Berlín, 24 Mar (Notimex).- Occidente tiene que entenderse con Rusia, declaró aquí el politólogo alemán, Volker Perthes, tras calificar de señal peligrosa el hecho de que el presidente ruso Vladimir Putin fue excluido de la reunión de jefes de Estado y gobierno de 53 países en La Haya.
En el marco de la cumbre sobre terrorismo nuclear en La Haya, a la que asistirán este lunes más de 50 jefes de Estado y de gobierno, las naciones del G-8 (G-7 más Rusia) se reunirán para discutir sobre la crisis en Crimea y acordar medidas para aislar a Rusia del G-8, una medida que respalda Reino Unido.
Perthes subrayó que el G-7 y el G-8 no son instituciones formales sino más bien una agrupación que se basa en que todos los países miembros tengan la impresión de que tienen intereses comunes. “Al parecer ya no está presente ese fundamento entre el G-7 y Rusia”, dijo.
Volker Perthes es director del Instituto alemán de Política de Internacional y de Seguridad, una institución independiente que asesora al gobierno alemán en materia de política internacional y de seguridad.
Es uno de los “think tanks” de mayor prestigio en Alemania. Tiene su sede en Berlín y forma parte de la Fundación Ciencia y Política (SWP).
El experto señaló que una desventaja que creará la nueva situación es que el mensaje que está emitiendo el G-7 de excluir a Rusia de importantes conversaciones, va a afectar en ese país a los que se pronuncian en favor de una mayor integración rusa en la comunidad internacional.
Una mayor polarización entre Rusia y Occidente significará que en temas de política internacional y de seguridad será aún más difícil la colaboración en puntos álgidos en el mapa mundial, como Irán, Afganistán, Siria o Corea del Norte, en los que “necesitamos la cooperación rusa”.
El especialista en Ciencia Política sostiene que las sanciones solo surtirán el efecto deseado si son parte de una amplia estrategia diplomática. Pero hasta el momento, dijo, no se percibe esa estrategia por parte de Occidente.
Los países de Occidente solo están respondiendo a la situación presente y no con una estrategia de más largo plazo, “lo que tiene algo que ver con el rápido desarrollo de los sucesos”, apuntó.
“El elemento estratégico esencial es que la UE, la OTAN y el G-7 digan: le enviamos a Rusia el mismo mensaje y estamos demostrando en forma clara nuestro descontento con su política respecto a Crimea”.
“Ahora se trata, en primer lugar, de encontrar vías diplomáticas para manejar esa crisis (a pesar de la existencia de hechos consumados). No nos podemos permitir una guerra en Europa”, dijo.
“En segundo lugar tenemos que asegurar que Rusia no se haga en forma clandestina de otras partes de la ex Unión Soviética”, subrayó.
“Tercero, tenemos que mantenernos en la perspectiva de un espacio común de seguridad que vaya de Portugal a Vladivostok”, porque la UE se las tiene que arreglar con la vecina Rusia, que es grande e importante, no importa que tan difícil sea esta tarea”, destacó.
Vladivostok es el mayor puerto de Rusia en el Pacífico y da hacia el Mar de Japón. La ciudad cuenta con casi 600 mil habitantes.
Perthes consideró que un efecto colateral positivo de la crisis de Crimea es un movimiento entre los países de la Unión Europea (UE) a cerrar filas. “Tengo la impresión de que bajo la presión de la crisis, (los países de la UE) se han acercado unos a otros en forma más estrecha”.
El especialista agregó, en una entrevista que le hizo la televisión alemana de derecho público (ZDF), que hay mayor disposición por parte de los países europeos a actuar unidos y como una sola voz en materia de política exterior.
En el marco de la cumbre sobre terrorismo nuclear en La Haya, a la que asistirán este lunes más de 50 jefes de Estado y de gobierno, las naciones del G-8 (G-7 más Rusia) se reunirán para discutir sobre la crisis en Crimea y acordar medidas para aislar a Rusia del G-8, una medida que respalda Reino Unido.
Perthes subrayó que el G-7 y el G-8 no son instituciones formales sino más bien una agrupación que se basa en que todos los países miembros tengan la impresión de que tienen intereses comunes. “Al parecer ya no está presente ese fundamento entre el G-7 y Rusia”, dijo.
Volker Perthes es director del Instituto alemán de Política de Internacional y de Seguridad, una institución independiente que asesora al gobierno alemán en materia de política internacional y de seguridad.
Es uno de los “think tanks” de mayor prestigio en Alemania. Tiene su sede en Berlín y forma parte de la Fundación Ciencia y Política (SWP).
El experto señaló que una desventaja que creará la nueva situación es que el mensaje que está emitiendo el G-7 de excluir a Rusia de importantes conversaciones, va a afectar en ese país a los que se pronuncian en favor de una mayor integración rusa en la comunidad internacional.
Una mayor polarización entre Rusia y Occidente significará que en temas de política internacional y de seguridad será aún más difícil la colaboración en puntos álgidos en el mapa mundial, como Irán, Afganistán, Siria o Corea del Norte, en los que “necesitamos la cooperación rusa”.
El especialista en Ciencia Política sostiene que las sanciones solo surtirán el efecto deseado si son parte de una amplia estrategia diplomática. Pero hasta el momento, dijo, no se percibe esa estrategia por parte de Occidente.
Los países de Occidente solo están respondiendo a la situación presente y no con una estrategia de más largo plazo, “lo que tiene algo que ver con el rápido desarrollo de los sucesos”, apuntó.
“El elemento estratégico esencial es que la UE, la OTAN y el G-7 digan: le enviamos a Rusia el mismo mensaje y estamos demostrando en forma clara nuestro descontento con su política respecto a Crimea”.
“Ahora se trata, en primer lugar, de encontrar vías diplomáticas para manejar esa crisis (a pesar de la existencia de hechos consumados). No nos podemos permitir una guerra en Europa”, dijo.
“En segundo lugar tenemos que asegurar que Rusia no se haga en forma clandestina de otras partes de la ex Unión Soviética”, subrayó.
“Tercero, tenemos que mantenernos en la perspectiva de un espacio común de seguridad que vaya de Portugal a Vladivostok”, porque la UE se las tiene que arreglar con la vecina Rusia, que es grande e importante, no importa que tan difícil sea esta tarea”, destacó.
Vladivostok es el mayor puerto de Rusia en el Pacífico y da hacia el Mar de Japón. La ciudad cuenta con casi 600 mil habitantes.
Perthes consideró que un efecto colateral positivo de la crisis de Crimea es un movimiento entre los países de la Unión Europea (UE) a cerrar filas. “Tengo la impresión de que bajo la presión de la crisis, (los países de la UE) se han acercado unos a otros en forma más estrecha”.
El especialista agregó, en una entrevista que le hizo la televisión alemana de derecho público (ZDF), que hay mayor disposición por parte de los países europeos a actuar unidos y como una sola voz en materia de política exterior.

















