William Shakespeare dejó a la posteridad “Mucho ruido y pocas nueces”

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
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Guanajuato, 16 Oct. (Notimex).- Del dramaturgo inglés William Shakespeare (1564-1616), llegó al 42 Festival Internacional Cervantino (FIC) la obra “Mucho ruido y pocas nueces”, una comedia de enredos amorosos montada por la francesa Compagnie Hypermobile.

Con esta pieza del también poeta, hijo de John Shakespeare, la Compagnie Hypermobile, fundada en 2004, participa en el proyecto “Shakespeare 450” del FIC.

Clément Poirée dirige a un cuadro de actores, integrado tanto por experimentados, como recién egresados de algunas de las más reputadas escuelas y academias de actuación que se pueden hallar hoy en día en Europa.

“Mucho ruido y pocas nueces”, que la víspera tuvo la primera de dos funciones programadas en el Teatro Juárez de esta ciudad, donde hoy ofrecerá la segunda, tiene todo el encanto de las llamadas “piezas ligeras” de Shakespeare, como la consideran muchos críticos y dramaturgos. Esa cualidad es, sin embargo, la que le granjeó el reconocimiento de los asistentes a ese foro.

Esa “ligereza” es la que ha conquistado a las audiencias de numerosas naciones alrededor del mundo y en esta ocasión, tocó a la Compagnie Hypermobile presentarla para poner en relieve que se trata de un texto de enredos amorosos que en su hechura tiene la misma crudeza verbal, el mismo humor e idéntica profundidad que el resto de las obras escritas por el genio de Avon.

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

A lo largo de la trama, “Hero” y “Claudio” se disponen a casarse, pero una serie de intrigas estropean la boda al tiempo que la gente conspira para que “Benedict” y “Beatriz”, quienes tienen aversión por el matrimonio, se desposen.

Hay canto, risas, una amenaza constante de duelo, muerte y traición, aunque en el fondo, como el título de la obra lo indica, no pasa nada.

No obstante lo anterior, el éxito cosechado anoche no habría sido del todo posible sin la atinada traducción al francés realizada por Jude Lucas esencialmente para esta puesta en escena que, por otro lado, cuenta con la musicalidad, fuerza, atrevimiento y belleza del lenguaje original, lo cual supo apreciar el público que soportó el frío que se sintió aquí la noche de este miércoles.

La escenografía diseñada por Erwan Creff, la iluminación diseñada por Maëlle Payonne, y la música original de Stéphanie Gibert, constituyen la base sobre la cual Clément Poirée elaboró su montaje, interpretado con rigor profesional por la Compagnie Hypermobile de Francia.

Poirée, quien ejecuta una meticulosa dirección de actores, milimétrica en los tonos, gestos y movimientos, afirmó que su objetivo es devolver a la pieza “su aspecto aparentemente muy desordenado, ligeramente incongruente y un poco veleidoso”, ya que también es casi una comedia musical que roza la tragedia, una cuasi farsa” y bajo ese objetivo trabajó tenazmente.

De acuerdo con Poirée, el título podría entenderse como una afirmación provocadora. Se está siempre a dos dedos del drama que no se produce jamás. Pero el “nothing” del título (“Much ado about nothing”) designa también, en el contexto isabelino, “supuesta ausencia del sexo de la mujer. Lo que cobra sentido porque la obra habla del deseo y del miedo que éste provoca”.

Las apariencias engañosas, de las que abusan con tanta facilidad los personajes, son aquéllas que corresponden a lo que ellos mismos temen y desean, dijo el director, orgulloso porque la Hypermobile integró actores con trayectoria y nuevos del Jeune Théâtre National, organismo que facilita el paso de egresados del conservatorio y otras escuelas a los elencos profesionales.

Aclamada por el público francés, “Mucho ruido y pocas nueces” de Shakespeare se estrenó en París en noviembre de 2011, en el escenario del Théâtre de la Tempête, y luego participó en el festival internacional Globe to Globe, en Londres. en junio de 2012, donde comenzó a hacer mucho ruido entre la crítica especializada, a pesar de las pocas nueces que le puso el autor.