México, 3 Ago (Notimex).- A diferencia de otros barrios que cumplen una función primordialmente turística y cultural, la fama de La Merced se debe a que posee el mercado tradicional más grande de América Latina y una misión comercial desde la época colonial.
Ubicado en la delegación Venustiano Carranza, en el centro-oriente de la capital mexicana, ha sido siempre un espacio de intenso intercambio comercial, pues desde antes de la llegada de los españoles, servía como lugar para desembarcar flores, frutas y legumbres procedentes de Xochimilco, Texcoco y Chalco.
También están el mercado de las flores y el Ampudia, donde se ofrecen dulces, con un anexo para la venta de artículos para el hogar; está el mercado Sonora, donde se puede encontrar toda suerte de artículos para “limpias” y “curas”, desde velas hasta animales usados en trabajos esotéricos.
Pero detrás de las lonas rojas y naranjas, de los puestos y huacales de los comerciantes se ocultan paredes de edificios que alguna vez mostraron su esplendor sin pena, entre ellos la iglesia de Santo Tomás de la Palm, sede de la cofradía del gremio de los trabajadores especializados en la preparación de piel de animales para elaborar artículos en cuero.
De acuerdo con el sitio mexicocity.gob.mx, el crucifijo que preside el altar mayor de este templo data de 1630, con una fachada principal en dos cuerpos con columnas entableradas y nichos donde se pueden apreciar las esculturas de San Pedro y San Andrés.
Uno de los lugares más representativos de este barrio es el claustro del Convento de la Merced, que fue construido a principios del siglo XVIII por petición de Fray Juan de Herrera y que fue el Monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos.
Actualmente, la fachada occidental está destruida y la del sur fue modificada, conserva los hermosos arcos del piso superior y del Convento sólo queda el claustro.
En ese barrio también se conserva la Casa Talavera, un centro cultural donde se imparten talleres y se realizan conferencias y exposiciones. Este fue el sitio que alojó la primera fábrica de talavera en México.
A un costado existe un altar a Santo Niño de Atocha, levantado hace décadas por los artesanos del lugar que se instalaron para confeccionar atuendos de Niños Dios y que a la fecha se mantienen comercios dedicados a estos vestidos e indumentaria.
Dentro de todo ese ajetreo comercial se encuentra el Café Bagdad, un establecimiento tradicional que todavía reúne a integrantes de la comunidad libanesa a tomar este delicioso aromático árabe.
Quizá no sea el barrio turístico por excelencia, donde los visitantes pasean y admiran sus construcciones o sus plazas, pero La Merced puede presumir su historia, con la esperanza de que algún día pueda ser apreciada en una sola panorámica.
Ubicado en la delegación Venustiano Carranza, en el centro-oriente de la capital mexicana, ha sido siempre un espacio de intenso intercambio comercial, pues desde antes de la llegada de los españoles, servía como lugar para desembarcar flores, frutas y legumbres procedentes de Xochimilco, Texcoco y Chalco.
Hoy en día, "en este barrio se comercializa todo tipo de productos, desde alimentos, dulces, juguetes, ropa, hasta productos para actividades místicas y esotéricas, por lo que es considerado el mercado de abasto más popular de la Ciudad de México".El mercado de La Merced tiene una nave mayor, donde se comercializan frutas, verduras y legumbres, mientras que en la nave menor se venden carnes, pescado, lácteos, abarrotes y carnes frías.
También están el mercado de las flores y el Ampudia, donde se ofrecen dulces, con un anexo para la venta de artículos para el hogar; está el mercado Sonora, donde se puede encontrar toda suerte de artículos para “limpias” y “curas”, desde velas hasta animales usados en trabajos esotéricos.
Pero detrás de las lonas rojas y naranjas, de los puestos y huacales de los comerciantes se ocultan paredes de edificios que alguna vez mostraron su esplendor sin pena, entre ellos la iglesia de Santo Tomás de la Palm, sede de la cofradía del gremio de los trabajadores especializados en la preparación de piel de animales para elaborar artículos en cuero.
De acuerdo con el sitio mexicocity.gob.mx, el crucifijo que preside el altar mayor de este templo data de 1630, con una fachada principal en dos cuerpos con columnas entableradas y nichos donde se pueden apreciar las esculturas de San Pedro y San Andrés.
"En este barrio hay varias plazas, una de ellas la llamada Alonso García Bravo, en cuyo centro se ubica una fuente que actualmente está rodeada por tradicionales puestos de comida".También está la Plaza del Aguilita, donde según se cuenta entre los antiguos habitantes, fue el lugar donde se encontró la señal para la fundación de la Gran Tenochtitlán: el águila parada sobre un nopal devorando a la serpiente.
Uno de los lugares más representativos de este barrio es el claustro del Convento de la Merced, que fue construido a principios del siglo XVIII por petición de Fray Juan de Herrera y que fue el Monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos.
Actualmente, la fachada occidental está destruida y la del sur fue modificada, conserva los hermosos arcos del piso superior y del Convento sólo queda el claustro.
En ese barrio también se conserva la Casa Talavera, un centro cultural donde se imparten talleres y se realizan conferencias y exposiciones. Este fue el sitio que alojó la primera fábrica de talavera en México.
A un costado existe un altar a Santo Niño de Atocha, levantado hace décadas por los artesanos del lugar que se instalaron para confeccionar atuendos de Niños Dios y que a la fecha se mantienen comercios dedicados a estos vestidos e indumentaria.
Dentro de todo ese ajetreo comercial se encuentra el Café Bagdad, un establecimiento tradicional que todavía reúne a integrantes de la comunidad libanesa a tomar este delicioso aromático árabe.
Quizá no sea el barrio turístico por excelencia, donde los visitantes pasean y admiran sus construcciones o sus plazas, pero La Merced puede presumir su historia, con la esperanza de que algún día pueda ser apreciada en una sola panorámica.

















La Gran Red Ciudadana para la Defensa de México contempla más de seis mil cuatrocientos integrantes distribuidos en alcaldías y distritos de todo el país, según anunció Alejandro Moreno Cárdenas. 
La quinta edición del Festival Internacional San Luis en Primavera reunirá cerca de 110 eventos entre el 28 de marzo y el 4 de abril en la capital potosina, con figuras como Miguel Bosé y Mon Laferte.
La quinta edición del Festival Internacional San Luis en Primavera reunirá cerca de 110 eventos entre el 28 de marzo y el 4 de abril en la capital potosina, con figuras como Miguel Bosé y Mon Laferte. 