Colima, 10 Jul. (Notimex).- La parota, cuyo nombre científico es Enterolobium cyclocarpun, es un árbol endémico de la región que en el estado mereció un decreto gubernamental para su conservación y protección.
“Es complicado hacer un conteo exacto, y por eso no tenemos aún la cantidad de árboles de parota que hay en Colima, pero formará parte del inventario estatal forestal”, señaló el gerente estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), David Rodríguez Brizuela.
Entrevistado por Notimex, explicó que la parota es un árbol majestuoso, que llama la atención por su copa amplia y relucientemente verde cuando comienza a florear.
Pero también por su altura, que en promedio es de 20 a 30 metros de altura, aunque hay ejemplares que alcanzan hasta 45 metros, con un diámetro de tronco que incluso llega a rebasar cuatro metros, a la altura del pecho.
“Pertenece a la familia de las mimosáceas, originario de América tropical, y debido a que su hábitat más propicio es por abajo de los 500 metros sobre el nivel del mar, existe una gran cantidad de ejemplares en áreas urbanas del estado que están precisamente sobre ese nivel”, manifestó.
Con un tronco recto que llega a alcanzar hasta 15 metros, la parota es un árbol altamente codiciado por la durabilidad de su madera, por lo que en Colima tiene una gran demanda para la fabricación de muebles y es el único estado del país en el que la madera de parota se considera como fina, explicó Rodríguez Brizuela.
Asimismo, dijo, tiene un alto potencial en programas de reforestación, para la restauración de suelos en zonas degradadas.
“Su majestuosidad es decorativa en áreas verdes, debido a su enorme copa y elegante follaje, por lo que existe una gran cantidad de ejemplares en áreas urbanas del estado, de modo que la sociedad y el gobierno consideran a la parota una especie emblemática de Colima”, destacó.
Recordó que cuando derriban un ejemplar de esta especie, la sociedad ejerce una fuerte crítica y presión, el 11 de agosto de 2011, el gobernador Mario Anguiano Moreno emitió un decreto en el que la parota fue declarada especie protegida y emblemática.
Tal decreto tiene como objetivo el manejo sustentable, la protección, la conservación, el aprovechamiento y la reproducción de esa especie, con la participación de los tres órdenes de gobierno, dueños y proveedores de terrenos agrícolas que cuenten con esa especie.
Con la declaratoria de especie protegida, las actividades de poda, trasplante y tala de árboles a realizarse en terrenos privados, deben ejecutarse bajo las técnicas previstas para esas actividades y previo cumplimiento de las disposiciones del propio decreto.
Asimismo, establece que en terrenos donde se pretenda realizar un aprovechamiento de cualquier tipo y que cuente con parotas, sobre todo fraccionamientos, los responsables deberán presentar a la autoridad ambiental responsable un programa de reforestación y un programa de manejo.
Entre otras acciones y medidas, señala también que a quien incumpla las medidas impuestas por la autorización de derribo de especímenes de parota, se le impondrá sanción de 50 árboles por árbol dañado o derribado y multa de 600 a 15 mil salarios mínimo, además de las sanciones establecidas en el Código Penal del estado.
Sin embargo, el decreto de agosto de 2011 aclara que la declaratoria de protección de la parota “no va encaminada a la prohibición absoluta del aprovechamiento de la especie, sino a emprender acciones que mejoren y aumenten su población en el estado, así como su aprovechamiento dentro del marco de la sustentabilidad ambiental”.
Con la emisión del mencionado decreto, fue reformada la Ley Ambiental para el Desarrollo Sustentable del Estado, que en su capítulo III fija las sanciones administrativas, mismas que además de la infracción económica y reposición de ejemplares, marca la clausura del predio en cuestión y hasta la cárcel para el infractor.
También se reformó el Código Penal del estado, que en su sección quinta señala los delitos contra el medio ambiente y las sanciones que se impondrán a quienes incurran en ellos.
“La protección de la parota es amplia, y mientras las autoridades ambientales hacen su parte, en la Conafor se produce planta de esta especie, con el objetivo de repartirla gratuitamente entre las personas o asociaciones civiles que lo soliciten, así como para ser plantadas en el evento anual de reforestación social”, detalló David Rodríguez.
Sobre el futuro de la parota, el funcionario federal indicó que día a día se fomenta su plantación en toda área verde del estado, por lo que se busca su proliferación, además de que se mantiene un buen estatus fitosanitario forestal en general, a pesar de que existe presencia de diversas plagas.
En el caso específico de las parotas, resaltó, se ha detectado la presencia de un hongo entomopatógeno, identificado científicamente como Lasiodiplodia theobromae, y una de las características del mismo es que se ha presentado en zonas forestales perturbadas por el hombre, como el uso de la ganadería y agricultura de temporal, principalmente.
“En ese sentido, la Conafor se encarga de apoyar a los silvicultores de Colima para el control de las mismas, a través del Programa de Saneamiento Forestal, que anualmente apoya alrededor de 500 hectáreas con tratamientos fitosanitarios y mantiene un monitoreo permanente de las áreas forestales”, expuso.
“Es complicado hacer un conteo exacto, y por eso no tenemos aún la cantidad de árboles de parota que hay en Colima, pero formará parte del inventario estatal forestal”, señaló el gerente estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), David Rodríguez Brizuela.
Entrevistado por Notimex, explicó que la parota es un árbol majestuoso, que llama la atención por su copa amplia y relucientemente verde cuando comienza a florear.
Pero también por su altura, que en promedio es de 20 a 30 metros de altura, aunque hay ejemplares que alcanzan hasta 45 metros, con un diámetro de tronco que incluso llega a rebasar cuatro metros, a la altura del pecho.
“Pertenece a la familia de las mimosáceas, originario de América tropical, y debido a que su hábitat más propicio es por abajo de los 500 metros sobre el nivel del mar, existe una gran cantidad de ejemplares en áreas urbanas del estado que están precisamente sobre ese nivel”, manifestó.
Con un tronco recto que llega a alcanzar hasta 15 metros, la parota es un árbol altamente codiciado por la durabilidad de su madera, por lo que en Colima tiene una gran demanda para la fabricación de muebles y es el único estado del país en el que la madera de parota se considera como fina, explicó Rodríguez Brizuela.
Asimismo, dijo, tiene un alto potencial en programas de reforestación, para la restauración de suelos en zonas degradadas.
“Su majestuosidad es decorativa en áreas verdes, debido a su enorme copa y elegante follaje, por lo que existe una gran cantidad de ejemplares en áreas urbanas del estado, de modo que la sociedad y el gobierno consideran a la parota una especie emblemática de Colima”, destacó.
Recordó que cuando derriban un ejemplar de esta especie, la sociedad ejerce una fuerte crítica y presión, el 11 de agosto de 2011, el gobernador Mario Anguiano Moreno emitió un decreto en el que la parota fue declarada especie protegida y emblemática.
Tal decreto tiene como objetivo el manejo sustentable, la protección, la conservación, el aprovechamiento y la reproducción de esa especie, con la participación de los tres órdenes de gobierno, dueños y proveedores de terrenos agrícolas que cuenten con esa especie.
Con la declaratoria de especie protegida, las actividades de poda, trasplante y tala de árboles a realizarse en terrenos privados, deben ejecutarse bajo las técnicas previstas para esas actividades y previo cumplimiento de las disposiciones del propio decreto.
Asimismo, establece que en terrenos donde se pretenda realizar un aprovechamiento de cualquier tipo y que cuente con parotas, sobre todo fraccionamientos, los responsables deberán presentar a la autoridad ambiental responsable un programa de reforestación y un programa de manejo.
Entre otras acciones y medidas, señala también que a quien incumpla las medidas impuestas por la autorización de derribo de especímenes de parota, se le impondrá sanción de 50 árboles por árbol dañado o derribado y multa de 600 a 15 mil salarios mínimo, además de las sanciones establecidas en el Código Penal del estado.
Sin embargo, el decreto de agosto de 2011 aclara que la declaratoria de protección de la parota “no va encaminada a la prohibición absoluta del aprovechamiento de la especie, sino a emprender acciones que mejoren y aumenten su población en el estado, así como su aprovechamiento dentro del marco de la sustentabilidad ambiental”.
Con la emisión del mencionado decreto, fue reformada la Ley Ambiental para el Desarrollo Sustentable del Estado, que en su capítulo III fija las sanciones administrativas, mismas que además de la infracción económica y reposición de ejemplares, marca la clausura del predio en cuestión y hasta la cárcel para el infractor.
También se reformó el Código Penal del estado, que en su sección quinta señala los delitos contra el medio ambiente y las sanciones que se impondrán a quienes incurran en ellos.
“La protección de la parota es amplia, y mientras las autoridades ambientales hacen su parte, en la Conafor se produce planta de esta especie, con el objetivo de repartirla gratuitamente entre las personas o asociaciones civiles que lo soliciten, así como para ser plantadas en el evento anual de reforestación social”, detalló David Rodríguez.
Sobre el futuro de la parota, el funcionario federal indicó que día a día se fomenta su plantación en toda área verde del estado, por lo que se busca su proliferación, además de que se mantiene un buen estatus fitosanitario forestal en general, a pesar de que existe presencia de diversas plagas.
En el caso específico de las parotas, resaltó, se ha detectado la presencia de un hongo entomopatógeno, identificado científicamente como Lasiodiplodia theobromae, y una de las características del mismo es que se ha presentado en zonas forestales perturbadas por el hombre, como el uso de la ganadería y agricultura de temporal, principalmente.
“En ese sentido, la Conafor se encarga de apoyar a los silvicultores de Colima para el control de las mismas, a través del Programa de Saneamiento Forestal, que anualmente apoya alrededor de 500 hectáreas con tratamientos fitosanitarios y mantiene un monitoreo permanente de las áreas forestales”, expuso.
















Arsenal decomisado que incluye armas largas, 18 cargadores y 900 cartuchos tras la agresión armada. Foto: Seguridad Pública Sinaloa.
Arsenal decomisado que incluye armas largas, 18 cargadores y 900 cartuchos tras la agresión armada. Foto: Seguridad Pública Sinaloa. 
