Temascalcingo, México, 3 Junio 2021.- El jueves de Corpus Christi es una tradición católica que se remonta hasta la edad media, pero que en México, debido al sincretismo cultural, se le ha tomado como una actividad cultural para pedir mejoras en la cosecha de los agricultores.
En nuestro país, se origina con el sincretismo de las culturas prehispánicas y la introducción de la tradición española, pues eran los campesinos que, durante la época colonial, hacían una procesión a la catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
En este recorrido, iban acompañados de sus mulas que cargaban sus cosechas, y tenían como propósito ofrecerlas en señal de agradecimiento por la buena siembra que habían obtenido en ese año.
A partir de entonces, en el Jueves de Corpus Christi, a los niños se les vestía con prendas indígenas hechas a base de manta, además de que se obsequiaba mulas hechas de hojas de plátano o barro, con sus pequeñas cargas.
Sin embargo, en Temascalcingo, municipio ubicado al norte del Estado de México, y que colinda con Amealco, la tradición es diferente, pero tiene el mismo propósito.
Es llamada Fiesta de Xitas de Corpus, donde se conjugan tradiciones mazahuas y otomíes con la celebración de Corpus Christi. El propósito es realizar una petición para que el ciclo agrícola resulte prometedor y haya buenas lluvias.
Se hace un carnaval donde los Viejos de Corpus recorren los 15 barrios del municipio, ataviados con máscaras hechas a base de quiote e ixtle (tronco y fibra del maguey), que son lo característico de esta celebración.
Van danzando al ritmo de tambores y violines, y los habitantes les agradecen el trabajo ritual que hacen ofreciéndoles ofrecen pulque, maíz, tortillas, fruta o dulces.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, esta singular tradición se remonta hasta 1913, debido a una mala cosecha que provocó hambruna y enfermedades, donde se reunieron algunos líderes mazahuas y otomíes para solicitar “ayuda divina”.
Para demostrar humildad, cubrieron sus rostros con las características máscaras, haciendo oración toda la víspera del Jueves de Corpus Christi, para que al día siguiente, recorrieron el pueblo en procesión, solicitando al cielo una buena cosecha.
A pesar de la pandemia, esta tradición prevalece, pues los jóvenes siguen mostrando interés en la misma, además de que cada año aún reciben visitas de todo el estado, incluso de diferentes partes del país.
En nuestro país, se origina con el sincretismo de las culturas prehispánicas y la introducción de la tradición española, pues eran los campesinos que, durante la época colonial, hacían una procesión a la catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
En este recorrido, iban acompañados de sus mulas que cargaban sus cosechas, y tenían como propósito ofrecerlas en señal de agradecimiento por la buena siembra que habían obtenido en ese año.
A partir de entonces, en el Jueves de Corpus Christi, a los niños se les vestía con prendas indígenas hechas a base de manta, además de que se obsequiaba mulas hechas de hojas de plátano o barro, con sus pequeñas cargas.
Sin embargo, en Temascalcingo, municipio ubicado al norte del Estado de México, y que colinda con Amealco, la tradición es diferente, pero tiene el mismo propósito.
Es llamada Fiesta de Xitas de Corpus, donde se conjugan tradiciones mazahuas y otomíes con la celebración de Corpus Christi. El propósito es realizar una petición para que el ciclo agrícola resulte prometedor y haya buenas lluvias.
Se hace un carnaval donde los Viejos de Corpus recorren los 15 barrios del municipio, ataviados con máscaras hechas a base de quiote e ixtle (tronco y fibra del maguey), que son lo característico de esta celebración.
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De acuerdo con el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, esta singular tradición se remonta hasta 1913, debido a una mala cosecha que provocó hambruna y enfermedades, donde se reunieron algunos líderes mazahuas y otomíes para solicitar “ayuda divina”.
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Las carreteras de Nopala de Villagrán presentan deterioro severo con baches de hasta un metro que los vecinos rellenan con tepetate ante la inacción municipal.
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