Sociedad de Estudios Musicales rendirá homenaje a Felipe Villanueva

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México, 4 Feb (Notimex).- Con el montaje de la ópera “Keofar” y una antología de materiales inéditos, la Sociedad Promotora de Estudios Musicales del Siglo XIX (Sopromusic) rinde homenaje al destacado compositor mexicano Felipe Villanueva, quien es recordado mañana que se cumplen 153 años de su nacimiento.

De acuerdo con el pianista e investigador Juan Ramón Sandoval, la antología será grabada, y lanzada al público en mayo próximo.

En declaraciones a la prensa nacional, detalló que este 2015 se trabajará en un ciclo de conciertos, a realizarse a partir de mayo, en diversos recintos, entre ellos, se espera que el Instituto Mexiquense de Cultura los apoye con el prestamo de la sala Felipe Villanueva en Toluca o en el Teatro Bicentenario de Texcoco.

Felipe de Jesús Villanueva Gutiérrez nació el 5 de febrero de 1862 en el municipio de Tecámac, Otumba, Estado de México. Sus padres fueron Zenón Villanueva y Francisca Gutiérrez de Villanueva.

Sus primeros conocimientos musicales los adquirió en su pueblo natal. Su hermano Luis le enseñó a tocar el violín y su prima Carmen Villanueva el órgano. Posteriormente Hermenegildo Pineda, director de la banda musical del pueblo, lo inició en algunos principios de composición y armonía.

A la edad de 10 años realizó sus primeras composiciones, una cantata al cura Hidalgo y una mazurca: “La despedida”, relata el sitio oficial del Municipio de Tecámac.

El joven Felipe luego fue enviado a la Ciudad de México para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música, de donde fue rechazado al finalizar el primer curso por considerarle “falto de aptitudes para la música”.

Sin embargo, eso no bastó para desanimarlo, pues comenzó a estudiar piano con el apoyo de Valentín Hernández, quien lo hospedo en la casa de Luis Rodríguez, quien le consiguió trabajo en la orquesta del Teatro Hidalgo.

En esos años, además trabajó dando lecciones de piano lo que lo convirtió en uno de los maestros de moda entre las familias de sociedad, pero donde finalmente sobresalió su personalidad fue como arreglista y compositor, destacando como uno de los principales compositores del país, mencionan sus biógrafos.

Trabajó como violinista en las mejores orquestas del país y con las compañías de ópera extranjeras que visitaban México en aquellos años, pero Villanueva quería seguir estudiando piano por lo que buscó a Julio Ituarte (1845-1905), uno de los maestros más afamados del Conservatorio.

Comenzó una amistad con Gustavo E. Campa (1863-1934) y Ricardo Castro Herrera (1864-1907), brillantes alumnos del maestro Ituarte, con quienes en 1885 se unió a Juan Hernández Acevedo, Carlos Meneses (1863-1929), Ignacio Quezadas y Pablo Castellanos León (1860-1928) para crear la Sociedad Anónima de Conciertos.

Fueron varios ritmos los que cultivó Villanueva y en sus trabajos se puede apreciar una gran facilidad para la composición. De entre sus obras musicales se pueden mencionar: “Vals Amor”, “Vals Causerie”, “Danzas Humorísticas”, “Ana”, “Un Sueño después del Baile”, “Sueño Dorado”, y arreglos de zarzuela como el “Molinero de Subiza”, “El Rey que Rabió”, entre otras.

Además escribió “Vals Poético”, una de sus más importantes piezas, la cual le ayudó a representar musicalmente a México en el extranjero.

Una de sus últimas composiciones fue “Keofar”, obra que quedó inconclusa al sorprenderlo la muerte el 28 de mayo de 1893 en la Ciudad de México, víctima de una pulmonía.

El 29 de junio de ese mismo año, sus amigos terminaron y estrenaron la ópera como homenaje póstumo a su autor. Actualmente los restos de Felipe Villanueva reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres.

En honor de Villanueva se bautizó con su nombre una sala de conciertos (antes Cine Justo Sierra) construida en a finales del siglo XX y que hoy pertenece al Instituto Mexiquense de Cultura. Dicha sala, ubicada en el Estado de México, es la sede de la Orquesta Sinfónica de dicho estado (OSEM), del Coro y la Orquesta Juvenil de la OSEM.