Ciudad de México, 1 Junio de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier injerencia extranjera en los asuntos internos del país y defendió la soberanía nacional durante el acto de rendición de cuentas por los dos años de su triunfo electoral, celebrado en el Monumento a la Revolución.
"México no es piñata de nadie", afirmó la mandataria ante miles de simpatizantes, en respuesta a los señalamientos recientes de Estados Unidos contra autoridades mexicanas.
Los dos casos que detonaron el mensaje
La jefa del Ejecutivo enmarcó su discurso en lo que llamó una ofensiva mediática alimentada por dos episodios. El primero, la acusación de una fiscalía estadounidense contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, y una solicitud para detener con fines de extradición a diez ciudadanos mexicanos, expediente que la investigación FGR retomó en el país.
El segundo, la muerte de dos agentes de la CIA que participaron en un operativo contra un narcolaboratorio en la sierra de Chihuahua, desarticulado, según dijo, por autoridades mexicanas.
Sheinbaum sostuvo que Washington no ha presentado pruebas que respalden la solicitud y calificó el caso como un hecho sin precedentes en la relación bilateral.
La línea entre cooperación e injerencia
La presidenta trazó una frontera entre la colaboración y la presión externa. Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable o se busca condicionar a las instituciones, dijo, deja de existir cooperación y comienza la injerencia.
Cuestionó además el interés real detrás de los juicios de extradición dirigidos a autoridades selectas y advirtió a sus seguidores mantenerse alerta.
El reclamo presidencial se produce mientras persiste la tensión por el tráfico de fentanilo y por la estrategia antidrogas que Washington formalizó este año, la cual condiciona la cooperación a resultados concretos como arrestos y extradiciones.







