Buenos Aires, 16 Ago. (Notimex).- Como desde ya hace siete años, Dilara Celik emprende la travesía de viajar desde su natal Estambul hacia Buenos Aires, a fin de sumergirse en el encanto que se despliega aquí, en agosto, durante el Festival y Mundial de Tango 2014.
Los penetrantes ojos oscuros, piel y cabello largo a tono, hacen destacar a Dilara entre los visitantes que desde el pasado jueves colman a diario las clases gratuitas de tango, las cuales ofrecen maestros especializados en la Usina del Arte, una de las sedes de la fiesta tanguera.
“Vine de vacaciones en agosto de 2008 y coincidió que estaba el Festival, mis dos amigas y yo vinimos a jugar a tomar una clase, pero yo me enamoré, fue amor a primer paso”, cuenta a Notimex, entre risas, en una mezcla de inglés con el español que todavía no logra aprender.
Al volver a Estambul, esta maestra de 34 años buscó de inmediato clases del baile que ya fue declarado Patrimonio de la Humanidad, y comenzó a contar los días y los ahorros para regresar a mostrar sus dotes en las milongas de Buenos Aires.
Así lo hizo al año siguiente y al siguiente, y ahora cumple ya ocho años consecutivos de abandonar su caluroso verano boreal para venir a un invierno austral en el que combate el frío de la mejor manera posible: bailando.
Como ella, son miles las personas que se dedican al “turismo-tanguero”, es decir, a viajar a Buenos Aires única y exclusivamente para conocer y disfrutar la sensualidad del ritmo del dos por cuatro, ese que te enseña cómo es un verdadero abrazo, el que te permite vivir una historia de amor en tres minutos.
Tatjana Korvi es otro ejemplo, pues este año vino por primera vez a la capital argentina atraída por la leyenda que muchos de sus amigos, hombres y mujeres, le contaron del tango.
“Allá hay clases de tango, milongas, pero no es lo mismo; para sentir en serio lo que es el tango, hay que venir a Buenos Aires. Llegué hace dos días, pero siento que ya no me voy a querer ir”, afirmó Tatjana mientras se probaba unos zapatos rojo intenso con tacón de 15 centímetros, en la Feria de Productos de la Usina.
Además de las populares clases de baile, el programa de la fiesta tanguera incluye recitales con agrupaciones típicas nacionales y extranjeras, como la Orquesta de Tango de la Red de Escuelas de Medellín.
La actualidad del tango también es presumida estos días a través del ciclo “Los clásicos del futuro”, que muestra a nuevos grupos que modernizan el género con formatos que van desde el clásico trío de piano, bandoneón y contrabajo, hasta bandas con percusión y metales, en una fusión con el jazz.
En la sección “Cantores de hoy”, el festival da cabida a cantantes que renovaron la interpretación del tango, a sabiendas de que nadie, nunca, podrá acercarse jamás al maestro de todos, el querido Carlos Gardel.
El plato fuerte del encuentro, cuyas actividades se desarrollan en nueve sedes de Buenos Aires, es el Mundial de Baile, que arrancará el lunes con las eliminatorias nacionales e internacionales.
A lo largo de una semana, más de mil bailarines de Argentina, China, Colombia, Italia, Chile, Reino Unido, Rusia, Alemania, Francia, Estados Unidos, Corea y Japón mostrarán sus dotes para el tango de pista, el estilo social que se baila en cualquier milonga, y el tango escenario, que es para espectáculos profesionales.
Los penetrantes ojos oscuros, piel y cabello largo a tono, hacen destacar a Dilara entre los visitantes que desde el pasado jueves colman a diario las clases gratuitas de tango, las cuales ofrecen maestros especializados en la Usina del Arte, una de las sedes de la fiesta tanguera.
“Vine de vacaciones en agosto de 2008 y coincidió que estaba el Festival, mis dos amigas y yo vinimos a jugar a tomar una clase, pero yo me enamoré, fue amor a primer paso”, cuenta a Notimex, entre risas, en una mezcla de inglés con el español que todavía no logra aprender.
Al volver a Estambul, esta maestra de 34 años buscó de inmediato clases del baile que ya fue declarado Patrimonio de la Humanidad, y comenzó a contar los días y los ahorros para regresar a mostrar sus dotes en las milongas de Buenos Aires.
Así lo hizo al año siguiente y al siguiente, y ahora cumple ya ocho años consecutivos de abandonar su caluroso verano boreal para venir a un invierno austral en el que combate el frío de la mejor manera posible: bailando.
Como ella, son miles las personas que se dedican al “turismo-tanguero”, es decir, a viajar a Buenos Aires única y exclusivamente para conocer y disfrutar la sensualidad del ritmo del dos por cuatro, ese que te enseña cómo es un verdadero abrazo, el que te permite vivir una historia de amor en tres minutos.
Tatjana Korvi es otro ejemplo, pues este año vino por primera vez a la capital argentina atraída por la leyenda que muchos de sus amigos, hombres y mujeres, le contaron del tango.
“Allá hay clases de tango, milongas, pero no es lo mismo; para sentir en serio lo que es el tango, hay que venir a Buenos Aires. Llegué hace dos días, pero siento que ya no me voy a querer ir”, afirmó Tatjana mientras se probaba unos zapatos rojo intenso con tacón de 15 centímetros, en la Feria de Productos de la Usina.
Además de las populares clases de baile, el programa de la fiesta tanguera incluye recitales con agrupaciones típicas nacionales y extranjeras, como la Orquesta de Tango de la Red de Escuelas de Medellín.
La actualidad del tango también es presumida estos días a través del ciclo “Los clásicos del futuro”, que muestra a nuevos grupos que modernizan el género con formatos que van desde el clásico trío de piano, bandoneón y contrabajo, hasta bandas con percusión y metales, en una fusión con el jazz.
En la sección “Cantores de hoy”, el festival da cabida a cantantes que renovaron la interpretación del tango, a sabiendas de que nadie, nunca, podrá acercarse jamás al maestro de todos, el querido Carlos Gardel.
El plato fuerte del encuentro, cuyas actividades se desarrollan en nueve sedes de Buenos Aires, es el Mundial de Baile, que arrancará el lunes con las eliminatorias nacionales e internacionales.
A lo largo de una semana, más de mil bailarines de Argentina, China, Colombia, Italia, Chile, Reino Unido, Rusia, Alemania, Francia, Estados Unidos, Corea y Japón mostrarán sus dotes para el tango de pista, el estilo social que se baila en cualquier milonga, y el tango escenario, que es para espectáculos profesionales.


















