Ciudad de México, 1 de junio de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que Donald Trump esté al frente de la campaña que, sostiene, busca golpear a su administración.
"No creo que él encabece la ofensiva", respondió la mandataria en su conferencia matutina en Palacio Nacional.
En su lugar, la presidenta señaló a un bloque distinto. "Son distintos grupos de Estados Unidos que se juntan con la ultraderecha de México porque no están de acuerdo con nuestro gobierno", explicó, antes de añadir que esos sectores buscan deteriorar la relación entre los dos países.
Sheinbaum enmarcó la coyuntura en su política de colaboración sin subordinación, la misma que ha sostenido frente a la presión arancelaria y a la estrategia antidrogas que Washington endureció en semanas recientes, con México en el centro del operativo.
Más diálogo y un encuentro en puerta
La presidenta insistió en abrir canales con la Casa Blanca para evitar malentendidos y confirmó que la próxima reunión entre ambos gobiernos se realizará en junio. Pidió leer la coyuntura sin alarmismo y reiteró que su administración defiende la soberanía sin romper la cooperación.
El tema convive con otro frente sensible para Morena: el caso Rocha Moya, que mantiene bajo acusación de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York al gobernador con licencia de Sinaloa y a otros exfuncionarios. La presidenta ha condicionado cualquier actuación de la FGR a la entrega de pruebas contundentes.
En el plano interno, Sheinbaum cuestionó el respaldo de expresidentes panistas a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y minimizó la megamarcha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
También avaló la propuesta legislativa para anular triunfos electorales cuando exista intervención extranjera, una pieza que conecta de lleno con su lectura sobre injerencia externa.
El próximo movimiento queda en la agenda binacional de junio, cuando ambas delegaciones se sienten a despejar las tensiones que la presidenta atribuye a actores que operan al margen de Trump.







