Nopala de Villagrán, Hidalgo, 6 de abril de 2026. —La carretera que conecta Polotitlán, en el Estado de México, con los municipios hidalguenses de Huichapan y Nopala de Villagrán está hecha pedazos, y con ella las terracerías que comunican a las comunidades rurales de las tres demarcaciones.
En el tramo entre El Fresno y Las Cruces, los baches alcanzan un metro de diámetro y profundidades de hasta 40 centímetros, al grado de que los propios vecinos han tenido que cargar tepetate en sus camionetas y rellenar los hoyos por cuenta propia ante la omisión absoluta de las tres presidencias municipales responsables del corredor.
Las tres alcaldías están encabezadas por mujeres. Diana Moreno Rea gobierna Nopala de Villagrán por Morena, el mismo partido que encabeza el gobierno de Hidalgo y la Federación. Yeymi Solís Zavala preside Huichapan desde 2024 vinculada a la alianza Morena-Nueva Alianza, también en sintonía con el gobierno estatal hidalguense y federal.

Teresita Sánchez Bárcena gobierna Polotitlán desde 2025 por la coalición Fuerza y Corazón por México, integrada por el PRI y el PAN, en un Estado de México administrado por Morena.
Dos alcaldesas morenistas incapaces de gestionar con los suyos en los niveles superiores de gobierno, y una priista-panista políticamente aislada de los dos gobiernos estatales y del federal, todos ellos en manos de Morena. El resultado es el mismo: abandono.
En Nopala de Villagrán, los señalamientos apuntan de manera directa a Diana Moreno Rea, a quien vecinos y productores agrícolas atribuyen una evidente falta de capacidad de gestión. Resulta particularmente inexplicable, a juicio de los habitantes consultados, que una presidenta municipal emanada de Morena no haya sido capaz de obtener recursos del gobierno de Hidalgo ni de la Federación, ambos gobernados por su propio partido.

La alcaldesa no ha tocado las puertas que debería tocar, no ha presentado los expedientes técnicos que el caso exige y tampoco ha sumado fuerza política con sus homólogas de Huichapan y Polotitlán para plantear una gestión conjunta. El resultado está a la vista en cada hoyo de la carpeta asfáltica.
El caso de Huichapan no es distinto. A juicio de los habitantes, Yeymi Solís Zavala, aliada política del gobernador hidalguense y de la Federación, tampoco ha sabido traducir esa coincidencia partidista en obra concreta para el corredor ni para las terracerías que comunican a las comunidades rurales del municipio.
En Polotitlán, en opinión de los vecinos consultados, Teresita Sánchez Bárcena enfrenta el obstáculo adicional de gobernar en una entidad administrada por una fuerza política opuesta, pero ello no exime a su administración de la responsabilidad de gestionar ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes federal ni de coordinarse con sus pares hidalguenses.

El abandono no se limita al corredor principal. Las carreteras de terracería que colindan entre comunidades de los tres municipios se encuentran igualmente en pésimo estado, según denuncian los habitantes de la zona rural.
Son los caminos por los que los productores mueven sus cosechas hacia el asfalto, por los que los niños llegan a las escuelas y por los que las familias acceden a servicios básicos de salud.
Cuando llueve, muchos de esos tramos se vuelven intransitables. Cuando no llueve, el polvo y los surcos profundos destrozan vehículos particulares, camionetas de carga y hasta las unidades del transporte rural.

El costo lo pagan las familias del campo de ambas entidades. Productores de la región utilizan la carretera interestatal para sacar cosechas, mover ganado y trasladar insumos a los mercados regionales.
Transportistas reportan daños constantes en suspensiones, amortiguadores, rines y llantas. Los tiempos de traslado se han multiplicado porque avanzar a velocidad normal por el tramo Fresno-Las Cruces significa destrozar el vehículo.
Algunos automovilistas prefieren rodear por rutas alternas más largas antes que someter sus unidades al castigo cotidiano.

Lo que exigen los vecinos ya no es bacheo. Bacheo es lo que ellos mismos están haciendo con tepetate, pala y camionetas particulares. Lo que demandan es reconstrucción integral de la carpeta asfáltica —con base hidráulica, drenaje y señalización— y rehabilitación seria de las terracerías intercomunitarias que conectan rancherías y ejidos.
La demanda se ha planteado una y otra vez ante las tres presidencias municipales sin que ninguna haya entregado calendario de obra, monto presupuestal asignado ni fecha comprometida.
En opinión de los afectados, la coincidencia partidista entre Nopala, Huichapan, el gobierno de Hidalgo, el gobierno del Estado de México y la Federación debería haber sido el escenario ideal para una gestión eficaz.

Que el corredor siga destrozado en esas condiciones es, para los habitantes de la zona, la prueba más clara de que el problema no es de color partidista sino de incapacidad de gestión de quienes ocupan las presidencias municipales.
Hasta el momento, los ayuntamientos de Nopala de Villagrán, Huichapan y Polotitlán no han emitido postura pública sobre el estado del tramo ni sobre las gestiones realizadas ante las secretarías de infraestructura de Hidalgo y del Estado de México.

Tampoco se ha obtenido respuesta de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes federal respecto a si la vía está contemplada en el programa de conservación carretera del presente ejercicio.














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