Amealco, 22 de abril de 2026. — "Ahora sí que es mucha tristeza, mucho dolor ahí para la gente de San Ildefonso, La Muralla, Xajay, Yospi y todos sus alrededores". Con esa frase, un vecino de la zona indígena de Amealco resumió la mañana en que nueve de sus conocidos no volvieron de camino al trabajo.
El camión de la línea Amealcenses se salió de la carretera a las siete y media de la mañana, en el kilómetro 8 rumbo a San Juan del Río, y se estrelló contra un árbol. Dentro iban más de 30 personas —mujeres, niños, hombres, adultos— que hacían ese mismo recorrido cada jornada.

Algunos se bajarían en San Juan del Río. Otros seguirían hasta Querétaro capital. Todos iban por lo mismo: a ganar el día para llevar comida a sus casas.
Subieron al camión como habían subido tantas veces antes.
En la carretera, a la altura del percance, el silencio tensaba cada cosa. La cinta amarilla del acordonamiento mecía el aire mientras los servicios de emergencia se movían alrededor del camión, con la parte frontal destruida hasta la mitad del chasis.

Del otro lado del cordón, los familiares llegaban a pie. Algunos en grupos, otros solos. Unos pocos con el teléfono en la mano, tratando de que alguien del otro lado les dijera el nombre que no querían escuchar. Otros sin decir nada, solo mirando.
"Lamentablemente nada más una persona fallecida. Es una conocida, una señora. Probablemente es de ahí de la comunidad del Bote, San Ildefonso Amealco", contó el mismo vecino, cuando este medio le preguntó cuántos conocía. Nada más una. Esa era su cuenta. Porque cada quien, en esa carretera, llevaba la suya.

Mujeres, niños, hombres: el pasaje cotidiano de la zona indígena
El camión iba lleno. Más de 30 personas, precisaron los habitantes de la zona. Mujeres que limpian casas, niños que acompañan a sus madres a la ciudad, hombres que trabajan en la construcción, adultos mayores que siguen buscando el sustento.
La mayoría eran vecinos de San Ildefonso, La Piní, La Muralla, El Bote, Xajay y Yospi, localidades pequeñas de la zona indígena de Amealco donde todos se conocen por el nombre, por la familia, por la calle.

Los destinos se repartían entre San Juan del Río —la mayoría— y Querétaro capital, adonde llegan quienes tienen empleo más lejos, más temprano, por menos. Nueve de ellos murieron. Tres quedaron graves. El resto fue trasladado a hospitales de San Juan del Río, al centro de salud de Amealco, o se retiró del sitio por sus propios medios, con la ropa rota y el susto encima.
En el sitio, un grupo de mujeres se abrazaba en silencio a un costado de la cinta asfáltica. Más allá, un hombre lloraba apoyado en el tronco de un árbol, lejos del que recibió el golpe.

Un helicóptero ambulancia del gobierno del estado despegó hacia San Juan del Río con uno de los pacientes graves; el ruido de las aspas pasó por encima y se fue. Abajo se quedó el duelo.
Carlos Casillas, director del Centro Regulador de Urgencias Médicas del Estado de Querétaro, resumió en el sitio la magnitud de lo que tenía enfrente con una frase técnica: "Ya ustedes tienen la posibilidad de ver la magnitud del incidente".
La tragedia, traducida al lenguaje del protocolo, era un servicio de múltiples víctimas con cuatro municipios movilizados. Pero en la cuneta no había protocolos, había familias tratando de sostenerse unas a otras.

El reporte oficial tardó en cuajar. Mientras tanto, las primeras imágenes que bajaban de la zona indígena eran las que se compartían entre vecinos: el camión destrozado, la lona blanca tendida sobre algunos cuerpos, la lista que crecía boca a boca.
Para quienes toman esa ruta todos los días, la noticia fue un puñetazo silencioso. Se quedaron pensando en el vecino del asiento de al lado, en la señora que siempre saludaba, en el niño que viajaba dormido recargado en el hombro de su madre, en el joven que iba parado al fondo porque ya no había lugar. Cualquiera pudo haber sido. Esa madrugada, tocó a nueve.
La vida que se acomoda alrededor de un trayecto
Lo que hace esta tragedia distinta a otras no es la cifra, aunque la cifra duele. Es la geografía de la pérdida. En la zona indígena de Amealco, los trayectos a San Juan del Río y a Querétaro son el cordón umbilical de la economía familiar.
51K views · 626 reactions | 🔴 EN VIVO desde el kilómetro 8 de la carretera La Muralla-San Juan del Río, en #AmealcoCobertura en el sitio del accidente del camión de pasajeros de la línea Amealcenses que transportaba a trabajadores de la zona indígena rumbo a sus empleos.Hay víctimas mortales y decenas de lesionados. Servicios de emergencia de cuatro municipios atienden el operativo.Síguenos en vivo para los detalles conforme avanza la cobertura 👇 https://rotativo.com.mx/nueve-muertos-camion-amealcenses-muralla-san-juan-del-rio#Amealco #SeguridadQuerétaro #RotativoEnVivo #RotativoNoticias | Rotativo de Queretaro
🔴 EN VIVO desde el kilómetro 8 de la carretera La Muralla-San Juan del Río, en #AmealcoCobertura en el sitio del accidente del camión de pasajeros de la línea Amealcenses.
Hombres y mujeres salen antes del amanecer, se trasladan hora y media o dos horas, trabajan la jornada completa, regresan de noche con lo justo para la cena del día siguiente. A veces cargan a un niño porque no hay con quién dejarlo.
A veces llevan a una hija mayor para que aprenda el camino. El camión es el único hilo que sostiene ese ritmo. Cuando ese hilo se rompe, lo que se cae no es solo una unidad de transporte: es la rutina que sostiene a decenas de hogares en la zona indígena.
La gente de la zona no habla en voz alta. Mueve la cabeza, junta las manos, mira a sus hijos. Algunos ya perdieron a un primo, a una comadre, a una tía, a una madre. Otros todavía están esperando la confirmación en el anfiteatro de San Juan del Río, adonde serán trasladados los cuerpos para la necropsia de ley.
El proceso de identificación empezó con las primeras luces de la tarde. Algunas familias llegaron antes. Se sentaron afuera. Esperaron.
El regreso que hoy no va a suceder
En San Ildefonso, La Muralla, El Bote, Xajay y Yospi, la tarde del miércoles se está pasando en silencio. Los patios están más callados que otros días. Alguien cocina sin ganas. Alguien más mira la carretera desde la puerta, esperando. Es la hora en que normalmente regresarían del trabajo, con algo de pan o con unas monedas en la bolsa para la comida del día siguiente.
Hoy, nueve sillas van a quedar vacías.
Y en más de una casa, la comida que esperaban traer no va a llegar.









El tablero político de Amealco rumbo a 2027: aprobación del alcalde Óscar Pérez, aspirantes de los principales partidos y la guerra interna que arrastra la oposición desde 2024. (Infografía: Rotativo) 






Policía Municipal acordonó la zona; la Guardia Nacional asumió el caso por tratarse de vía federal. 

