Londres, 14 Oct (Notimex).- Las autoridades iraquíes han dado carta blanca a las milicias armadas chiitas para “arrasar” con los sunitas, por lo que están perpetrando crímenes de guerra con impunidad absoluta, denunció hoy Amnistía Internacional (AI).
La organización defensora de los derechos humanos afirmó que existen evidencias de que en los últimos meses decenas de civiles sunitas han sido secuestrados y asesinados por grupos chiitas, que son apoyados y armados por el gobierno de Irak.
En su nuevo informe “Impunidad absoluta: las milicias mandan en Irak”, AI indicó que el apoyo de las autoridades del país a los chiitas es parte de su ofensiva contra los militantes sunitas y del grupo Estado Islámico (EI), pero atiza la ya existente rivalidad sectaria.
Las facciones chiitas armadas han cometido innumerables ataques que parecen ser una venganza “a ciegas” por los ataques del EI porque las víctimas son directamente los civiles sunitas en todo el país, señaló la organización.
Apuntó que decenas de cadáveres han sido hallados maniatados y con heridas en la cabeza, lo que sugiere que se trata de homicidios sistemáticos tipo ejecución.
Indicó también que muchas personas fueron secuestradas por militantes chiitas y están desaparecidas desde hace semanas o meses, y precisó que otras fueron ejecutadas incluso después de que sus familias pagaron millonarios rescates para que los liberaran.
El reporte de Amnistía se basa en entrevistas realizadas en Irak entre agosto y septiembre pasados, y ofrece detalles de lo que dice fueron ataques sectarios llevadas a cabo por los milicianos en las ciudades de Bagdad, Samarra y Kirkuk.
Estas facciones han conseguido más poder e importancia desde junio, tras la retirada del ejército iraquí que dejó casi una tercera parte del país en manos de los combatientes del EI, y ahora éstos llevan uniforme militar, pero operan fuera de lo legal y sin control oficial.
“Al dar su bendición a las milicias que perpetran este tipo de atroces abusos de forma habitual, el gobierno iraquí está autorizando los crímenes de guerra y fomentando un peligroso círculo de violencia sectaria”, Donatella Rovera, asesora de Respuesta a Crisis de AI.
La organización demandó que “el apoyo del gobierno iraquí a las milicias debe terminar ya”, pues el creciente poder de éstas ha contribuido al deterioro general de la seguridad y a crear una atmósfera de desgobierno.
El nuevo gobierno del primer ministro Haider al Abadi “debe actuar para frenarlas y establecer el Estado de derecho”, ya que las milicias chiitas están atacando implacablemente a la población civil sunita, so pretexto de combatir el terrorismo.
AI acusó además a las fuerzas de seguridad iraquíes de continuar cometiendo graves violaciones a los derechos humanos, pues descubrió indicios de tortura y malos tratos a detenidos, así como muertes en custodia de sunitas arrestados.
La organización defensora de los derechos humanos afirmó que existen evidencias de que en los últimos meses decenas de civiles sunitas han sido secuestrados y asesinados por grupos chiitas, que son apoyados y armados por el gobierno de Irak.
En su nuevo informe “Impunidad absoluta: las milicias mandan en Irak”, AI indicó que el apoyo de las autoridades del país a los chiitas es parte de su ofensiva contra los militantes sunitas y del grupo Estado Islámico (EI), pero atiza la ya existente rivalidad sectaria.
Las facciones chiitas armadas han cometido innumerables ataques que parecen ser una venganza “a ciegas” por los ataques del EI porque las víctimas son directamente los civiles sunitas en todo el país, señaló la organización.
Apuntó que decenas de cadáveres han sido hallados maniatados y con heridas en la cabeza, lo que sugiere que se trata de homicidios sistemáticos tipo ejecución.
Indicó también que muchas personas fueron secuestradas por militantes chiitas y están desaparecidas desde hace semanas o meses, y precisó que otras fueron ejecutadas incluso después de que sus familias pagaron millonarios rescates para que los liberaran.
El reporte de Amnistía se basa en entrevistas realizadas en Irak entre agosto y septiembre pasados, y ofrece detalles de lo que dice fueron ataques sectarios llevadas a cabo por los milicianos en las ciudades de Bagdad, Samarra y Kirkuk.
Estas facciones han conseguido más poder e importancia desde junio, tras la retirada del ejército iraquí que dejó casi una tercera parte del país en manos de los combatientes del EI, y ahora éstos llevan uniforme militar, pero operan fuera de lo legal y sin control oficial.
“Al dar su bendición a las milicias que perpetran este tipo de atroces abusos de forma habitual, el gobierno iraquí está autorizando los crímenes de guerra y fomentando un peligroso círculo de violencia sectaria”, Donatella Rovera, asesora de Respuesta a Crisis de AI.
La organización demandó que “el apoyo del gobierno iraquí a las milicias debe terminar ya”, pues el creciente poder de éstas ha contribuido al deterioro general de la seguridad y a crear una atmósfera de desgobierno.
El nuevo gobierno del primer ministro Haider al Abadi “debe actuar para frenarlas y establecer el Estado de derecho”, ya que las milicias chiitas están atacando implacablemente a la población civil sunita, so pretexto de combatir el terrorismo.
AI acusó además a las fuerzas de seguridad iraquíes de continuar cometiendo graves violaciones a los derechos humanos, pues descubrió indicios de tortura y malos tratos a detenidos, así como muertes en custodia de sunitas arrestados.

















