El menor fue trasladado esposado desde una patrulla hasta la estación policial del condado de Volusia tras la amenaza escrita.
Florida — 6 de marzo de 2026.- Un niño de 10 años fue arrestado y enfrenta un cargo de felonía por amenaza escrita de muerte luego de escribir con marcador permanente en el pizarrón de su salón que llevaría un arma a la escuela.
El menor, estudiante de la primaria Pride Elementary en Deltona, condado de Volusia, también dejó en un escritorio una nota con los nombres de tres compañeros a quienes supuestamente planeaba atacar, informó la Oficina del Sheriff del Condado de Volusia el miércoles.
El incidente ocurrió en esta localidad del centro de Florida, donde las amenazas escolares han ido en aumento en los últimos dos ciclos escolares. Durante el interrogatorio, el menor identificado como Micah Swinnie aseguró a los agentes que no hablaba en serio.
Sus padres confirmaron que el niño no tiene acceso a armas de fuego, aunque las autoridades señalaron que eso no modifica las consecuencias legales de sus actos.
La Oficina del Sheriff difundió un video que muestra al menor esposado, trasladado desde una patrulla hasta una estación policial. En las imágenes se observa al niño ingresando a una celda mientras un agente le indica que lo llamarán cuando estén listos para atenderlo. Swinnie respondió con un breve "OK" mirando al suelo y se sentó en una banca.
Amenaza escolar en Florida desata debate sobre justicia juvenil
El material audiovisual se viralizó rápidamente en redes sociales y provocó reacciones polarizadas. Algunos usuarios respaldaron el arresto como una lección necesaria sobre responsabilidad, mientras otros cuestionaron el trato dado a un menor de esa edad.
Las autoridades del condado de Volusia reiteraron que todas las amenazas escolares se investigan con la misma seriedad sin importar la edad del responsable.
Los padres de los tres estudiantes mencionados en la lista fueron notificados del incidente. La oficina del sheriff aprovechó el caso para insistir a los padres de familia en la importancia de hablar con sus hijos sobre la gravedad de este tipo de amenazas y las consecuencias penales que enfrentan incluso los menores de edad dentro del sistema de justicia juvenil de Florida.
En ese estado, la amenaza escrita de muerte constituye una felonía de segundo grado. Solo en el condado de Polk, durante el ciclo escolar 2024-2025, más de dos decenas de estudiantes fueron arrestados por amenazas similares en apenas el primer mes de clases.
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La iniciativa busca que mujeres en situación de informalidad accedan a herramientas legales para transitar hacia formas de gestión empresarial reconocidas en Cuba.
La Habana, 23 de febrero de 2026. —La Red Cubana de Mujeres Emprendedoras (RCME) y la Embajada Británica en La Habana pusieron en marcha el proyecto "Apoyo en la formación y promoción de mujeres emprendedoras en Cuba", una iniciativa que combina capacitación técnica, herramientas legales y promoción de políticas inclusivas en el sector privado para apoyar a empresarias que operan desde la informalidad o que buscan consolidar sus negocios.
El primer taller se realizó el 12 de febrero, con enfoque en género, inclusión y las barreras específicas que enfrentan las mujeres en el ecosistema emprendedor cubano.
Aunque el emprendimiento privado ha crecido en Cuba en los últimos años, las mujeres siguen sobrerrepresentadas en la informalidad, con menor acceso a financiamiento, contratos, redes de negocio y propiedad de activos productivos.
Este proyecto responde precisamente a esa brecha, según explicó Katia Pérez Díaz, coordinadora general de la RCME y jurista de formación, quien señaló que apoyar los emprendimientos liderados por mujeres "es una estrategia comprobada para el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo".
Talleres de formalización: de la cuenta propia a la MIPYME
El proyecto contempla tres talleres. Los dos siguientes abordarán los marcos legales para la formalización de negocios en cualquiera de las formas de gestión reconocidas por la economía cubana —incluyendo micro, pequeñas y medianas empresas—, así como contratación económica, derechos de propiedad industrial, comunicación, marketing digital, comercio electrónico y gestión financiera básica.
Pérez Díaz precisó que una característica frecuente del emprendimiento femenino en Cuba es que muchas mujeres trabajan como trabajadoras por cuenta propia sin la información ni las herramientas para transitar hacia formas de gestión más robustas. La formación apunta específicamente a ese tránsito.
Además del componente de capacitación, el proyecto producirá una guía con todos los contenidos impartidos, disponible como herramienta de consulta una vez concluida la iniciativa.
¿Quiénes participan y cómo se replicará en otras provincias?
La selección de participantes incluyó mujeres en etapa de consolidación, emprendedoras en la informalidad, líderes de proyectos socioculturales con dificultades para generar ingresos sostenibles, y perfiles con capacidad de multiplicar los aprendizajes.
Aunque el proyecto está centrado principalmente en La Habana, también participan emprendedoras de Mayabeque, Villa Clara y Holguín.
Pérez Díaz subrayó que la intención es que los materiales circulen hacia un grupo más amplio de mujeres en todo el país a través de las redes de la RCME. Fundada en 2022, la red agrupa a más de 200 emprendedoras en toda la isla y ha defendido la construcción de capacidades como una de las pocas herramientas sostenibles para reducir desigualdades estructurales.
El concepto de políticas inclusivas que promueve el proyecto parte de un enfoque interseccional: reconoce que el género se cruza con el color de piel, la discapacidad, la edad, el territorio y la procedencia social para producir desigualdades diferenciadas.
A juicio de la coordinadora, promover estas políticas no solo implica cambios al interior de cada emprendimiento, sino también incidir en marcos normativos y estrategias públicas que favorezcan la inclusión de manera estructural.
Ciudad de Panamá — febrero de 2026. — Organizaciones regionales de derechos humanos encendieron las alertas ante una iniciativa legislativa que plantea sustituir el Ministerio de la Mujer por una entidad de menor jerarquía administrativa, lo que —advierten— representaría un retroceso en los derechos de las mujeres en Panamá.
El señalamiento fue realizado por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), que difundió un pronunciamiento regional firmado por su coordinación y por representantes de Cladem Panamá. En el documento, la red sostiene que la propuesta debilita la capacidad institucional del Estado para enfrentar la discriminación estructural que afecta a las mujeres.
Proyecto legislativo genera preocupación por institucionalidad de género
De acuerdo con Cladem, la iniciativa se discute en la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia de la Asamblea Nacional a través del Proyecto de Ley No. 447, presentado por el Órgano Ejecutivo. La propuesta contempla la creación de un Instituto Nacional de la Mujer en sustitución del ministerio creado en 2023.
Para la organización, este cambio implicaría regresar a un modelo institucional previo que, señalan, ya había sido superado tras años de incidencia social y técnica que impulsaron la creación de una cartera ministerial específica. A su juicio, no existen fundamentos jurídicos, políticos o económicos que justifiquen la modificación.
Cladem subraya que Panamá enfrenta brechas persistentes en materia de igualdad. Entre los indicadores mencionados se encuentran la baja representación de mujeres en la Asamblea Nacional, así como desigualdades económicas vinculadas al trabajo de cuidados no remunerado y diferencias salariales.
Llamado a mantener compromisos en derechos humanos
En este contexto, la red regional considera que debilitar la institucionalidad de género contradice compromisos internacionales asumidos por el Estado panameño en materia de derechos humanos y políticas de igualdad.
El pronunciamiento exhorta al Órgano Ejecutivo a revisar la iniciativa y a la Asamblea Nacional a garantizar el respeto del marco legal vigente y de los derechos de las mujeres. Las organizaciones firmantes sostienen que, lejos de reducir su alcance, las políticas públicas de género requieren fortalecimiento institucional para responder a las desigualdades estructurales.
La discusión legislativa, aún en curso, ha abierto un debate nacional sobre el papel del Estado en la promoción de la igualdad y la protección de los derechos de las mujeres en Panamá.
La Habana — 2 de febrero de 2026. — El Código de la niñez, adolescencias y juventudes entró en vigor en Cuba el 28 de enero, tras su publicación en la Gaceta Oficial de la República. La norma, aprobada por el Parlamento en julio de 2025, sustituye la legislación vigente desde 1978 y reconoce a niñas, niños, adolescentes y jóvenes como sujetos de derechos con capacidad progresiva para ejercerlos según su nivel de madurez y desarrollo.
El nuevo marco legal, integrado por 214 artículos, amplía la protección, el desarrollo y la participación de personas desde el nacimiento hasta los 35 años. Entre sus principios rectores figuran el interés superior del menor, la autonomía progresiva y la protección frente a toda forma de violencia, abuso y discriminación. Según explicó la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, el Código establece un sistema de protección integral diferenciado por grupos etarios y promueve la participación activa de jóvenes en su propio desarrollo.
Participación infantil con impacto real
Uno de los rasgos distintivos del proceso legislativo fue la consulta a la población destinataria. Más de 800.000 niñas, niños y adolescentes participaron en debates y ejercicios de opinión sobre el anteproyecto. La consulta se diseñó bajo principios de voluntariedad, no discriminación, adaptación a la edad y seguridad emocional.
De acuerdo con Lisy Alina Jorge Méndez, oficial de Protección de Unicef en Cuba, las opiniones recogidas derivaron en 29 modificaciones concretas al texto final. Entre las propuestas incorporadas figuran una edad mínima para el acceso a redes sociales con supervisión adulta, la protección explícita de datos personales en internet, sanciones frente al maltrato familiar y mecanismos más accesibles para denunciar vulneraciones de derechos.
También se fortalecieron disposiciones sobre salud mental, acceso a la tecnología, respeto a la identidad, participación en decisiones familiares y el derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados en procesos judiciales.
Sunny Guidotti, representante adjunta de Unicef en Cuba, valoró el proceso participativo como un elemento que aporta legitimidad y pertinencia a la legislación, al reflejar necesidades y preocupaciones expresadas directamente por la infancia y la adolescencia.
El reto: llevar la ley a la práctica
Pese a los avances normativos, especialistas advierten que la implementación será determinante. Jorge Méndez señaló que persisten visiones adultocéntricas y prácticas autoritarias en entornos familiares y sociales que no se transforman únicamente mediante una ley.
En ese sentido, la ministra de Educación indicó que se crearán comisiones a distintos niveles para acompañar la aplicación del Código, en articulación con disposiciones ya recogidas en la Constitución y en el Código de las Familias. El objetivo es garantizar que niñas, niños, adolescentes y jóvenes se reconozcan como protagonistas de los derechos que la norma consagra.
Para Unicef, los procesos de divulgación y capacitación que acompañen la implementación deben propiciar cambios culturales sostenidos. No se trata solo de informar sobre el contenido legal, sino de fomentar prácticas cotidianas que normalicen la participación infantil y el respeto a sus derechos en la vida familiar, institucional y comunitaria.
La entrada en vigor del nuevo Código marca un paso relevante en la actualización del marco jurídico cubano en materia de derechos de la infancia y la juventud. Su alcance efectivo dependerá de la capacidad institucional y social para traducir sus principios en políticas, servicios y prácticas que garanticen protección y participación reales.
Cuba— 2 de febrero de 2026. — La filósofa cubana Yuleidys González Estrada sostiene una premisa que atraviesa su vida académica y comunitaria: el feminismo no puede quedarse en el discurso. “No se puede ser feminista de gabinete”, afirma al defender una postura que combina pensamiento crítico, acción social y compromiso cotidiano con la transformación de las desigualdades.
Doctora en Ciencias Filosóficas, González Estrada se define como feminista marxista, comunitaria y antirracista, con una mirada centrada en la descolonización cultural. Su trayectoria académica comenzó en la Universidad de Granma y continuó en la Universidad de La Habana, donde profundizó en la filosofía como herramienta para comprender y transformar la realidad social.
Actualmente se desempeña en el área de Bienestar Universitario de la Universidad de Ciencias Informáticas, en La Habana. Desde allí impulsa proyectos que vinculan la educación con la justicia social, convencida de que la universidad debe tener un papel activo frente a las desigualdades de género, raza, territorio y generación.
Descolonizar la cultura y la educación
Para González Estrada, la descolonización cultural es un eje central de cualquier proceso emancipador. Considera que persisten lógicas de dominación que colocan a ciertos territorios, saberes y personas en posiciones subordinadas, especialmente a quienes provienen del oriente cubano o de contextos racializados.
En su criterio, la educación superior enfrenta el reto de incorporar de manera sistemática el pensamiento de mujeres que han contribuido a las luchas sociales en Cuba y América Latina. No se trata, subraya, de referencias simbólicas, sino de integrar esos saberes como herramientas vivas para la transformación.
Durante su etapa en la Universidad de Granma impulsó el proyecto sociocultural “La cuarta Lucía”, una iniciativa que evolucionó desde la animación cultural hacia la educación en la no violencia contra mujeres y niñas. El espacio se convirtió en una plataforma feminista de formación para jóvenes, inspirada en el cine cubano y en la construcción de nuevas generaciones con conciencia crítica.
Feminismo que se ejerce en comunidad
La académica defiende un feminismo que se construye en la práctica diaria, en las relaciones familiares, en las aulas y en los espacios comunitarios. A su juicio, intervenir de forma puntual en una comunidad no genera cambios duraderos; la transformación debe surgir desde procesos internos y sostenidos.
Tras trasladarse a La Habana hace dos años, inició una nueva etapa profesional marcada por el desarraigo y la reconstrucción personal. En ese contexto, ha promovido un proyecto de alfabetización digital dirigido a mujeres y personas adultas mayores, en colaboración con instituciones académicas, con el propósito de reducir brechas tecnológicas que profundizan la exclusión.
González Estrada enfatiza que las políticas de digitalización suelen ignorar a quienes no crecieron en entornos tecnológicos. Por ello, su iniciativa apuesta por una formación desde cero que reconozca capacidades y saberes previos, y que evite enfoques asistencialistas hacia la vejez.
Romper la lógica centro–periferia
Otro de los ejes de su pensamiento es la crítica a la lógica centro–periferia, que —según explica— reproduce desigualdades territoriales y concentra oportunidades en determinados espacios urbanos. Esta dinámica, advierte, se refleja tanto en la distribución de recursos como en las decisiones políticas y culturales.
Para enfrentar estas brechas, propone fortalecer la capacidad de decisión de los gobiernos locales y ampliar la asesoría feminista en la gestión pública municipal, con el fin de incorporar criterios de equidad en las políticas.
En su visión, la transformación social requiere educación más allá de las instituciones formales: en el hogar, en las relaciones de pareja y en los vínculos cotidianos. Solo así, sostiene, es posible desmontar discriminaciones múltiples que se entrecruzan por género, raza, territorio y clase.
González Estrada asegura que su aspiración personal y política es contribuir, desde cualquier espacio, a construir una Cuba donde las personas jóvenes no se vean obligadas a emigrar y donde sea posible desarrollar proyectos de vida en los territorios de origen. Para ella, el feminismo es precisamente eso: una práctica constante de hacer para transformar.