Amealco de Bonfil, 7 de abril de 2026. —A catorce meses del arranque formal del proceso electoral en Querétaro, Amealco de Bonfil se perfila como uno de los municipios donde la disputa por la alcaldía será más intensa y donde los movimientos opositores comenzaron antes que en otras demarcaciones queretanas.
El alcalde Óscar Pérez Martínez, abanderado de Movimiento Ciudadano (MC) y artífice de la primera alternancia política en el Pueblo Mágico, llega al ecuador de su gestión con la aprobación más baja del estado, denuncias formales presentadas por una regidora de su propio cabildo y un escenario donde el grupo político del exalcalde Rosendo Anaya Aguilar mueve fichas desde la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SEDEA) para recuperar el control panista del municipio, en un terreno marcado por una guerra interna que arrastra desde 2024.
Las mediciones de la consultora Demoscopia Digital ubican al edil amealcense en 53.8 por ciento de aprobación al cierre de marzo de 2026, una cifra que se ha mantenido en el último escalón del ranking estatal durante los últimos meses.
En julio del año pasado, el mismo instrumento ya lo colocaba como el peor evaluado de los 18 municipios queretanos, un patrón que adquiere relevancia política frente al panorama electoral rumbo a 2027 que comienza a tomar forma en la entidad. Hasta el momento, la presidencia municipal de Amealco no ha emitido postura sobre los resultados de las encuestas independientes.
El desgaste interno: denuncias por nepotismo y recortes al campo
Más allá del bajo desempeño demoscópico, el desgaste de Óscar Pérez tiene un componente que pesa entre el electorado tradicional: los señalamientos públicos provenientes de su propio cabildo.
La regidora Anel López Ruiz documentó en febrero pasado, ante el órgano interno de control, un conjunto de irregularidades que detalló durante una conferencia de prensa, entre ellas que la hija del alcalde funge simultáneamente como directora operativa y presidenta del Sistema Municipal DIF con salario, cuando en administraciones anteriores ese cargo era honorífico, según expuso la edil.

La regidora también señaló el uso privado del gimnasio municipal por una familiar de una directora, así como la falta de rendición de cuentas sobre 14 millones de pesos asignados a grupos vulnerables. Estos señalamientos quedaron consignados en la denuncia formal por nepotismo y corrupción en Amealco.
El segundo frente abierto es presupuestal. De acuerdo con cifras presentadas por la propia regidora, el presupuesto 2026 del municipio recortó 1.4 millones de pesos al desarrollo agropecuario y 5.6 millones al desarrollo social, en una demarcación donde la agricultura es el principal sustento de las comunidades rurales y donde San Ildefonso y Santiago Mexquititlán concentran la población indígena en mayor situación de vulnerabilidad.
En paralelo, la Secretaría Particular del alcalde recibió una partida nueva e independiente de 15 millones 097 mil 455 pesos, según el desglose contenido en el reporte sobre los recortes presupuestales en Amealco. La asignación, contestada en cabildo, alimenta el discurso de oposición que ya circula entre los aspirantes a sucederlo.
El peso de Rosendo Anaya y la operación desde la SEDEA
En la oposición panista, el actor con mayor capital político acumulado y mayor capacidad operativa no es un aspirante directo, sino el padrino.
Rosendo Anaya Aguilar gobernó Amealco en tres ocasiones (2009-2012, 2015-2018 y 2018-2021), fue diputado local por el VIII Distrito en la LVII Legislatura del Estado y, desde septiembre de 2021, encabeza la SEDEA por designación del gobernador Mauricio Kuri González.
Desde esa posición administra la política agropecuaria estatal y los programas que aterrizan en las comunidades rurales del sur del estado, incluido el propio Amealco, donde Óscar Pérez lleva apenas catorce meses ejecutando recursos cada vez más recortados al campo.
El control de la SEDEA ha permitido al exalcalde mantener interlocución directa con líderes comuneros, ejidatarios y operadores territoriales en las 74 comunidades del municipio, una estructura que tres trienios de gobierno municipal afianzaron.
En los corrillos políticos amealcenses, esa operación se interpreta como el camino que el actual secretario estaría allanando para una candidatura familiar en 2027: la de su hija Areli Anaya, cuyo nombre comenzó a circular en abril como una de las dos opciones femeninas que el PAN baraja para la alcaldía.
La otra es Verónica Hernández. En el escenario masculino, los nombres que han sonado son Lucio Obregón —histórico operador panista en el municipio— y Juan Aguilar Herrera, quien fue presidente municipal interino y figura cercana al grupo Anaya. Hasta el momento, ninguno de los perfiles ha confirmado públicamente su intención de competir.
La guerra interna que viene de 2024
La aparente fortaleza panista en Amealco esconde una fractura que el propio resultado electoral de 2024 hizo evidente. En aquella contienda, René Mejía Montoya buscó la reelección bajo la coalición PAN-PRI con la confianza de que la suma de ambos institutos garantizaba el triunfo en un municipio donde la oposición había gobernado durante una década.
La coalición perdió por la fragmentación del voto frente a Movimiento Ciudadano. En los círculos políticos amealcenses se atribuye buena parte de esa derrota a la operación que, según versiones que han circulado dentro del propio PAN local, Rosendo Anaya y Verónica Hernández habrían realizado en sentido contrario al esfuerzo coaligado, una postura interna que habría debilitado la estructura de Mejía Montoya en zonas clave de la cabecera municipal y de las comunidades indígenas.
Hasta el momento, ni el actual titular de la SEDEA ni Hernández se han pronunciado sobre los señalamientos que fueron evidentes y que circulan en los corrillos panistas.
Esa lectura interna explica por qué la posible postulación de Areli Anaya en 2027 no es una decisión aritmética sino política: significaría premiar al grupo que, a juicio de un sector del PAN local, contribuyó a la pérdida del municipio dos años antes.
En ese escenario, el regreso de René Mejía Montoya a la contienda —con o sin las siglas del PAN-PRI— se mediría por algo más que su trayectoria. Mejía concluyó su administración 2021-2024 con 31 de 33 compromisos cumplidos, deuda cero y un crecimiento turístico del 200 por ciento, cifras que reportó en su tercer informe de gobierno.
Pero el factor que pesa hoy entre los operadores priistas no son los números de su gestión, sino el cálculo de si tiene incentivos para devolver el golpe interno y trabajar en contra de una candidatura del grupo Anaya, cobrando con la misma moneda lo ocurrido en 2024.
El nuevo método del PAN nacional, anunciado en marzo, complica todavía más la lectura. Acción Nacional definirá sus candidaturas de 2027 mediante encuestas y aplicaciones digitales abiertas a no militantes, un modelo que en Amealco abre la puerta a perfiles externos al núcleo Anaya y que podría reactivar la operación de los grupos que se sintieron desplazados en 2024.
El PRI, por su parte, opera con su esquema de "Defensores de México" presentado a nivel nacional, una figura territorial que en municipios como Amealco se traduce en el reactivamento de los operadores priistas que acompañaron a Mejía durante sus tres años de gestión.
Morena: la jugada en las comunidades indígenas
En la elección de 2024, la coalición Morena-PVEM-PT postuló a Ma. de la Luz García Santiago, perfil con trayectoria docente en educación básica e indígena y militancia desde el PRD de los años ochenta.
La votación obtenida no alcanzó para disputar la presidencia, pero dejó una estructura territorial que Morena no había tenido históricamente en Amealco. Para 2027, la pregunta interna en el partido guinda es si repite perfil o apuesta por un cuadro más joven que capitalice el descontento documentado en San Ildefonso y Santiago Mexquititlán, justo donde los recortes presupuestales del actual gobierno han generado mayor inconformidad.
Si los recortes al desarrollo agropecuario y al desarrollo social siguen golpeando a las comunidades indígenas durante el resto de 2026, Morena podría ser el receptor natural de ese voto de castigo, en un municipio donde el componente indígena define márgenes históricamente cerrados.
Lo que dice la gente en las comunidades
En recorridos recientes por la cabecera municipal y comunidades como San Ildefonso Tultepec, donde el propio alcalde entregó hace tres semanas siete obras de infraestructura social por casi 6 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISM), el discurso ciudadano se divide.
Por un lado, hay reconocimiento a la entrega de patrullas, ambulancias, camiones recolectores y equipo contra incendios que el alcalde ha presentado en eventos públicos. Por el otro, persiste la queja sobre la atención diferenciada a colectivos y personas que no apoyaron la campaña de Movimiento Ciudadano en 2024, tal como lo planteó la regidora Anel López Ruiz cuando un grupo de mujeres artesanas otomíes le pidió auxilio porque, según relataron, se les impide exhibir y vender su artesanía en espacios públicos del Pueblo Mágico.
El propio informe de cierre de año del alcalde reconoció que en 2026 el municipio ejercerá un presupuesto de 135 millones de pesos, 15 millones menos que en 2025, una caída que el edil atribuye a la asignación estatal pero que sus opositores leen como un margen reducido para entregar resultados visibles en el último año de gestión, justo cuando las precampañas comiencen a calentarse.
¿Quién va arriba en Amealco rumbo a 2027?
A catorce meses del arranque formal del proceso electoral en Querétaro, el escenario amealcense se mueve sobre cuatro ejes cruzados: la decisión interna de Movimiento Ciudadano sobre si reelegir a Óscar Pérez o reemplazarlo con un perfil sin desgaste, la capacidad de Rosendo Anaya para imponer a su hija Areli como candidata del PAN desde la SEDEA, el cálculo de René Mejía Montoya sobre si conviene regresar a la contienda o replicar la operación interna de 2024 en sentido contrario, y la habilidad de Morena para capitalizar el voto de castigo en las comunidades indígenas afectadas por los recortes presupuestales.
Los próximos seis meses, cuando los partidos abran formalmente sus procesos de selección de candidaturas, definirán si Amealco consolida la alternancia inaugurada en 2024 con una segunda gestión de Movimiento Ciudadano, si el PAN logra cerrar filas detrás de un solo perfil capaz de recuperar el municipio, o si la guerra interna de la oposición termina por dejar el Pueblo Mágico en manos de quien mejor capitalice el desgaste ajeno.






Policía Municipal acordonó la zona; la Guardia Nacional asumió el caso por tratarse de vía federal. 








