Lima, 4 de noviembre de 2025. — El Gobierno peruano anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con México tras confirmar que el gobierno mexicano otorgó asilo a Betssy Chávez, exjefa del Gabinete Ministerial durante el mandato del expresidente Pedro Castillo.
La decisión fue comunicada por el canciller Hugo de Zela, quien calificó el acto como "inamistoso" y caracterizó la política mexicana como una intervención reiterada en asuntos internos peruanos.
"Hoy se conoció con sorpresa y profundo pesar que la expremier Betssy Chávez, presunta coautora del golpe de Estado que pretendió consumar el expresidente Pedro Castillo, está siendo asilada en la residencia de la embajada de México en el Perú", declaró De Zela en conferencia de prensa desde la sede de Torre Tagle.
El canciller enfatizó que el incidente representa la culminación de una serie de acciones desafiantes que el Gobierno mexicano ha mantenido desde diciembre de 2022.
La exjefa de Gabinete, procesada por delito de rebelión contra el Estado, enfrentaba una orden judicial que le prohibía salir del país. Chávez se refugió en las instalaciones de la embajada mexicana en Lima tras solicitar asilo diplomático, siendo recibida formalmente por las autoridades mexicanas.
La Fiscalía peruana había solicitado una condena de 25 años de prisión para ella por su presunta participación en el intento fallido de autogolpe del 7 de diciembre de 2022.
Perú enfatizó que la ruptura diplomática se debe no solo al asilo otorgado, sino al patrón histórico de pronunciamientos mexicanos desafiantes.
En febrero de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó de "injusticia" el proceso penal contra Castillo, una postura que Perú consideró como negación de hechos y violación del principio de no intervención.
El Gobierno peruano rechazó categóricamente lo que denominó "versiones tendenciosas e ideologizadas" provenientes de México respecto al fallido golpe de Estado.
De Zela reiteró que tanto el actual como el anterior presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, han intervenido repetidamente en los asuntos internos peruanos.
Subrayó que México no reconoce autoridad peruana alguna desde la destitución de Castillo en 2022, cuando López Obrador ya había otorgado asilo a la esposa e hijos del expresidente.
"Han intentado convertir a los autores del intento de golpe de Estado en víctimas, cuando la realidad demuestra que los peruanos vivimos en democracia, tal como lo reconocen todos los países del mundo, con la única y solitaria excepción de México", enfatizó el jefe de la diplomacia peruana.
La cancelación de vínculos diplomáticos no incluye el cierre de servicios consulares. Ambas naciones mantendrán sus funciones de atención ciudadana, aunque se suspenderá la representación política de las embajadas.
De Zela precisó además que, conforme a la Convención de Caracas de 1954, México aún no ha enviado la notificación formal que inicia el procedimiento legal del asilo, situación que complica aún más el panorama bilateral.
México rechazó la medida como "excesiva y desproporcionada"
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió un comunicado en el cual rechazó la decisión peruana, calificándola de "unilateral, excesiva y desproporcionada".
El Gobierno mexicano argumentó que su decisión de otorgar asilo se encuentra "apegada a derecho internacional" y no constituye intervención en asuntos internos peruanos, sino ejercicio de una facultad soberana respaldada por la ley internacional.
El conflicto escala en un contexto donde Perú y México mantienen un intercambio comercial que superó los 2.500 millones de dólares en 2024, convirtiéndose en una de las relaciones económicas más fuertes de la región.
Sin embargo, las tensiones políticas han permeado la relación desde hace más de dos años, período durante el cual ambas naciones retiraron a sus embajadores aunque mantuvieron actividades comerciales.



















