Nueva York, 25 de septiembre de 2025.– El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirigirá a los líderes mundiales en las Naciones Unidas mientras Israel enfrenta un creciente aislamiento internacional, incluso por parte de sus aliados tradicionales. La comparecencia se produce en un contexto de intensificación de la ofensiva israelí en Gaza y múltiples presiones diplomáticas.
Los países occidentales han expresado su indignación por la escalada militar en la Franja de Gaza, con varios Estados reconociendo oficialmente la condición de Estado palestino. Esta posición marca un distanciamiento significativo de las políticas previas hacia el conflicto en Oriente Medio.
La Unión Europea considera implementar aranceles y sanciones contra Israel como respuesta a las acciones militares. Esta medida representaría una escalada sin precedentes en las relaciones entre el bloque europeo e Israel, tradicionalmente caracterizadas por la cooperación.
En Estados Unidos, principal aliado de Israel, los votantes demócratas han manifestado descontento en encuestas recientes, mientras se observan pequeñas diferencias en el apoyo republicano tradicional hacia las políticas israelíes.
Las consecuencias del aislamiento se extienden más allá del ámbito político. Aumenta la posibilidad de boicots deportivos y culturales, mientras turistas israelíes reportan sentirse mal recibidos en diversos países, evidenciando el impacto social de las tensiones diplomáticas.
Complicaciones en el viaje a Nueva York
El traslado de Netanyahu hacia Nueva York evidenció las complejidades legales que enfrenta. Un aterrizaje imprevisto en Europa podría haberlo expuesto a arrestos por cargos de crímenes de lesa humanidad presentados por la Corte Penal Internacional, acusaciones que el primer ministro niega categóricamente.
El vuelo tomó una ruta alternativa más larga para evitar el espacio aéreo europeo, según informó el sitio Haaretz. Un funcionario israelí confirmó la información bajo condición de anonimato.
La intervención de Netanyahu en la ONU se realizará en este contexto de presión diplomática internacional creciente, marcando uno de los momentos más desafiantes para la diplomacia israelí en años recientes.


















