Museo de Dzibilchaltún, 20 años de contar la historia de pueblo maya

MUSEO DEL PUEBLO MAYA DE DZIBILCHALTÚN. NOTIMEX
MUSEO DEL PUEBLO MAYA DE DZIBILCHALTÚN. NOTIMEX
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Mérida, Yuc., 2 Feb 15 (Notimex).- El Museo del Pueblo Maya de Dzibilchaltún, ubicado en las inmediaciones de la zona arqueológica del mismo nombre, cumplió a finales del año pasado 20 años de ofrecer un recorrido por la historia maya, desde sus inicios hasta la actualidad.

El recinto abrió sus puertas a finales de 1994, aunque antes en la zona ya había una especie de “museo de sitio” que era pequeño y contenía piezas de las primeras exploraciones hechas en la zona.

Luego, a través de un megaproyecto para la construcción de museos, se escogió el del arquitecto Fernando González Cortázar, que en su momento ganó premios y reconocimientos y los curadores fueron Miguel Angel Fernández y el arquitecto Jorge Ortiz Lanz.

“Es una obra artística muy audaz y de hecho fue el primer edificio realizado ex profeso para un museo en Yucatán y esa es una de sus grandes cualidades”, explicó la directora del museo, Diana Trejo Torres, en entrevista con Notimex.

El lugar se compone de cuatro áreas de exposición, dijo, la primera denominada la “Pérgola de los Monolitos”, que es un jardín techado con vidrio templado donde se exponen piezas escultóricas del área maya, que comprende no sólo Yucatán, sino Campeche y Quintana Roo.

MUSEO DEL PUEBLO MAYA DE DZIBILCHALTÚN

Se trata de una especie de antesala para acceder a las otras áreas y que fue ornamentada con plantas y árboles locales, que se funden en algunos puntos con parte de la selva baja que aún rodea el sitio, agregó la arqueóloga.

Luego, destacó, el visitante accede a la “Sala de Arqueología”, espacio general dedicado a la época prehispánica no sólo de Dzibilchaltún, sino de toda la región de Yucatán.

El área contiene información de la relación que tenían los mayas con la naturaleza y una muestra interesante de cómo evolucionaron las artes cerámicas, afirmó la especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En esa muestra cerámica se puede observar claramente como las piezas se vuelven cada vez más coloridas y sofisticadas, conforme pasa el tiempo y va cambiando también la filosofía y visión del pueblo maya.

Todas son piezas originales cuidadosamente elegidas, exhibidas en una vitrina que mide más de 13 metros de largo, dijo, pues la idea es que los visitantes tengan una idea general de la historia y de lo que conocerán al momento de ingresar a la zona arqueológica.

Posteriormente, se accede a la llamada “Sala Histórica”, que tiene un vestíbulo dedicado a Dzibilchaltún, a las piezas más representativas que se han encontrado y está preparado para recibir más piezas que pudieran encontrarse en futuras exploraciones del sitio.

De hecho, a finales del siglo pasado se agregaron piezas que reforzaron el discurso de los primeros hallazgos hechos en el lugar, cuyas piezas formaban parte del entierro de un personaje importante de Dzibilchaltún, apuntó.

Trejo Torres comentó que los investigadores realizaron los respectivos análisis y resultó que era un personaje que puede ser considerado como un “señor de la ciudad”, importante e influyente.

MUSEO DEL PUEBLO MAYA DE DZIBILCHALTÚN




En el contexto del entierro se encontró un hueso de venado, abundó, tallado con un grabado en donde está el nombre original de Dzibilchaltún y el del personaje.

La información coincide con los datos de una estela que fue encontrada en las primeras excavaciones en el sitio, es decir en dos momentos y tiempos diferentes se reveló una sola historia, por lo que se trata de uno de los hallazgos más importantes y que también forma parte de lo que se exhibe en el museo.

En esta parte, agregó, también se pueden observar las “siete muñecas” que fueron encontradas en el templo que hoy lleva ese nombre y que es donde cada 21 de marzo se registra el fenómeno arqueoastronómico del equinoccio de primavera, resaltó.

Al retomar el recorrido por el lugar, se accede a lo que fue denominada la “Sala Histórica” o “Sala del Contacto”, que toca el tema del encuentro entre los mayas y los conquistadores españoles.

La arqueóloga explicó que esa zona se montó debajo de nivel del piso, en lo que alguna vez fueron cavernas, la representación de un naufragio con piezas originales de la época y que representan el choque y la fusión de dos culturas.

Se mezclan elementos prehispánicos con objetos que fueron traídos a Yucatán durante la conquista como las espadas y los cañones, refirió.

Después, se observa una gran recopilación de documentos originales relacionados con el proceso de colonización y evangelización de los mayas, así como elementos de piedra donde se ve el trabajo de tallado de los antiguos mayas, pero ya con ideología española.

MUSEO DEL PUEBLO MAYA DE DZIBILCHALTÚN

Ahí se pueden observar elementos y piezas que reflejan el sincretismo religioso que derivó de las creencias católicas y las que tenían los antiguos pobladores de estas tierras y las cuales se adaptaron y lograron mantenerse vigentes hasta la actualidad.

Muchos de los elementos que se exhiben provienen de la Catedral de San Ildefonso, enclavada en pleno corazón de la ciudad de Mérida.

También hay una recreación de una capilla de hacienda, junto a un altar de “Cha-Chaac”, que usaban los mayas para pedirle al dios Chaac (de la lluvia) que fuera generoso.

Esta ceremonia maya se realiza desde tiempos prehispánicos para pedirle al dios Chaac, regidor de las lluvias, sus favores y así la milpa pueda desarrollarse y crecer, y todavía se realiza en varias comunidades mayas.

Finalmente, el visitante tendrá contacto con la historia de la Guerra de Castas, la industria henequenera y el recorrido dentro del museo concluye con una pieza considerada uno de los testigos silenciosos más representativos del cambio del Yucatán prehispánico al contemporáneo.

La pieza lleva el nombre del Moro-Muza y se presume que llegó desde Uxmal hasta lo que fue la antigua Thó, sitio donde después se erigió Mérida y llegó por alguna razón a ser ornamento de un hotel que llevaba el nombre “Hotel Moro-Muza”, de ahí que la población lo empezó a llamar el Moro-Muza.

Tras conocer la singular pieza, a la salida del museo el discurso del lugar remata con un área en donde fueron construidas unas viviendas o chozas mayas, como las que son comunes en todas las poblaciones para representar la identidad del maya yucateco.

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El museo recibe en promedio a 300 mil personas al año y el equipo de trabajo está conformado por más de 20 personas, muchos de los trabajadores es gente que vive en las inmediaciones del antiguo asentamiento maya.

Trejo Torres comentó que desde sus inicios, el museo mantiene una relación estrecha con la comunidad, y en los planes futuros está fortalecer esa relación para garantizar la armonía y sustentabilidad entre el sitio y quienes viven en sus alrededores.

En cuanto a infraestructura, consideró que será necesario en el corto plazo modernizar los sistemas de aire y deshumificación del lugar, pues éstos ya tienen un tiempo operando y son vitales para conservar la integridad de las piezas que se exhiben, en especial los papeles y manuscritos.

“Este museo tiene la característica de que además de que fue el primero que se construyó en Yucatán, tiene una vocación netamente educativa, la cual no la tiene ningún otro museo de la entidad, de ahí la importancia de preservarlo para las generaciones futuras”, finalizó la especialista.