La Habana, 22 Oct (Notimex).- El gobierno de Cuba emprendió un largo y complejo camino para eliminar una de las mayores distorsiones de su economía: la circulación de dos monedas, una medida esperada en el marco de las reformas implantadas por el presidente Raúl Castro.
"Ha sido acordado por el Consejo de Ministros poner en vigor el cronograma de ejecución de las medidas que conducirán a la unificación monetaria y cambiaria", señaló una nota oficial publicada este martes por el diario Granma.
Sin embargo, el texto dejó algunas interrogantes que ahora deberán despejar economistas y la propia población, tanto los que viven el día a día con sus bajos salarios como quienes han acumulado algunos ahorros.
La dualidad monetaria implantada en el país desde la autorización de la circulación del dólar en 1993, afectó aún más el desempeño de la economía cubana, que no ha podido recuperarse de la crisis económica de inicios de la década de 1990.
El proceso de unificación de las monedas que circulan en el país era esperado como parte de las reformas económicas emprendidas por el presidente Raúl Castro para "actualizar" el agotado modelo centralizado heredado de la desaparecida Unión Soviética.
Castro había anunciado desde febrero de 2008, cuando sustituyó a su hermano Fidel, que su gobierno estudiaba una "progresiva, gradual y prudente revaluación del peso cubano. Al propio tiempo, profundizamos en el fenómeno de la doble moneda en la economía".
Granma indicó que el proceso involucrará a las personas jurídicas y naturales, pero se abstuvo de precisar fechas concretas del cronograma.
Asimismo, prometió que se "respetarán" los ahorros bancarios de quienes "lícitamente obtienen sus ingresos en CUC (pesos convertibles) y CUP (pesos cubanos)".
El gobierno reconoció que "la unificación monetaria y cambiaria no es una medida que resuelve por sí sola todos los problemas actuales de la economía, pero su aplicación es imprescindible a fin de garantizar el restablecimiento del valor del peso cubano y de sus funciones como dinero".
En Cuba conviven el peso cubano (CUP), con el que pagan los salarios estatales y que la población usa para comprar bienes y servicios subsidiados como la canasta básica, y el peso convertible (CUC), una divisa local equiparada al dólar que vale 24 veces más que el CUP.
Por esa razón, funcionan dos economías, una en pesos convertibles, para los bienes y servicios más importantes, y otra en pesos cubanos, de tan poco poder adquisitivo que obliga a la población a comprar CUC para adquirir los principales productos de consumo.
La nota publicada en el periódico del gobernante Partido Comunista de Cuba no precisó cuál de las dos monedas sobrevivirá a un proceso que, según especialistas, es inevitable en un mundo globalizado y ante el crecimiento de las relaciones económicas internacionales.
La unificación monetaria, cuya postergación se ha justificado con la necesidad de aumentar la producción, la productividad laboral y los bajos salarios (unos 20 CUC al mes), ha sido tan reclamada como lo fue la reforma migratoria aprobada a inicios de este año.
Expertos advirtieron que la dualidad monetaria genera problemas en el control y medición de la eficiencia de la economía, pues deforma los sistemas de salarios y precios, además de que enmascara los costos reales debido a la existencia de contabilidades paralelas.
De hecho, la existencia de dos monedas crea distorsiones en la contabilidad fiscal y en la política monetaria e impide la creación de un mercado verdaderamente financiero, además de enrarecer el clima para las inversiones extranjeras.
En 1994, en el peor punto de la crisis de los años 90, el entonces presidente Fidel Castro ordenó la circulación del CUC en remplazo del dólar, como respuesta a las restricciones del embargo de Estados Unidos, y lo penalizó aumentando 10 por ciento la comisión de cambio.
El cambio actual es de 24 CUP por un CUC (para su venta) y 25 por uno (para su compra), pero para las transacciones de las empresas y entidades estales un CUP es igual a un CUC. En 2005, las autoridades elevaron en un 8.0 por ciento el valor del CUC.
Ante los efectos adversos en el turismo, en 2011 Raúl Castro devaluó el CUC, eliminándose el 8.0 citado y colocándolo teóricamente a la par con el dólar, aunque cobrando una comisión de 3.5 por ciento y manteniendo el gravamen del 10 por ciento.
"Ha sido acordado por el Consejo de Ministros poner en vigor el cronograma de ejecución de las medidas que conducirán a la unificación monetaria y cambiaria", señaló una nota oficial publicada este martes por el diario Granma.
Sin embargo, el texto dejó algunas interrogantes que ahora deberán despejar economistas y la propia población, tanto los que viven el día a día con sus bajos salarios como quienes han acumulado algunos ahorros.
La dualidad monetaria implantada en el país desde la autorización de la circulación del dólar en 1993, afectó aún más el desempeño de la economía cubana, que no ha podido recuperarse de la crisis económica de inicios de la década de 1990.
El proceso de unificación de las monedas que circulan en el país era esperado como parte de las reformas económicas emprendidas por el presidente Raúl Castro para "actualizar" el agotado modelo centralizado heredado de la desaparecida Unión Soviética.
Castro había anunciado desde febrero de 2008, cuando sustituyó a su hermano Fidel, que su gobierno estudiaba una "progresiva, gradual y prudente revaluación del peso cubano. Al propio tiempo, profundizamos en el fenómeno de la doble moneda en la economía".
Granma indicó que el proceso involucrará a las personas jurídicas y naturales, pero se abstuvo de precisar fechas concretas del cronograma.
Asimismo, prometió que se "respetarán" los ahorros bancarios de quienes "lícitamente obtienen sus ingresos en CUC (pesos convertibles) y CUP (pesos cubanos)".
El gobierno reconoció que "la unificación monetaria y cambiaria no es una medida que resuelve por sí sola todos los problemas actuales de la economía, pero su aplicación es imprescindible a fin de garantizar el restablecimiento del valor del peso cubano y de sus funciones como dinero".
En Cuba conviven el peso cubano (CUP), con el que pagan los salarios estatales y que la población usa para comprar bienes y servicios subsidiados como la canasta básica, y el peso convertible (CUC), una divisa local equiparada al dólar que vale 24 veces más que el CUP.
Por esa razón, funcionan dos economías, una en pesos convertibles, para los bienes y servicios más importantes, y otra en pesos cubanos, de tan poco poder adquisitivo que obliga a la población a comprar CUC para adquirir los principales productos de consumo.
La nota publicada en el periódico del gobernante Partido Comunista de Cuba no precisó cuál de las dos monedas sobrevivirá a un proceso que, según especialistas, es inevitable en un mundo globalizado y ante el crecimiento de las relaciones económicas internacionales.
La unificación monetaria, cuya postergación se ha justificado con la necesidad de aumentar la producción, la productividad laboral y los bajos salarios (unos 20 CUC al mes), ha sido tan reclamada como lo fue la reforma migratoria aprobada a inicios de este año.
Expertos advirtieron que la dualidad monetaria genera problemas en el control y medición de la eficiencia de la economía, pues deforma los sistemas de salarios y precios, además de que enmascara los costos reales debido a la existencia de contabilidades paralelas.
De hecho, la existencia de dos monedas crea distorsiones en la contabilidad fiscal y en la política monetaria e impide la creación de un mercado verdaderamente financiero, además de enrarecer el clima para las inversiones extranjeras.
En 1994, en el peor punto de la crisis de los años 90, el entonces presidente Fidel Castro ordenó la circulación del CUC en remplazo del dólar, como respuesta a las restricciones del embargo de Estados Unidos, y lo penalizó aumentando 10 por ciento la comisión de cambio.
El cambio actual es de 24 CUP por un CUC (para su venta) y 25 por uno (para su compra), pero para las transacciones de las empresas y entidades estales un CUP es igual a un CUC. En 2005, las autoridades elevaron en un 8.0 por ciento el valor del CUC.
Ante los efectos adversos en el turismo, en 2011 Raúl Castro devaluó el CUC, eliminándose el 8.0 citado y colocándolo teóricamente a la par con el dólar, aunque cobrando una comisión de 3.5 por ciento y manteniendo el gravamen del 10 por ciento.

















