La narcopolítica que amenaza a Querétaro

Aciertos verificables de Cabrera y Felifer, deudas en agua y transporte, y la advertencia que ningún queretano —de cepa o llegado— quiere ignorar rumbo a 2027.

Análisis político Querétaro 2027 sobre amenaza de narcopolítica al estado

Luis Martín García Chavero, director editorial de Rotativo, analiza el panorama político queretano a 15 meses de la elección de gobernador en 2027.

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Querétaro, 25 de mayo de 2026. ---A 15 meses del primer domingo de junio de 2027, Querétaro vive en dos tiempos al mismo tiempo. Uno es el del calendario administrativo, en el que los alcaldes inauguran, los gobernadores presentan cifras, los secretarios cortan listones y todo parece moverse según el plan.

El otro es el del calendario ciudadano, el que cuenta los días sin agua, los minutos de espera en la parada del Qrobus, las facturas de luz que no bajan aunque la inflación sí, y los rumores que llegan desde Palacio Nacional sobre quién será el próximo en sentarse en el Palacio de la Corregidora.


Conviene revisar los dos calendarios. Cuando solo se atiende uno, el otro acaba pasando la factura.

Los aciertos que conviene reconocer

Empecemos por donde menos suele empezar la crítica: los aciertos que hay y que conviene reconocer, no por simpatía, sino porque cuando una administración hace bien una cosa, la única manera de exigirle que haga bien las demás es decírselo con la misma honestidad con la que se le señala lo que falla.

En San Juan del Río, Roberto Cabrera Valencia ha sostenido durante casi dos años un esquema de gobierno territorial que pocos alcaldes mexicanos resisten más allá del primer trimestre. Los programas "Miércoles" y "Viernes" en las comunidades llevan ya 24 ediciones documentadas: Llanitos, Palmillas, San Miguel Arcángel, Buenavista Palma de Romero, Santa Matilde.

No son fotos para boletín. Son jornadas con vacunación antirrábica, desparasitación, rehabilitación de canchas, pintura para espacios públicos, atención de Regulación de Asentamientos Humanos y mesas de servicio que en una sola edición acumulan 165 atenciones.

El modelo de comités ciudadanos que Cabrera instaló —36 Comités de Contraloría Social con 76 personas verificando avances de obra en colonias y comunidades, reconocidos públicamente el 19 de mayo— rompe con la lógica patrimonialista del gobierno municipal mexicano, donde el alcalde decide y el vecino agradece. Aquí el vecino vigila. La instalación del primer Comité de Paz, Legado de Bien Común en San Miguel Arcángel apunta en la misma dirección: corresponsabilidad explícita, no decorativa.

En la capital, Felifer Macías Olvera juega otro partido. Su apuesta más fuerte es la inversión histórica de 210 millones de pesos en el dren Peñuelas, más 180 millones complementarios en Santa María Magdalena, Felipe Carrillo Puerto y Epigmenio González: 390 millones en obra pluvial, el mayor esfuerzo de este tipo en la capital en los últimos 25 años. La obra avanza con 35% de progreso reportado en marzo. A esto se suman 14 mil 754 metros cuadrados de mantenimiento vial en el primer trimestre, 132 mil metros cuadrados de espacios públicos atendidos en 45 colonias y la consolidación del esquema Guardia Cívica, Guardia Auxiliar y Guardia Vial, con 7 mil acciones operativas y 23 mil reportes atendidos entre el 28 de abril de 2025 y el 1 de marzo de 2026.

Y luego está el dato grueso, el que cierra la conferencia y abre el aplauso. El 8 de mayo, Mauricio Kuri presentó ante la SEDENA la reducción del 25% en homicidios dolosos del primer cuatrimestre de 2026; los robos con violencia bajaron 25.5% y los patrimoniales 13.4%. El SESNSP, fuente independiente del Ejecutivo, registró 49 víctimas de homicidio doloso de enero a abril, lo que coloca a Querétaro entre las entidades con menor incidencia del país. La cuarta posición nacional en percepción de seguridad de ciudades capitales, según la última ENSU del INEGI, no es regalo: es trabajo coordinado entre estado, municipios metropolitanos, Fiscalía, Guardia Nacional y SEDENA.

Los frentes que siguen abiertos

Cuando Kuri dice ante el Colegio de la Defensa Nacional que los homicidios bajaron 25%, omite la cifra absoluta del periodo. La fuente independiente —el SESNSP— sí la da: 49 víctimas en cuatro meses son una víctima cada dos días y medio. Es una entidad segura comparada con Guanajuato. No es una entidad sin homicidios.

Y luego está el problema que ningún gobierno queretano de los últimos quince años ha resuelto: el agua. La crisis hídrica que documentó Rotativo muestra que el 80% del agua del estado se extrae de acuíferos sobreexplotados, según el Consejo Consultivo del Agua ante diputados locales. El propio Felifer Macías declaró en noviembre de 2025 que la capital "no tiene la capacidad financiera para dotar del servicio de agua potable" a la totalidad de los queretanos. Las crisis recurrentes —el desfogue lento de Zimapán, el quinto abril más seco desde 1941, las comunidades de la Sierra Gorda que recogen agua del aire, Santiago Mexquititlán manifestándose por su pozo de Barrio Cuarto— dibujan un mapa donde la palabra "histórico" se queda corta para el problema y demasiado grande para la respuesta.

Querétaro es el sexto estado del país con mayor estrés hídrico. La sequía se declaró emergencia oficial en mayo de 2024. Los centros de datos siguen instalándose. Las nuevas viviendas en El Marqués y Corregidora siguen autorizándose. La pregunta incómoda que ningún alcalde de la metrópoli ha contestado con cifras públicas es: cuántos litros por segundo nuevos requieren los desarrollos aprobados en los últimos doce meses, y de dónde van a salir.

El otro frente abierto es el transporte público. Las obras del tren México-Querétaro arrancaron el 26 de enero y modificaron 23 rutas de Qrobus, con 24 mil 331 usuarios afectados por desvíos totales en siete rutas. El esquema Aquí Contigo palió el golpe, pero ocho meses de obra son ocho meses, y la propia Agencia de Movilidad del Estado reconoció en sus reglas de operación 2026 que "persisten problemas en las frecuencias". Para quien sube al Qrobus a las siete de la mañana en Santa Rosa Jáuregui y no encuentra unidad en 25 minutos, el "antes y después" que proclama el gobernador todavía no llega.

La sucesión que se juega entre cuatro paredes

Y todo esto, sin embargo, no es lo que más mueve las agendas en el círculo político queretano de mayo de 2026. Lo que las mueve es la sucesión.

A 15 meses de la elección, el tablero está puesto pero las cartas siguen boca abajo. El PAN definirá su método de selección de candidato entre junio y agosto, según anticipó Guillermo Vega, coordinador de la bancada panista en el Congreso del Estado. La lista de aspirantes activos incluye a los alcaldes Felifer Macías y Josué "Chepe" Guerrero; al senador Agustín Dorantes; al exalcalde Luis Nava; y al secretario Marco Antonio del Prete. Morena alinea a Santiago Nieto —destapado ya en San Juan del Río—, al diputado Gilberto Herrera y a la consejera Celia Maya. El PRI mueve fichas con los Domínguez. El PVEM también juega. Las encuestas más recientes —Rubrum, C&E Research— ponen al PAN entre 41% y 46%, con Morena pegado entre 36% y 42%. La diferencia es de un dígito en un estado donde el panismo ganó en 2021 con 30 puntos de margen.

La frase de Kuri ante militancia panista —"recibí un gobierno panista y voy a entregar un gobierno panista"— suena a promesa de campaña. En la realidad política mexicana de 2026, donde Sheinbaum mantiene aprobaciones de dos dígitos y Morena gobierna 24 entidades, esa promesa requiere algo más que voluntad. Requiere candidato. Y el candidato, dice Kuri, lo definirán encuestas en junio. Aunque Pancho Domínguez insista en que el dedazo ya existe. Aunque Luisa Alcalde acuse al gobernador de "tener miedo". Aunque la propia presidenta haya calificado de "desafortunadas" las palabras de Kuri pidiendo no votar por Morena.

La política que ningún queretano quiere ver llegar

Hay un tema que en los círculos políticos se discute en voz baja y que conviene poner sobre la mesa con todas las letras, porque tarde o temprano va a llegar al debate electoral: el queretano que vive aquí —el que nació en estas tierras y el que las eligió para vivir— mira lo que ocurre en el resto del país con una mezcla de incredulidad y miedo legítimo.

Mira los desfiles de jueces capturados, las narcomantas en plazas públicas, los acuerdos de paz que son repartición de territorio, los gobernadores señalados por presunta vinculación con estructuras criminales, los partidos que aceptan candidatos cuya procedencia financiera nadie audita, las cámaras de comercio que pagan derecho de piso disfrazado de cuota de seguridad, las economías regionales secuestradas por organizaciones que decidieron que el huachicol fiscal, la extorsión a aguacateros o el cobro a constructores eran negocios más rentables que el narcomenudeo. Y mira luego el Cerro de las Campanas, la Alameda, el Centro Histórico patrimonio de la humanidad, las ciclovías de Bernardo Quintana, la Sierra Gorda, los polígonos industriales de El Marqués que reciben inversión alemana y japonesa, y entiende que esto que tiene es frágil. Que se construyó con décadas de disciplina institucional y que se puede perder en un sexenio.

Aquí entra un dato que conviene leer con cuidado, sin caricaturizarlo. Según INEGI, 22.6% de la población queretana nació en otra entidad federativa, lo que coloca al estado en el séptimo lugar nacional de población foránea. El análisis publicado con base en INEGI y CONAPO documenta que de los 222 mil 912 habitantes que el estado sumó en los últimos cinco años censales, 192 mil llegaron por migración interna, principalmente de Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato y Veracruz, cuatro entidades que concentran el 55.5% del flujo. Querétaro lleva tres décadas siendo, como lo dice la academia, una zona de atracción por desarrollo industrial. Y lleva una década siendo, además, refugio para quien dejó Celaya, Salamanca, Irapuato, Apaseo, Reynosa, Culiacán, Acapulco o Veracruz huyendo de balaceras, extorsiones, despojos y miedo.

La inmensa mayoría de esos queretanos por elección son lo mejor que le pudo pasar al estado: empresarios que trajeron capital, profesionistas que trajeron talento, familias que trajeron economía formal, niños que llenaron las escuelas privadas y públicas. Pero conviene decirlo sin eufemismos: una proporción mínima de quienes llegaron buscando paz también descubrió que la paz queretana es tierra fértil para delinquir con menor resistencia institucional que en su entidad de origen. Las células de extorsión telefónica desmanteladas en los últimos años, los nodos de huachicol detectados en la zona limítrofe con Guanajuato, los detenidos de alto perfil con expedientes abiertos en otras entidades, hablan de eso. No es xenofobia señalarlo. Es estadística policial. Y es, sobre todo, una advertencia que conviene atender antes y no después.

Querétaro no quiere —y aquí cabe usar el plural sin pedir permiso, porque las encuestas de percepción lo respaldan— un gobierno que llegue a trastocar lo que apenas se puede respirar. No quiere un gobierno cuya estructura financiera no se pueda auditar. No quiere candidatos que aparezcan en fotos con liderazgos cuya legitimidad democrática esté en duda. No quiere fiscalías capturadas, jueces nombrados por consigna, policías municipales reclutadas sin filtros, secretarios de seguridad rotando cada seis meses porque alguien afuera lo ordena. No quiere repetir Tamaulipas, ni Michoacán, ni Sinaloa, ni Guerrero, ni Zacatecas. No por desprecio a esos estados —que tienen historia, cultura y dignidad ganadas—, sino porque vio lo que pasó allá y entiende que aquí todavía hay margen para que no pase.

Esto no significa que el PAN sea automáticamente la respuesta. El panismo queretano carga sus propias deudas: arrogancia de cuadros que se creen propietarios del estado, decisiones de obra pública discutibles, ausencia de política hídrica integral, opacidad en concesiones, una clase política heredada que se reparte cargos como si fueran fideicomisos familiares. Todo eso es cierto y conviene seguirlo señalando. Pero la pregunta del 2027 no es si Felifer, Chepe Guerrero, Dorantes, Nava o Del Prete son la mejor opción imaginable. La pregunta es si la alternativa que se ofrece desde Morena —con sus propios cuadros, su propio financiamiento, sus propias alianzas nacionales y regionales— garantiza que la paz, la disciplina financiera, la atracción de inversión y la independencia institucional que hoy todavía existen en Querétaro van a seguir existiendo el 1 de octubre de 2027 y los seis años siguientes.

Esa es la pregunta. Conviene que cada queretano —el de cepa y el llegado, el que vota PAN, el que vota Morena, el que ya no quiere votar nada— se la haga con seriedad. Porque la papeleta no es referendo nacional ni desquite con el pasado: es decisión sobre el futuro del único estado del centro del país que todavía no ha perdido la paz.

¿Qué define la elección de Querétaro 2027?

La define la capacidad del PAN para llegar unido con un candidato competitivo, la capacidad de Morena para presentar un perfil que despeje las dudas sobre la captura institucional que se vive en otras geografías del país, y la capacidad del electorado queretano para distinguir entre desquite nacional y decisión local. Sumado a tres frentes técnicos pendientes: política hídrica integral con cifras públicas, frecuencia real del transporte público y sostenimiento de las cifras de seguridad más allá del cuatrimestre.

El balance

Querétaro hoy es un estado que hace bien algunas cosas que pocos hacen, y que arrastra problemas que casi todos los estados arrastran. Roberto Cabrera ha construido en San Juan del Río un modelo de gobierno territorial reconocible. Felifer Macías invirtió 390 millones en obra pluvial y consolidó una estrategia de seguridad medible. Mauricio Kuri tiene cifras de reducción del 29% en homicidios dolosos que sostendrían sin maquillaje cualquier comparación regional honesta.

Y a la vez: el agua sigue sin política integral pública con cifras verificables. El transporte público vive en reingeniería permanente sin resolver lo básico. La sucesión panista pinta para definirse no por aciertos de gobierno sino por encuestas internas. Y la oposición real no necesita ganar el debate técnico: le basta con que el PAN llegue dividido y con que los problemas estructurales no resueltos sigan pesando en la conversación cotidiana.

La paradoja queretana de mayo de 2026 es esa: el estado más seguro del centro del país, con dos alcaldes metropolitanos haciendo política territorial seria, vive amenazado no por la inseguridad sino por la sed, la espera del camión, el cálculo electoral y el riesgo —real, no paranoico— de que la descomposición institucional que se vive en otras geografías del país encuentre aquí la puerta abierta que en sus lugares de origen ya no tienen que forzar.

Los tres frentes que pueden voltear la elección no se resuelven con boletines. Se resuelven con obra, con cifra pública, con candidato y con memoria. Veremos cuál llega primero.