Guatemala, 1 Nov (Notimex).- Los guatemaltecos siguieron hoy la tradición del Día de Muertos entre barriletes (cometas) gigantes, tumbas, canciones, rezos, degustación de platos y bebidas típicas.
El presidente Otto Pérez Molina participó de la tradición y, en compañía de su familia, visitó este viernes, Día de Todos los Santos, el Cementerio General San Lázaro de Antigua Guatemala (a 45 kilómetros al oeste de la capital).
El gobernante y la primera dama, Rosa Leal, junto con sus nietos, depositaron flores de color morado y coronas en las tumbas de familiares que reposan en el panteón de la ciudad colonial.
"Vengo a visitar a mi papá (en su tumba), como ha sido la costumbre en los últimos nueve años", dijo el mandatario Pérez Molina a periodistas que lo siguieron en su recorrido por las veredas del camposanto.
Los cementerios de la capital y del resto del país centroamericano, como es tradicional, fueron este día el centro de reuniones familiares.
La música de marimba ?instrumento nacional- y de los mariachis sonó en los panteones de Guatemala, desbordados por los deudos que visitaron las tumbas y "convivieron" con sus difuntos.
Al pie de las tumbas, limpias, pintadas con colores llamativos y cubiertas de flores, los visitantes oraron y recordaron a sus difuntos, y en muchos casos se dieron tiempo para beber y comer en el lugar.
El Cementerio General de la ciudad de Guatemala, el mayor del país, recibió desde la víspera la visita del público que en forma multitudinaria acudió para la celebración del Día de Todos los Santos.
Fuentes de la administración del Cementerio General, ubicado en la populosa zona tres de la ciudad, estimaron que unos dos millones de personas visitarán el panteón este fin de semana.
Comentaron que aunque algunas personas realizan visitas rápidas, otros se quedan mucho tiempo. "Buscan compartir con sus difuntos y por eso se toca música de mariachis y de marimba y se sirven bebidas y comida", agregaron.
En el Cementerio General de la ciudad se escucharon canciones populares guatemaltecas como "Luna de Xelajú" y "Soy de Zacapa", entre otras, así como las rancheras "El Rey", "Amor Eterno" y "Te vas ángel mío", infaltables en el repertorio de mariachis y marimbas.
La comida infaltable es el fiambre, un platillo tradicional de la conmemoración del Día de Muertos que se degusta una vez al año (el 1 y 2 de noviembre).
El fiambre, también conocido como "comida de muertos", es un plato exclusivo de la gastronomía guatemalteca que se empezó a preparar alrededor de 1620.
Este platillo se elabora con jamones, salami, mortadela, salchicha, chorizo extremeño, chorizo negro, butifarra, longaniza, carne prensada, lomo relleno, gallina, queso, espárragos, hongos, pimiento, aceitunas, alcaparras, cebollas curtidas, zanahoria, remolacha, ejotes y lechuga, entre otros.
La otra gran tradición del Día de Muertos en Guatemala es la visita a los pueblos de Santiago Sacatepéquez y Sumpango, en el vecino departamento de Sacatepéquez, al oeste de la capital, para observar el vuelo de los "Barriletes Gigantes".
El presidente de la Asociación de Barrileteros de Santiago Sacatepéquez, José Lino Puac, dijo que la tradición de los barriletes gigantes cumple 114 años y que es una manera de fomentar "la convivencia y la paz entre vivos y muertos".
Se trata de cometas multicolores -de hasta 20 metros de diámetro-, cuya elaboración a cargo de los vecinos de esas comunidades lleva meses de paciente trabajo, que a veces comienza en los meses de mayo y junio.
Los barriletes levantan el vuelo en el cementerio de Santiago Sacatepéquez y en zonas abiertas de Sumpango, ante la admiración de miles de visitantes y turistas extranjeros que se dan cita en el lugar.
El presidente Otto Pérez Molina participó de la tradición y, en compañía de su familia, visitó este viernes, Día de Todos los Santos, el Cementerio General San Lázaro de Antigua Guatemala (a 45 kilómetros al oeste de la capital).
El gobernante y la primera dama, Rosa Leal, junto con sus nietos, depositaron flores de color morado y coronas en las tumbas de familiares que reposan en el panteón de la ciudad colonial.
"Vengo a visitar a mi papá (en su tumba), como ha sido la costumbre en los últimos nueve años", dijo el mandatario Pérez Molina a periodistas que lo siguieron en su recorrido por las veredas del camposanto.
Los cementerios de la capital y del resto del país centroamericano, como es tradicional, fueron este día el centro de reuniones familiares.
La música de marimba ?instrumento nacional- y de los mariachis sonó en los panteones de Guatemala, desbordados por los deudos que visitaron las tumbas y "convivieron" con sus difuntos.
Al pie de las tumbas, limpias, pintadas con colores llamativos y cubiertas de flores, los visitantes oraron y recordaron a sus difuntos, y en muchos casos se dieron tiempo para beber y comer en el lugar.
El Cementerio General de la ciudad de Guatemala, el mayor del país, recibió desde la víspera la visita del público que en forma multitudinaria acudió para la celebración del Día de Todos los Santos.
Fuentes de la administración del Cementerio General, ubicado en la populosa zona tres de la ciudad, estimaron que unos dos millones de personas visitarán el panteón este fin de semana.
Comentaron que aunque algunas personas realizan visitas rápidas, otros se quedan mucho tiempo. "Buscan compartir con sus difuntos y por eso se toca música de mariachis y de marimba y se sirven bebidas y comida", agregaron.
En el Cementerio General de la ciudad se escucharon canciones populares guatemaltecas como "Luna de Xelajú" y "Soy de Zacapa", entre otras, así como las rancheras "El Rey", "Amor Eterno" y "Te vas ángel mío", infaltables en el repertorio de mariachis y marimbas.
La comida infaltable es el fiambre, un platillo tradicional de la conmemoración del Día de Muertos que se degusta una vez al año (el 1 y 2 de noviembre).
El fiambre, también conocido como "comida de muertos", es un plato exclusivo de la gastronomía guatemalteca que se empezó a preparar alrededor de 1620.
Este platillo se elabora con jamones, salami, mortadela, salchicha, chorizo extremeño, chorizo negro, butifarra, longaniza, carne prensada, lomo relleno, gallina, queso, espárragos, hongos, pimiento, aceitunas, alcaparras, cebollas curtidas, zanahoria, remolacha, ejotes y lechuga, entre otros.
La otra gran tradición del Día de Muertos en Guatemala es la visita a los pueblos de Santiago Sacatepéquez y Sumpango, en el vecino departamento de Sacatepéquez, al oeste de la capital, para observar el vuelo de los "Barriletes Gigantes".
El presidente de la Asociación de Barrileteros de Santiago Sacatepéquez, José Lino Puac, dijo que la tradición de los barriletes gigantes cumple 114 años y que es una manera de fomentar "la convivencia y la paz entre vivos y muertos".
Se trata de cometas multicolores -de hasta 20 metros de diámetro-, cuya elaboración a cargo de los vecinos de esas comunidades lleva meses de paciente trabajo, que a veces comienza en los meses de mayo y junio.
Los barriletes levantan el vuelo en el cementerio de Santiago Sacatepéquez y en zonas abiertas de Sumpango, ante la admiración de miles de visitantes y turistas extranjeros que se dan cita en el lugar.

















