Bruselas, 26 May (Notimex).- Bélgica vuelve a encontrarse en el escenario que le dejó 541 días sin gobierno en 2010 tras la confirmación del partido nacionalista flamenco N-VA como primera fuerza política en las elecciones federales y regionales del domingo.
Debido a las especificidades de ese país de 7.8 millón de electores - donde los habitantes de Flandes solo pueden votar en los candidatos de su región, los francófonos de Valonia en los de la suya y los de Bruselas en sus propios -el gobierno federal debe ser formado entre las fuerzas políticas dominantes de cada una de las tres regiones.
Con 33 por ciento de los votos en la región de Flandes, según el último recuento, el N-VA tendrá derecho a 34 asientos en el Parlamento federal, siete más que en la pasada legislatura.
En segundo lugar a nivel nacional, el Partido Socialista, del actual primer ministro, Elio Di Rupo, se mantiene a la cabeza en la región de Valonia con 27 por ciento de los votos, pero perderá tres asientos, pasando a 23 diputados.
El tercer colocado a nivel nacional es el Movimiento Reformador (MR) del actual ministro de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, primer lugar en la región Bruselas Capital, con 27 por ciento de los votos, lo que le dará derecho a seis nuevos asientos, hasta un total de 21.
El problema es que las tres formaciones políticas tienen puntos de vista opuestos y, tras la última reforma del Estado, aprobada en julio de 2013, restan pocas cuestiones negociables.
Las competencias federales serán reducidas a partir del 1 de julio de 2014. Una nueva reforma del Estado afectaría necesariamente a la seguridad social, ya amputada de 15 por ciento de su presupuesto, y pondría en cuestión (la condición de) Bruselas, puntos sensibles para los francófonos, analiza un editorial del diario Le Soir.
Luego de las primeras proyecciones de resultados, el líder del N-VA, el polémico Bart De Wever, afirmó que no pretende llevar el país a una crisis política.
En 2010 su partido terminó por quedarse excluido de la coalición del gobierno pese haber sido el más votado del país, lo que podría volver a ocurrir esta vez, en función de las alianzas negociadas.
Juntos, el PS y los socialistas flamencos del S.PA constituyen la mayor familia política del Parlamento federal, con 36 escaños, seguida de los liberales, con 35 escaños sumando los del MR y de su homólogo flamenco, Open VLD.
La tradición determina que, en los próximos días, el rey Felipe confíe al primer partido del país la misión de negociar un gobierno de coalición.
En su discurso, De Wever dijo que pretende, primeramente, formar una coalición fuerte y lógica a nivel regional para después tratar de defender los intereses flamencos a nivel federal.
Estamos listos para tomar la iniciativa, pero será difícil. La brecha nunca ha sido tan grande entre las democracias del Norte y del Sur, advirtió.
Debido a las especificidades de ese país de 7.8 millón de electores - donde los habitantes de Flandes solo pueden votar en los candidatos de su región, los francófonos de Valonia en los de la suya y los de Bruselas en sus propios -el gobierno federal debe ser formado entre las fuerzas políticas dominantes de cada una de las tres regiones.
Con 33 por ciento de los votos en la región de Flandes, según el último recuento, el N-VA tendrá derecho a 34 asientos en el Parlamento federal, siete más que en la pasada legislatura.
En segundo lugar a nivel nacional, el Partido Socialista, del actual primer ministro, Elio Di Rupo, se mantiene a la cabeza en la región de Valonia con 27 por ciento de los votos, pero perderá tres asientos, pasando a 23 diputados.
El tercer colocado a nivel nacional es el Movimiento Reformador (MR) del actual ministro de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, primer lugar en la región Bruselas Capital, con 27 por ciento de los votos, lo que le dará derecho a seis nuevos asientos, hasta un total de 21.
El problema es que las tres formaciones políticas tienen puntos de vista opuestos y, tras la última reforma del Estado, aprobada en julio de 2013, restan pocas cuestiones negociables.
Las competencias federales serán reducidas a partir del 1 de julio de 2014. Una nueva reforma del Estado afectaría necesariamente a la seguridad social, ya amputada de 15 por ciento de su presupuesto, y pondría en cuestión (la condición de) Bruselas, puntos sensibles para los francófonos, analiza un editorial del diario Le Soir.
Luego de las primeras proyecciones de resultados, el líder del N-VA, el polémico Bart De Wever, afirmó que no pretende llevar el país a una crisis política.
En 2010 su partido terminó por quedarse excluido de la coalición del gobierno pese haber sido el más votado del país, lo que podría volver a ocurrir esta vez, en función de las alianzas negociadas.
Juntos, el PS y los socialistas flamencos del S.PA constituyen la mayor familia política del Parlamento federal, con 36 escaños, seguida de los liberales, con 35 escaños sumando los del MR y de su homólogo flamenco, Open VLD.
La tradición determina que, en los próximos días, el rey Felipe confíe al primer partido del país la misión de negociar un gobierno de coalición.
En su discurso, De Wever dijo que pretende, primeramente, formar una coalición fuerte y lógica a nivel regional para después tratar de defender los intereses flamencos a nivel federal.
Estamos listos para tomar la iniciativa, pero será difícil. La brecha nunca ha sido tan grande entre las democracias del Norte y del Sur, advirtió.

















