Caracas, 12 Nov (Notimex).- La superación de la crisis de estancamiento con inflación que amenaza a Venezuela requiere de una reorientación de la política económica de importación masiva y endeudamiento externo, afirmó hoy el economista Víctor Álvarez.
"Tanto las importaciones como los endeudamientos son los generadores de este fenómeno que acecha al país, precisó Álvarez, directivo e investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), en diálogo con Notimex.
Álvarez señaló que por ello el país debe encaminarse a reactivar las capacidades productivas ya instaladas que se encuentran ociosas, debido al desplazamiento que sufrió la producción nacional por las crecientes importaciones con un dólar oficial subsidiado.
"Al reactivar el aparato productivo interno se podrán crear millares de puestos de trabajos productivos los cuales generarían una abundante oferta de bienes y servicios nacionales", sostuvo el ex catedrático de la pública Universidad Central de Venezuela (UCV).
Agregó que ello permitiría sustituir importaciones y diversificar la oferta exportable, con un saldo de divisas favorable, y contribuiría a aliviar la presión de empleo que se mantiene sobre la nómina pública y a reducir las presiones sobre el déficit fiscal.
El analista recalcó que "por otra parte, habría también que reducir a su mínima expresión el financiamiento del gasto público a través del Banco Central de Venezuela (BCV), evitando las emisiones de dinero inorgánico que propagan la inflación".
Álvarez advirtió que si la monetización del déficit fiscal se convierte en una práctica reiterada, habrá más inflación, pues la expansión de la liquidez monetaria sin respaldo, se traduce en un deterioro del poder de compra de la moneda.
"En la práctica se trata de un impuesto inflacionario que recae con más peso sobre la capacidad de compra de los sectores que viven de un salario fijo y eso es lo que estamos viviendo actualmente", aseveró el catedrático retirado.
Comentó el economista que lograr estos objetivos pasa por plantear metas muy claras, como que "el aporte de la manufactura al Producto Interno Bruto (PIB) debería subir del 14 por ciento, al 20 por ciento que recomiendan los indicadores de desarrollo industrial".
Asimismo dijo que la agricultura debería pasar de 4.0 a 12 por ciento del PIB, para así lograr los objetivos de seguridad y soberanía alimentaria y reducir las importaciones que sólo benefician a los países que nos venden alimentos.
Afirmó finalmente que a través de una adecuada combinación de incentivos de política económica se elevaría el indicador de densidad industrial de 0.25 establecimientos industriales por cada mil habitantes, a uno por cada mil en los próximos años.
"Esto se traduciría en la abundante producción nacional que se requiere para conjurar la actual amenaza de estancamiento con inflación que pesa sobre el país", sentenció Álvarez.
"Tanto las importaciones como los endeudamientos son los generadores de este fenómeno que acecha al país, precisó Álvarez, directivo e investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), en diálogo con Notimex.
Álvarez señaló que por ello el país debe encaminarse a reactivar las capacidades productivas ya instaladas que se encuentran ociosas, debido al desplazamiento que sufrió la producción nacional por las crecientes importaciones con un dólar oficial subsidiado.
"Al reactivar el aparato productivo interno se podrán crear millares de puestos de trabajos productivos los cuales generarían una abundante oferta de bienes y servicios nacionales", sostuvo el ex catedrático de la pública Universidad Central de Venezuela (UCV).
Agregó que ello permitiría sustituir importaciones y diversificar la oferta exportable, con un saldo de divisas favorable, y contribuiría a aliviar la presión de empleo que se mantiene sobre la nómina pública y a reducir las presiones sobre el déficit fiscal.
El analista recalcó que "por otra parte, habría también que reducir a su mínima expresión el financiamiento del gasto público a través del Banco Central de Venezuela (BCV), evitando las emisiones de dinero inorgánico que propagan la inflación".
Álvarez advirtió que si la monetización del déficit fiscal se convierte en una práctica reiterada, habrá más inflación, pues la expansión de la liquidez monetaria sin respaldo, se traduce en un deterioro del poder de compra de la moneda.
"En la práctica se trata de un impuesto inflacionario que recae con más peso sobre la capacidad de compra de los sectores que viven de un salario fijo y eso es lo que estamos viviendo actualmente", aseveró el catedrático retirado.
Comentó el economista que lograr estos objetivos pasa por plantear metas muy claras, como que "el aporte de la manufactura al Producto Interno Bruto (PIB) debería subir del 14 por ciento, al 20 por ciento que recomiendan los indicadores de desarrollo industrial".
Asimismo dijo que la agricultura debería pasar de 4.0 a 12 por ciento del PIB, para así lograr los objetivos de seguridad y soberanía alimentaria y reducir las importaciones que sólo benefician a los países que nos venden alimentos.
Afirmó finalmente que a través de una adecuada combinación de incentivos de política económica se elevaría el indicador de densidad industrial de 0.25 establecimientos industriales por cada mil habitantes, a uno por cada mil en los próximos años.
"Esto se traduciría en la abundante producción nacional que se requiere para conjurar la actual amenaza de estancamiento con inflación que pesa sobre el país", sentenció Álvarez.

















