva bonanza, los escasos pobladores de todos los puntos de Baja California también migraron al naciente mineral.
Para el mes de agosto, menos de tres meses después de su descubrimiento, ya había en el valle de San Rafael más de 400 gambusinos buscando el preciado metal.
Comerciantes del puerto de San Diego decidieron abrir sus tiendas en el naciente poblado; una línea de diligencias corría, tres veces por semana, entre la bahía de San Diego y las minas. De por doquier llegaba gente buscando fortuna.
Toda esta dinámica desatada por la fiebre del oro produjo un rápido crecimiento poblacional, de tal forma que para 1875, esto es, cinco años después, el pueblo contaba con más de mil 500 habitantes.
La capital del Partido Norte de Baja California se encontraba en ese tiempo en Santo Tomás y fue designado como subjefe político Manuel Clemente Rojo.
Ante la desesperación de ver que sus gobernados abandonaban el lugar para irse en busca de los placeres auríferos, fue también tentado a probar igual fortuna, o cuando menos no mantenerse al margen de ella.
Entonces, empacó los archivos y traslado la cabecera de gobierno al alborotado mineral. Ni siquiera consultó con la jefatura política, sino que se hizo oficial el 6 de mayo de 1872.
Fue hasta un año después que se hizo oficial el cambio de cabecera política, ante las autoridades de La Paz. El nuevo gobernador José María Villagrana, que había entrado en funciones el 1 de enero del mismo año, aprobó el cambio.
El puerto de Ensenada se convirtió en la vía de entrada de mercancías, y provisiones de las ciudades californianas de San Diego y San Francisco, con destino a los centros mineros.
Después de tres años de febril prosperidad las minas empezaron a decaer, por lo que la importancia de Real del Castillo fue declinando.
Duró como capital del Partido Norte 10 años, siendo traslada la capital a Ensenada el 15 de Mayo de 1882, fecha que es considerada la fundación. Este hecho aceleró la venta de solares por parte de Don Pedro Gastélum.

















